28 de septiembre de 2008

Socialismo made in USA

Todos sabemos de la crisis inmobiliaria en Estados Unidos; crisis que desata otra en los servicios financieros; y a su vez puede genera otra en la economía de los Estados Unidos, como menciona Juan Torres, por la importancia de los eventos del mercado de valores (30% de las ganancias de las compañías) en el PIB. También sabemos del control del Gobierno norteamericano sobre las financieras de hipotecas Fannie Mae y Freddie Mac, el rescate de AIG, la liquidación de Lehman Brothers y el cierre del Washington Mutual Bank, mientras en el Congreso se está debatiendo un plan de salvataje, con Henry Paulson, secretario del Tesoro, según la prensa, arrodillándose ante el Senado para suplicar la intervención de la Casa Blanca.

Son días extraños para el libre mercado, señala Ignacio Escolar en la Revista Pueblos, donde George Bush nacionaliza las pérdidas de la banca y el Gobierno comunista chino (para mí feudalista) pretende comprar el único banco de inversiones que aún no ha quebrado. Ahora que el de la enfermedad es Estados Unidos, estas medidas si valen; pero cuando fueron los tigres asiáticos los acechados por la crisis financiera, el FMI se opuso completamente a estas recetas. Acá en Ecuador, los columnistas de los diarios de opinión critican y maldicen todas las nacionalizaciones de Chávez y Morales, pero cuando el que las pretende es el coloso del norte, callados se quedan, asustados al ver derrumbarse todo en lo que creían.

Podrán decir que lo de Chávez es un intento suyo por acapar poder, en su inmensa maquinaria estatal que posee; lo de Evo Morales, un acto populista para satisfacer al movimiento indígena pero que a la larga traerá cada vez menos inversiones al país. Yo le doy, en la mayoría de los casos, la razón a quien lo señale, pero por eso no podemos dejar de analizar y criticar las razones (codicia y avaricia) de las nacionalizaciones estadounidenses: “Hemos llevado el capitalismo hacia la perfección, hemos acabado con el riesgo” eran las palabras de un bróker de la City londinense años atrás. Que el riesgo se pueda negociar es lo que al mercado financiero lo ha llevado a sus condiciones actuales; vendiendo hipotecas a quien no puede pagarlas, al mismo tiempo que se emite un bono de menor rentabilidad para que los bancos puedan recuperar el dinero y seguir prestando. Bonos pobres e hipotecas de alto riesgo que se compensan con los de mayor seguridad. Así, con este supuesto equilibrio, el riesgo fue colándose cada vez más en un sistema donde todas las entidades financieras se sostenían entre sí, con unas calificadoras de riesgos que eran pagadas por quien había que calificar. Así un día algo colapsó y arrastró a los demás, en un sistema donde existe, en grandes cantidades exponenciales, más dinero de lo que se puede comprar en bienes materiales; de esta forma no es nada difícil que también aumenten los precios sobre bienes seguros como el petróleo, el oro y las viviendas.

Ahora, con esta socialización de las pérdidas (y las ganancias se seguirán privatizando) que se está negociando en Washington, a cada contribuyente le tocará aportar con 3 mil dólares de sus impuestos (700 mil millones en total). Un salvataje que cuesta más que toda la guerra en Irak y que todos los créditos hasta ahora aportados en su historia por el FMI.

Ningún anti – globalización debería alegrarse con esta crisis (como si lo hacía Engels en sus cartas a Marx), porque los más perjudicados serán lo que menos tienen; y los créditos, ayuda internacional y flujos de dinero serán cada vez más escasos. El problema con esta crisis es que existen semejanzas en el pasado, en 1987 con el lunes negro en Wall Street, y no se tomaron las medidas del caso; todos hablaron de regulaciones y mayores controles pero nada de eso sucedió. Lo que mencionó Joseph Stiglitz, de que “la crisis de Wall Street es para el fundamentalismo de mercado lo que la caída del muro de Berlín fue para el comunismo” difícilmente pasará. La intervención del Estado será para volver al mismo sistema de la mano invisible.
Fuentes:
Diez ideas para entender la crisis financiera, sus causas, sus responsables y posibles soluciones, por Juan Torres López.
La semana en la que el capitalismo tampoco cambiará, por Ignacio Escolar.
http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1233
"La crisis de Wall Street es para el mercado lo que la caída del muro de Berlín fue para el comunismo.", entrevista a Joseph Stiglitz.
http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1239
Banco Washington Mutual cae víctima de la crisis, por América Economía.
http://beta.americaeconomia.com/133670-Banco-Washington-Mutual-cae-víctima-de-crisis.note.aspx
Crece presión por rescate financiero, por América Economía.
http://beta.americaeconomia.com/133911-Crece-presión-por-rescate-financiero.note.aspx
Wall Street llega al fin de una época de oro, por THE NEW YORK TIMES.
http://www.eluniverso.com/2008/09/21/0001/1129/45A7C068354D4DFC94F1E99F73F18F00.html
J.P. Morgan salió en defensa de otro banco, por EL UNIVERSO.
http://www.eluniverso.com/2008/09/27/0001/14/1CBB81DF25EE42AD80DB40160590FF3C.html

27 de septiembre de 2008

Haití, Napoleón y la expansión de los Estados Unidos de América

Max de Rob gentilmente me envió este post para que lo publique en el blog. Lo de gentil está de más después de leerlo. No es cortesía ni amabilidad hacia alguien que tiene la paciencia de leer mis publicaciones. Simplemente es un escrito que vale la pena añadir por su contenido.

