17 de septiembre de 2008

Un hombre corriente

“Imagínese una jaula llena de ratones rodeada de gatos, gatos que entran y salen de la jaula”, dice Paul Rusesabagina “imagínese eso y quizá podrá a empezar a tener una idea de lo que vivimos los que nos refugiamos dentro del hotel durante el genocidio”. Pero: ¿Quién es Paul Rusesabagina? Un hombre corriente, como él mismo se describe en su libro. Les explico un poco el contexto.

En Ruanda, por siglos, convivieron de manera simbiótica varias tribus provenientes de otras regiones, entre estas se hallaban los hutus y los tutsis, hasta que los jefes militares de estos últimos, iniciaron campañas militares contra los hutus, asesinando a sus príncipes y humillando a sus contrincantes, recordándoles que los tutsis eran sus amos. Así empezó una relación de vasallaje, aunque los dominadores eran la minoría y las relaciones socioeconómicas no estaban totalmente definidas. Pero la colonización europea, sea tarde o temprano, debía llegar en algún instante, Alemania y Bélgica, y ahora sí los distanciamientos entre ambas etnias se acrecentaron, llegando a utilizar incluso un documento de identidad para distinguirlos. En 1958, por las tensiones entre tribus, se produjo una revuelta de hutus pidiendo la salida de la monarquía tutsi, siendo de ahí en más, Ruanda, una supuesta república democrática, aunque con un periodo de dictadura en la década de los ochentas (350 mil hutus asesinados).

Ya en 1994, Ruanda, con un Gobierno hutu, es el escenario del peor genocidio después de la segunda guerra mundial. El presidente ruandés, acompañado con su homologo de Burundi, es asesinado cuando tutsis radicales derriban su avión. Este evento sumado a las presiones por el desplome de la economía nacional, las bajas en el precio del café y la rivalidad existente, provocó lo que algunos ya señalaban inevitable. En cien días 500 mil personas fueron asesinadas, 50 mil por día, cuatro cada minuto, casi todas tutsis, aunque también los hutus que quisieron salvar a sus amigos con diferente carnet, corrieron igual suerte. Mientras tanto, las fuerzas militares de EUA y la ONU se retiraron del país, y Al Gore inauguraba el museo del genocidio judío repitiendo varias veces ese hipócrita “nunca jamás”. El machete fue el instrumento predilecto de las bandas rebeldes, lo que volvía al suicidio o al pago por ser asesinado de un tiro, la mejor opción.

Aquí aparece Paul. Hutu con esposa tutsi, padre y Gerente de un prestigioso hotel belga, el Mille Collines (no es un puesto para cualquier ruandés). Pero: ¿Qué vuelve diferente a este hombre corriente? Durante la peor parte del genocidio, Paul fue capaz de salvar (o ayudar según propias palabras) a 1268 personas. En un principio solo le interesaba la supervivencia de su familia. Sin embargo a medida que se acrecentaban las matanzas, el hotel donde trabajaba sirvió de refugio para ruandeses de ambas etnias. Utilizó sus influencias, medios corruptos para hombres corruptos (alcohol y dinero para sobornar), y una línea telefónica, para que no ocurriera una masacre dentro del Mille Collines. ¿Pero por qué los militares no incumplían su palabra y asesinaban a todos los presentes? Después de todo, la mentira no era el mayor pecado cometido. En entrevista para diario EL PAIS de España, Paul decía que la clave consistía en detenerse a negociar y tratar a estos generales o comandantes con respeto y con honor, como si fueran personajes importantes, porque eso les importaba más que el dinero. Ahora el antes gerente vive en Bélgica y trabaja como taxista, debido un intento de asesinato mientras apoya la reconstrucción de Ruanda

Escribo sobre esto, aunque a muchos no les interese, porque estas barbaridades que para la mayoría no existen (en Ecuador gracias a los medios de comunicación), se siguen repitiendo en Darfur y el Congo; y también para recordar que existe un mundo más allá de nuestros ojos, incluso en Ecuador, que sin ser África, también tiene gente vegetariana a la fuerza porque el dinero no alcanza (el hambre después de la guerra, el peor asesino). Este vegetarianismo, que es el menor mal, sucede aquí y ahora, con regeneración urbana y con revolución ciudadana.

Fuentes:
Un hombre corriente, por Paul Rusesabagina.
Película: Hotel Ruanda, dirigida por Terry George.
El hutu salvador, por diario EL PAIS de España.
http://www.elpais.com/articulo/portada/hutu/salvador/elpepusoceps/20050227elpepspor_2/Tes
Paul Rusesabagina: Las palabras pueden salvar y pueden matar, para EL PERIODICO.
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=396704&idseccio_PK=1006
Hotel Ruanda: Sobre héroes y premios, por BBC mundo.
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/newsid_4267000/4267399.stm
El genocidio de Ruanda, por Jesús Sordo medina para el proyecto HOMO HOMINI SACRA RES.
http://www.homohominisacrares.net/sec/historia/rwanda/ruanda1.htm

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