Saludos Max y espero seguir en contacto. Respecto a las elecciones que tenemos acá en Ecuador, gracias por tu diplomacia de no querer vaticinar un resultado, pero te cuento que seguramente estamos por la misma opción, la única diferencia es que yo soy un decepcionado que siente que se va una oportunidad de cambio.

Haití, Napoleón y la expansión de los Estados Unidos de América.

por: Max de Rob

Los Estados Unidos nacieron a la vida plenos de vigor. Al finalizar la guerra de Independencia de las Trece Colonias entre norteamericanos y británicos en 1783, los anglosajones se asomaron a los picos de las montañas Apalaches y observaron con ambición la extensa planicie que se ofrecía ante su vista. La conquista del oeste hasta el lejano Pacífico era para ellos casi un mandato de la Naturaleza -- o de Dios-- que hizo al norteamericano fuerte, fecundo y emprendedor 1.

Mediante la Paz de París, firmada con los ingleses en 1783 al término de la guerra, los Estados Unidos habían obtenido el derecho a expansionarse hasta el gran río Mississippi; misión que cumplieron arrasando con las tribus indias que poblaban esas regiones desde tiempos inmemoriales. El siguiente obstáculo en su camino sería el vasto territorio de la Louisiana –nombrada así en honor de Luis XIV--, que España había recibido en 1762 como un regalo del mediocre rey Luis XV de Francia
(le Bien-Aimé) a su primo Carlos III. En ese tiempo la Louisiana se extendía desde la ciudad de Nueva Orleans en el Golfo de México, a lo largo y ancho del río Mississippi, hasta los Grandes Lagos en Canadá. Una superficie ocupada actualmente por quince Estados de la Unión 2. Más allá de la Louisiana estaban las ricas posesiones españolas del Virreinato de México, que medio siglo más tarde serían arrebatadas a los mexicanos. Para bien de ellas.

Al finalizar la década de 1790 Bonaparte, instigado por Talleyrand, concibió el ambicioso plan de restaurar el imperio colonial francés en América. España, bajo la fuerte influencia del Primer Cónsul, debía proporcionar los principales medios. Napoleón se proponía obtener la parte española de la isla de Santo Domingo, las dos Floridas 3 y la devolución de la Louisiana. Carlos IV recibiria, a cambio, compensaciones en Italia . Bonaparte pagaba con tierras ajenas. Talleyrand insistió ante los españoles sobre el peligro representado para ellos por el avance de los “frontier men” norteamericanos hacia el oeste. España no podría resistir a su poderoso empuje. El Virreinato de México correría grave riesgo. La Louisiana, si estuviera ocupada por tropas napoleónicas, se constituiría en un escudo para la protección del resto de las posesiones españolas. Carlos IV se negó a ceder las Floridas, pero accedió a la petición de Santo Domingo y a la devolución de la antigua posesión francesa, dejando bien sentado que Francia no debía transferir la Louisiana a ningún otro poder en el futuro. Si intentara desprenderse de ella, debia volver a manos españolas. Aceptada tal condición por Bonaparte, en octubre de 1800 se firmó -- con el mayor secreto-- el Tratado de San Ildefonso.

La ejecución de los planes de Bonaparte y Talleyrand exigían un paso preliminar en América: restablecer la autoridad francesa en Haiti --prácticamente independiente desde la sublevación de los esclavos en 1789--, uniéndola con la parte española de la isla. Eran Napoleón y Talleyrand unos políticos demasiado experimentados para no comprender ambos que, al cerrar Francia la expansión de los norteamericanos,
se ganarian la enemistad de éstos. El astuto plan consistía en concentrar tropas en Haití con la excusa de pacificar la isla y después trasladarlas a la Louisiana.

Para establecer la autoridad de Francia en Haití comenzó Napoleón a preparar en Brest una formidable expedición, considerando que el caudillo haitiano Toussain L’Ouverture no tenía medios para presentar una seria resistencia. Solo con unos pocos miles de negros --esclavos hasta hacía poco tiempo--, sin preparación militar, sin jefes expertos y casi sin armas, no podría enfrentarse a los regimientos de veteranos de los campos de batalla de Europa. Las tropas dirigidas contra Toussain tenían un objetivo más importante. Situadas a corta distancia, en Haití, serían trasladadas rápidamente a Nueva Orleans antes que los norteamericanos o los ingleses pudieran impedirlo.


Bonaparte logró realizar sin trabajo los dos aspectos más difíciles de su proyecto: situar a miles de soldados en Haití bajo el mando de Leclerc –cuñado de Napoleón por su boda con Paulina--, y obtener la devolución de la Louisiana. Inglaterra ni los Estados Unidos sospechaban algo hasta ese momento. Toussaint, por su parte, no había tenido tiempo de prepararse y se encontró frente a la amenaza de una destrucción total. No podía contar sino con sus negros, ni cifrar una esperanza en nadie, excepto en sí mismo. El Presidente Jefferson había mantenido amistosas relaciones con Haití pero estaba demasiado interesado en obtener el apoyo de Bonaparte para inducir a España a venderle Nueva Orleans y las Floridas y desestimó la ayuda al líder negro. No sospechaba en lo más mínimo que, si Toussaint y sus seguidores sucumbían a su trágico destino, el imperio francés se extendería hasta la Louisiana, remontaría el Mississippi y se atrincheraría en las riberas del gran rio, frenando el avance norteamericano hacia el oeste.

Lo que no se esperaba sucedió. La fuerza de ataque francesa se estrelló contra la resistencia haitiana; menos de tres meses duró la lucha, pero el ejército francés fue aniquilado y la isla arrasada en forma tal que -- aún recuperada por Francia-- se necesitarían años para reconstruirla. Toussaint vaciló, sin embargo, en llevar las cosas hasta su último extremo. Comprendió que para vencer radicalmente era obligatorio prescindir de todo escrúpulo, declarar una guerra de exterminio contra los blancos y completar por el hierro y el fuego la destrucción de toda traza de civilización en Haití; pero titubeó en emplear los radicales métodos que su razón le aconsejaba. Traicionado por algunos de sus jefes, cometió otra fatal equivocación: confió en las ofertas de paz de Bonaparte. El 1 de mayo de 1802, después de llegar a un acuerdo con Leclerc y bajo la palabra de honor del gran general francés, se entregó en sus manos. Tan pronto depuso las armas fue hecho prisionero y enviado a Francia, donde murió en prisión. No tuvo en cuenta que la palabra de un poderoso y el juramento de una prostituta tienen igual valor 4 .

La lucha iniciada por Toussaint se continuó después de la traición cometida. El primer ejército francés de 17,000 hombres había desaparecido. Una segunda expedición fue aniquilada por la fiebre amarilla. Una carta de Leclerc al Primer Cónsul comunicaba que de los últimos 28,300 soldados enviados solo quedaban 4000 en condiciones de prestar servicio. El rumor de que la esclavitud había sido restablecida por los franceses en la isla Guadalupe llegó hasta Haití. La rebelión cobró mayor fuerza bajo el mando de Dessalines. El resto del ejército francés fue destruido y a París llegó la noticia que el mismo Leclerc habia muerto de fiebre amarilla.

Tras la muerte de Leclerc llega otro experimentado general, Rochambeau, que es derrotado frente a Dessalines en la Batalla de Vertieres. El balance final de la guerra deja 60,000 muertos franceses. Ha sido una de las campañas más costosas, en vidas y recursos, para Napoleón; los haitianos han perdido 150,000 vidas. El proyecto de restauración colonial francés en América quedó abandonado y la guerra contra Inglaterra decidida de nuevo. Frente a tal circunstancia, Francia necesitaba la amistad y el dinero de los Estados Unidos. Los comisionados del Presidente Jefferson fueron citados a una entrevista y Napoleón, sin titubear y haciendo caso omiso de la obligación contraída con España por el Tratado de San Ildefonso, les vendió la Louisiana por sesenta millones de francos.

El destino de la Louisiana se decidió en Haití. Los Estados Unidos se aseguraron a un mínimo costo un ilimitado crecimiento. La suerte de las Floridas, Texas, Nuevo Mexico y California quedó sellada. La victoriosa resistencia de los negros haitianos en tal sentido, lejos de ser un simple episodio de la historia local de Haiti, es uno de los acontecimientos de más vasto alcance en la historia de America. Nunca los Estados Unidos a tan bajo precio –pagaron su fácil expansión con sangre haitiana--, obtuvieron tan decisiva y productiva victoria.
Haití proclamó su independencia el 1 de enero de 1804.

(1) Teodoro Roosevelt, en su libro “The Winning of the West” atribuye la expansión hacia el oeste al destino manifiesto de una raza que al crecer y multiplicarse cumplía las leyes de la vida. En última instancia, un mandato de Dios, que hizo al norteamericano fuerte y prolífico.
(2) El territorio de la antigua Louisiana corresponde hoy día a los Estados de Louisiana, Mississippi, Arkansas, Oklahoma, Missouri, Kansas, Nebraska, Iowa, Illinois, Indiana, Michigan, Wisconsin, Minnesota, South Dakota y North Dakota.
(3) El actual territorio de Florida en 1800 estaba dividido en dos partes: East Florida con su capital en San Agustín y West Florida con Pensacola como capital.
(4) “Loco está el que se fía de la mansedumbre de un lobo, de la salud de un caballo, del amor de un muchacho, o del juramento de una puta.” El Rey Lear, III, vi, 19-21.

24 de septiembre de 2008

Estoy ciego, estoy ciego

Uno abre su correo y se encuentra con algo así: Estaba una universitaria hablando con su padre sobre lo aprendido en sus estudios, contaba sobre sus lecturas de Marx y el materialismo dialectico, la lucha de clases, la distribución igualitaria y otras teorías que encontró en EL CAPITAL, dándole total razón al pensador alemán y pidiéndole una explicación al padre del actual sistema económico mundial y todos los perjuicios que ha traído la derecha. El papá pasivo y sereno le pregunta a su retoño de cómo va su mejor amiga. Ella le contesta que muy mal porque tiene descuidados sus estudios y no le da mayor interés. Acto seguido el progenitor le pregunta al fruto de sus entrañas de por qué no le da algunos puntos de sus excelentes calificaciones a su compañera. La respuesta que se espera es de lo más lógica: Ella no se lo merece, esto es resultado de mis esfuerzos, y él lo único que responde es: Hija, bienvenida a la derecha.

Esta hueca historia del conocido estilo simplista de La culpa es de la vaca o Quién se ha llevado mi queso, no provocaría ningún daño si no pasara de anécdota, lastimosamente estos dos textos son best sellers y de lectura obligatoria para todos los estudiantes de negocios, y al estar yo presente en esas clases, confieso que se nos imponían como verdades absolutas (suerte que en casa me enseñaron que los libros te deben provocar mayor curiosidad que respuestas) y lo corroboro con algunos comentarios de mis compañeros: Ja! Buen ejemplo; más atinado no podría ser; digno de usarlo de ejemplo con nuestros hijos. Si fuera así, tan simple para que alguien acepte determinada ideología, como la hija estudiante con Marx, o como mis amigos con su historia, yo les podría decir que lean Ensayo sobre la ceguera de Saramago, que trata de cómo en un país todos sus habitantes se quedan ciegos y son capaces de cualquier cosa para sobrevivir. Una parábola que crítica al individualismo capitalista donde prima la competencia, y de paso el libro muestra al comunismo como mejor opción. Añadiendo también que esta historia no fue escrita por cualquiera, sino por un Premio Nóbel de Literatura.


Claro que otro día también podría comentarles que Saramago apoyaba el régimen cubano, hasta que un día se enteró de cómo Fidel mandó a fusilar y encarcelar a varios traidores de la revolución (algunos periodistas), y las palabras que se escucharon del escritor portugués fueron: Hasta aquí he llegado. Y claro que cuando crezca, y deba mantener a una familia, es probable que me despoje de algunos pensamientos izquierdistas que ahora tengo, podría decir como uno de los personajes de Benedetti: Se sigue fiel a los principios o se gana plata.

El mismo Marx ya señalaba que encuentra mayor explicación de los sucesos de la economía en los cuentos de Charles Dickens que en la teoría económica. Y es fácil observar que hay algo de verdad en eso. Para muestra, como ejemplo, tengo el prologo del Fausto de Goethe cuando discutían el director, el poeta dramático y el gracioso, notando en el primero claramente una ideología capitalista; en el segundo socialista; y el tercero, digamos una tercera vía. En la literatura, mi reparo con los simpatizantes de derecha en Ecuador, respecto a su vocación por las historias cortas y sencillas, es que las usan como principal argumento de exposición de ideas y adoctrinamiento. Ya decía la directora del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP), en un editorial hace un par de años, de que el principal problema de la derecha es su falta de buenos escritores. Y el problema de la izquierda ecuatoriana es que con sus actuaciones, en nombre de personajes del pasado, provocará que pronto utilizar los términos Alfarismo y Bolivariano, sea lo mas parecido a invocar al cuco.

Fuentes:
Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago.
Gracias por el fuego, de Mario Benedetti.
Fausto, de J.W. Goethe.
Las historia de EL CAPITAL de Karl Marx, por Francis Wheen.
http://www.ieep.org.ec/

20 de septiembre de 2008

Sobredosis

En los dos meses que llevo viviendo en Cuenca, la propaganda electoral para el referéndum sobre el proyecto de Constitución ecuatoriana es casi nula. Se ven algunas camionetas con fotos de Lucio Gutiérrez y con altavoces que dicen No al aborto, No al alza de precios; en el parque Calderón cuelga un letrero, como de heladería, que dice Si, pero en el resto de calles, nada más que llame la atención. Muy aparte de lo que leo en los diarios a través del internet, o veo en los noticieros y la constante propaganda gubernamental, la única dosis de política que he tenido en esta ciudad fue la semana que pasó, en el teatro del Banco Central, donde asistí a una presentación de Carlos Michelena (ese mismo, el toque del Miche), todo sea por apoyar a la Liga de Cuenca con sus problemas financieros. El Miche se vistió de juglar, habló como juglar y se comportó como juglar. Se disfrazó del presidente Correa, pidió plata como Abdala y cantó música protesta. Al final dio un consejo, sobre el voto, a todos y unos posters de caricaturas de los últimos presidentes ecuatorianos. En una ciudad inclinada a la izquierda y al ser el Miche un hombre de la misma dirección, sus palabras fueron apreciadas.

Con esas palabras y algunas risas que deje flotando en el frio ambiente cuencano, me dirigí a lo que por ahora llamo mi casa, satisfecho de la glotonería cómica, pensando en que al día siguiente cuatro horas de trémulo viaje me esperaban para llegar a Guayaquil. Fueron casi cinco de tembloroso aburrimiento, pero al fin ya asomaba el manso Guayas. Me recibió con un cartel gigante de fondo blanco y escrito En Guayaquil decimos No. Así comienza esta travesía por el lugar que me vio nacer y que aun me parece tan familiar, aunque con muchos cambios en su atmósfera.

Es medio día de sábado, el sol en su cenit, y decido con una amiga ir a comer al malecón del salado esos mariscos que tanto extraño. Tomo el bus que me deja más cerca de destino y recorrido un par de metros, leo un letrero en la ciudadela alborada que reza Regeneración urbana: Una obra más de Nebot. Ni dos minutos y en la misma calle otro cartel avisa, NO mientras Juan Pueblo se desgarra la camisa. Un par de metros más y observo como los autos exclaman en sus vidrios: No al aborto; Soy pelucón y qué; Yo voto por el Sí, porque el pasado ya lo viví y otras perlas que ahora no recuerdo. El chofer entretenido escuchando Juanito Alimaña, Soy el cantante y otros clásicos de la salsa, se ve interrumpido por la cadena del Ministerio de Educación que nos explica que es el buen vivir, el as del volante, por supuesto, trata de cambiar la emisora y no verse impedido de su diversión, pero se resigna ante lo imposible, y en el mismo instante, en el centro comercial San Marino, unas jóvenes, presuntamente estudiantes universitarias, con gafas Gucci o DKNY, con globos en las manos nos gritan: VOTE NO, PITE SI VA A VOTAR NO, etc. Creía que por la Universidad Estatal de Guayaquil me venía lo peor, imaginaba caravanas, protestas y otros populismos disfrazados de proselitismo, pero por suerte solo me encuentro con una pancarta bramando en la afueras de una facultad. Nosotros estamos con el Sí. Después de tanta locura, al llegar, a duras penas disfruto mis camarones y no me dan ganas de salir más.

Esquirlas sobre el recorrido: Francamente, no me sorprendió esta actitud súper política del puerto principal, después de ver el sinnúmero de mensajes en mi correo electrónico de amigos y sus nicks en el MSN. Mis únicas preocupaciones o diferencias con las personas que van por el No, es que no proponen ningún cambio o propuesta. Así: ¿A quién pretenden convencer? Con ese individualismo de: por un lado autonomistas, por otro conservadores, por otro estudiantes; profesores por el Si solo por un articulo que los beneficia, religiosos por el No porque solo velan por sus intereses, etc. Nadie se ha preocupado por establecer consensos y nuevas reglas de juego. En mi estadía en Guayaquil, solo recibí una sobredosis de intereses y algo de inconformismo, pero nada de cambio.

17 de septiembre de 2008

Un hombre corriente

“Imagínese una jaula llena de ratones rodeada de gatos, gatos que entran y salen de la jaula”, dice Paul Rusesabagina “imagínese eso y quizá podrá a empezar a tener una idea de lo que vivimos los que nos refugiamos dentro del hotel durante el genocidio”. Pero: ¿Quién es Paul Rusesabagina? Un hombre corriente, como él mismo se describe en su libro. Les explico un poco el contexto.

En Ruanda, por siglos, convivieron de manera simbiótica varias tribus provenientes de otras regiones, entre estas se hallaban los hutus y los tutsis, hasta que los jefes militares de estos últimos, iniciaron campañas militares contra los hutus, asesinando a sus príncipes y humillando a sus contrincantes, recordándoles que los tutsis eran sus amos. Así empezó una relación de vasallaje, aunque los dominadores eran la minoría y las relaciones socioeconómicas no estaban totalmente definidas. Pero la colonización europea, sea tarde o temprano, debía llegar en algún instante, Alemania y Bélgica, y ahora sí los distanciamientos entre ambas etnias se acrecentaron, llegando a utilizar incluso un documento de identidad para distinguirlos. En 1958, por las tensiones entre tribus, se produjo una revuelta de hutus pidiendo la salida de la monarquía tutsi, siendo de ahí en más, Ruanda, una supuesta república democrática, aunque con un periodo de dictadura en la década de los ochentas (350 mil hutus asesinados).

Ya en 1994, Ruanda, con un Gobierno hutu, es el escenario del peor genocidio después de la segunda guerra mundial. El presidente ruandés, acompañado con su homologo de Burundi, es asesinado cuando tutsis radicales derriban su avión. Este evento sumado a las presiones por el desplome de la economía nacional, las bajas en el precio del café y la rivalidad existente, provocó lo que algunos ya señalaban inevitable. En cien días 500 mil personas fueron asesinadas, 50 mil por día, cuatro cada minuto, casi todas tutsis, aunque también los hutus que quisieron salvar a sus amigos con diferente carnet, corrieron igual suerte. Mientras tanto, las fuerzas militares de EUA y la ONU se retiraron del país, y Al Gore inauguraba el museo del genocidio judío repitiendo varias veces ese hipócrita “nunca jamás”. El machete fue el instrumento predilecto de las bandas rebeldes, lo que volvía al suicidio o al pago por ser asesinado de un tiro, la mejor opción.

Aquí aparece Paul. Hutu con esposa tutsi, padre y Gerente de un prestigioso hotel belga, el Mille Collines (no es un puesto para cualquier ruandés). Pero: ¿Qué vuelve diferente a este hombre corriente? Durante la peor parte del genocidio, Paul fue capaz de salvar (o ayudar según propias palabras) a 1268 personas. En un principio solo le interesaba la supervivencia de su familia. Sin embargo a medida que se acrecentaban las matanzas, el hotel donde trabajaba sirvió de refugio para ruandeses de ambas etnias. Utilizó sus influencias, medios corruptos para hombres corruptos (alcohol y dinero para sobornar), y una línea telefónica, para que no ocurriera una masacre dentro del Mille Collines. ¿Pero por qué los militares no incumplían su palabra y asesinaban a todos los presentes? Después de todo, la mentira no era el mayor pecado cometido. En entrevista para diario EL PAIS de España, Paul decía que la clave consistía en detenerse a negociar y tratar a estos generales o comandantes con respeto y con honor, como si fueran personajes importantes, porque eso les importaba más que el dinero. Ahora el antes gerente vive en Bélgica y trabaja como taxista, debido un intento de asesinato mientras apoya la reconstrucción de Ruanda

Escribo sobre esto, aunque a muchos no les interese, porque estas barbaridades que para la mayoría no existen (en Ecuador gracias a los medios de comunicación), se siguen repitiendo en Darfur y el Congo; y también para recordar que existe un mundo más allá de nuestros ojos, incluso en Ecuador, que sin ser África, también tiene gente vegetariana a la fuerza porque el dinero no alcanza (el hambre después de la guerra, el peor asesino). Este vegetarianismo, que es el menor mal, sucede aquí y ahora, con regeneración urbana y con revolución ciudadana.

Fuentes:
Un hombre corriente, por Paul Rusesabagina.
Película: Hotel Ruanda, dirigida por Terry George.
El hutu salvador, por diario EL PAIS de España.
http://www.elpais.com/articulo/portada/hutu/salvador/elpepusoceps/20050227elpepspor_2/Tes
Paul Rusesabagina: Las palabras pueden salvar y pueden matar, para EL PERIODICO.
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=396704&idseccio_PK=1006
Hotel Ruanda: Sobre héroes y premios, por BBC mundo.
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/newsid_4267000/4267399.stm
El genocidio de Ruanda, por Jesús Sordo medina para el proyecto HOMO HOMINI SACRA RES.
http://www.homohominisacrares.net/sec/historia/rwanda/ruanda1.htm

13 de septiembre de 2008

Para jóvenes (aunque sean de corazón)

Palabras del excelentísimo Dr. Edmundo Budiño: ¿Todavía no te enteraste de que este país me queda espantosamente chico (Uruguay)?… Me gusta ver como la plata borra las palabras… Creen que la revolución es andar sin corbata… Bien sabes que yo me hago pichi en la revolución… En la democracia me hago caca… Democracia les significa propaganda (a Estados Unidos) y hacen tanto ruido con ella, incluso frente a Cuba, que nadie se acuerda de cómo alimentan a Stroessner y a Somoza, dos de los míos… Para mi democracia es esto: Escribir todos los días un editorial de ejemplar madurez y corrección política, y telefonearle enseguida al jefe de policía para que le dé garrotes a mis obreritos de huelga… Para matar a un tipo hay que despertarse cornudo, o tener huevos o estar borracho. Y ustedes toman Coca – Cola... ¿Cómo no queréis que desprecie a la gente, si me acepta como soy?... Desde el comienzo fue para mí una tentación espantosa: Estafarlos, joderlos… Ahora reparto armas a los nenes de mamá, llevo a cabo campañas calumniosas… Siempre hay alguien que puede ser comprado o que no tiene suficiente cojones, o que saca un cigarrillo y se encoge de hombros… ¿Y la conciencia? Esto es tremendo. Yo no tengo. O si tengo, nunca la he encontrado...La tortura es como les voy a decir, una forma de aprendizaje rápido…

Palabras de su hijo Ramón: El país también es hospitales sin camas, caras de hambre… El país es otra cosa peor, tal vez, que esa tierra ideal que ustedes inventaron (hablando Ramón a su hijo)… Ustedes se meten la moral en el bolsillo, y en eso están completamente equivocados… ¿Qué harían vos y todos tus revolucionarios, sin corbata, con la posibilidad de un cambio de estructura, y con la inmediata entrega de esa estructura a un malón de tipos inmorales, ambiciosos, maniobreros?... Solo existen dos vías para adquirir conciencia política: Una es el hambre y el despojo, la otra es la educación… Ustedes hacen planes sobre la base de un pueblo que previamente idealizan, pero ese pueblo no ha dado aun el visto bueno a esa idealización… Aquí todos saben leer y escribir, pero no pensar políticamente… ¿Quién puede vivir en este país, en este mundo, en este tiempo, de acuerdo a sus principios, a sus normas, a su moral, cuando son otros quienes los dictan?... El marxista, trabaja en un banco… El anarquista recibe un sueldo del Estado… El yanqui es un animal de costumbres… Por lo general, los hijos de los ricos piensan con dinero, que es una manera peculiar de pensar… Me conmueve cualquiera de esos mendigos que exhiben la pierna con llaga, convenientemente rodeada de moscas. Esa llaga que constituye su capitalito… Eliminar a un crápula debe ser otra forma de sentirse vital…

Cuando leo un libro, imagino quien puede representar a los personajes de este. En Gracias por el Fuego de Mario Benedetti, Edmundo Budiño es un híbrido de los políticos que hemos tenido en ese simulacro de democracia ecuatoriana, con León Febres – Cordero como la cabeza, Lucio como el colón y el recto, y así el resto, cada uno, conformando ese monstruo deforme con aspecto humano. Y Ramón somos todos esos hijos que queremos cometer un parricidio y acabar de una vez por todas con lo déspota, vil, corrupto y canalla de anteriores generaciones.

Las frases de arriba: Un par de palabras, después de observar como los promotores del No o el Nulo, se limitan a pasear ovejas, colgar monigotes y no promueven una verdadera democracia participativa. Porque si se enorgullecen de los hechos en la Universidad Católica. No nos engañemos. Eso fue algo del momento, y usando a Benedetti, unos revolucionarios vacacionales que suspenderían su revolución a causa del mal tiempo, o la postergarían hasta abril para no perderse la temporada de playa. Claro que todavía estamos a tiempo para ese verdadero activismo y lo de la Católica puede que sea la llama que encienda una mecha, no solo para majaderos, donde participen todos los ecuatorianos.

Fuentes:

Gracias por el fuego, de Mario Benedetti.

9 de septiembre de 2008

El mundialito de los pobres

El fútbol es el deporte, en equipo, más sencillo que pueda encontrarse. Noventa minutos con veintidós jugadores y una bola en un rectángulo. Varias hazañas pueden contarse con las imágenes que hemos visto y presenciado a través de nuestras vidas. Porque la vida de los fanáticos, de esos que tenemos un equipo que nos hace vibrar, que hace que apartemos y posterguemos los problemas diarios durante dos horas para alentarlo con toda la rabia, coraje, emoción y sentimentalismo, no se pueden separar de los resultado de los fines de semana. Nuestra actitud y forma de comportarnos va ligado a como le fue a esa institución que tantas alegrías y decepciones nos da. Pero así como el fútbol es tan fácil de entender, ahora que me siento frente al computador (creyendo estar inspirado), me doy cuenta lo realmente difícil que es escribir de este.

Mario Vargas Llosa ya lo señalaba, mencionando que prefiere escribir de política antes que de fútbol, porque de este último todos tienen conocimiento. Albert Camus también tenía notables referencias de este deporte; en Ecuador Miguel Donoso Pareja se inspiró en el fútbol y en el Barcelona, equipo más popular del Ecuador, para su mejor libro; y el más destacado ensayo del balompié (aunque nunca lo he leído) corresponde a Eduardo Galeano. No obstante, para estas pocas líneas que me quedan (¿a propósito?), no pretendo utilizar nada de esas palabras ajenas, sino esas casi tradiciones de los ecuatorianos con el deporte rey.

El indor en el Ecuador es una rara especie de fútbol sala, me imagino que su nombre viene de ese puertas adentro que significaría en ingles. Para lástima o suerte, no se juega bajo techo, sino en las calles o pequeñas canchas de cemento, con doce jugadores, una pelota dura como piedra, los zapatos más baratos, pequeños arcos, un cigarrillo previo al match y una copita de licor (preferiblemente agua ardiente) después de este. Diferente a ese fútbol de tierra y polvo de las villas miserias en Argentina, las favelas en Brasil, o de esa canchita del Juncal, debajo del puente en el Chota. Su popularidad, entre todos los ecuatorianos, viene de que cualquier persona puede participar y ganar. Aquí, un equipo de viejos para el deporte (entiéndase desde una sub – 40 para arriba) con maña, puede ganarle a un montón de jóvenes flacos, altos y con más aire en los pulmones.

No soy extraño a este y lo he practicado desde que tengo ocho años, usando piedras como arcos y como escenario el parqueadero de mi barrio, pero nunca me he inscrito en un campeonato o torneo (ni siquiera he apostado para las bielas). El fin de semana, ese en el que Ecuador le gano a Bolivia, por cortesía de mi hermano, presencie mi primer campeonato de indor. El lugar donde se jugó, es de esos donde uno sabe que ahí no llega el Estado, porque no ves carreteras, ni agua potable, ni escuelas, ni hospitales. Sin embargo la pasión estaba innata, con pocos espectadores (típico en el Ecuador) y cuarenta equipos inscritos. El resultado: Se cumplió la ley del indor, de que los viejos mañosos ganan y el equipo de mi hermano era el de los jóvenes. Por suerte les quedan siete partidos más y las finales, donde pueden ganar esos quinientos dólares (que es igual a: wishky, cerveza y cigarros) y un pasaje para el “mundialito de los pobres”.

Por cierto: El mundialito de los pobres es la máxima expresión del indor en Cuenca. Comenzó hace veinte años en canchas de barrio (donde se sigue jugando) y ahora la final se transmite por televisión, en un coliseo repleto de cuatro mil personas y tanta plata que deberían cambiarle el nombre.

6 de septiembre de 2008

Mis días sin ella

Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde dice un viejo refrán y una canción de telenovela colombiana. Así en estos viajes, algo que extraño, además de la cocina de casa, y la compañía de familiares y amigos, es el sentarme a leer todos los días el diario, periódico, prensa escrita o como quieran llamarle, junto a un café y algo de esa música natural y citadina innata en Guayaquil. El de la casa, el que compra mi viejo y después guarda, o se utiliza para limpiar manchas de piso y los excrementos de los perros, tiene nombre y apellido: Diario EL UNIVERSO.

Es que personalmente, pienso que el diario debe ser una ventana al mundo, el Ecuador resumido en tinta china, y en esto, a pesar de las criticas de familiares y amigos que viven en otras ciudades, de que EL UNIVERSO es un diario parcializado o extremadamente guayaquileño, creo que dentro de sus errores y omisiones es el más completo. Claro que podemos señalar su nimia promoción de la cultura; las pocas investigaciones que realiza; las escasas páginas de información internacional; su falta de autocrítica; la atestada publicidad; y sus exiguos y nulos espacios de opinión. Pero en materia política y en editoriales (a excepción de Pedro Valverde y Bolívar Castillo, personajes que no entiendo como puede permitírseles escribir y propagar sus ideas en un medio masivo) es por el cual me inclino a leer e informarme. Sí, de esas mismas noticias de siempre, que a Clítoris Bailón (Clit Poirot); investigador privado, gourmet misógino, amante de la masturbación; personaje de la novela de Miguel Donoso Pareja, les parecían aburridas y triviales. Esas mismas noticias de un Ecuador jodido.

Pero esto de viajar, aparte de no poder leer en confort, tiene su ventaja en que te encuentras con todo tipo de prensa. Así un día sin previo aviso, llegó a mis manos diario EL TELÉGRAFO. Lo pude calificar de un informativo light o de ese Ecuador que todos soñamos, porque al ser afín al Gobierno, da la impresión de que sus directivos se olvidaron de los problemas del país. Sin embargo es un medio de comunicación, aunque parezca raro, donde me gustaría trabajar. Por su aire de urbano y rural a la vez, de considerar a la persona como lo que es y no como una estadística macroeconómica, y por ese recorte, del abimo cultural, que promueve. El espacio de Firma Ancla es una idea para recoger más ideas y las líneas que se trazan aquí merecen ser desmenuzadas, masticadas y digeridas.

La sección de Retratos es mi favorita, revelando que si es verdadero ese realismo mágico que únicamente creíamos encontrar en los libros de García Márquez, mostrando de forma sutil, como un bizarro momento de farándula, el trabajo diario de gente común. Para muestra: Suena la canción: “Si siembro coca será porque me toca... Haber cultivado coca no le causa vergüenza. Sí, haberle fallado a su familia cuando “me las di de picaflor y tomatrago”. ¿Se necesita un mejor relato para entender a un refugiado colombiano, con aires de cantante? Con estas líneas, en mis recorridos, dan ganas de conversar con todo el mundo y enterarme de esas historias que aún no han sido contadas.

Pero por ahora me voy acostumbrado a EL MERCURIO de Cuenca… ¿Qué me deparará? La verdad es que un día sin la prensa y un café no es un buen día.