4 de octubre de 2008

Morelliana III

Apenas él la amalaba la noema, a ella se le agolpaba el clemiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al novalo, sintiendo como poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas filulas de cariaconcia....

Este párrafo, con tintes eróticos, corresponde a un capitulo imposible de entender, aparentemente inane de la Rayuela de Cortázar; así de incompresibles son los discursos de políticos ecuatorianos (sin el erotismo aquí descrito), pero de esos políticos o personajes de renombre y de facilidad de palabra, adictos al maniqueo, donde todos lo que ellos proclaman es lo bueno y lo correcto, mientras las ideas de la oposición, para él no son más que deyecciones.

Así son las disposiciones del presidente de la República, cuando señala que la mitad de los asambleistas, para conformar el congresillo, es lo que el pueblo quiere, como si solo sus palabras reflejaran el sentir ciudadano. Ahhh es que debe ser que como alguien un día dijo que la voz del pueblo es la de Dios (Velasco Ibarra), y como el Correa se cree Dios, entonces en una de sus divinas interpretaciones hizo conjeturas y en su magnánima posición proclamó que todo lo que él dice es el sentir de la nación. Pero ahora que recuerdo, el Nebot es igualito, él se autoproclama portavoz de Guayaquil y que el No ganó en la ciudad y que su modelo de desarrollo no se puede tocar, sin importarle el cuarenta por ciento de la ciudad que avaló la actual Carta Magna; para él esos son la minoría y no son guayaquileños de corazón. Y ahora que hablamos del burgomaestre porteño, en una entrevista para revista Vistazo, él dijo que los alcaldes no necesitaban leyes para cumplir con su mandato, sino cojones (agallas en caso de ser mujeres), entonces para qué tanta campaña a favor del No. Hes que no Hentiendo Ha Hestos políticos la verdad.

Pero en Ecuador no nos quedamos ahí, los mismos ex asambleistas que participaron apoyando y promocionando la actual Constitución, nos dicen que por ahora no se podrán tener elecciones primarias (que consta en la nueva carta política) en los partidos políticos por falta de tiempo, además de que nos comentan de cómo va a ser elección a una sola vuelta del flamante Consejo Nacional Electoral, porque la premura no permite algo más transparente (no me queda espacio para comentar la “diáfana” forma de elegir a los jueces de la Corte de Justicia). Y los diarios de Guayaquil que durante la campaña electoral rezongaban la inseguridad de la ciudad en las primeras planas, ahora no prestan mayor atención a estos problemas (parece que estas galimatías no solo pertenecen a los políticos).

Las iglesias católicas, evangélicas y los laicos comprometidos que se reconocían a si mismos como enviados de Dios, por el momento no tienen nada para proponer y encontrar (esta vez junto al resto de grupos que buscan el bienestar del país) un modelo de sociedad, quedando comprobado su egoísmo e individualismo a la hora de defender solo sus derechos y demandar únicamente sus necesidades. Incluso algunos dejamos de entender a Jefferson Pérez, que por el momento se dedicar a reclamar el por qué el Gobierno no le hace una cena exclusiva para él, declarando con sus palabras de mediocres al resto de la delegación olímpica ecuatoriana (la mayoría con poca experiencia), que comió junto a él y de seguro mantuvieron alguna tertulia, como si cenar con el presidente fuera su principal razón para competir y ganar.

Debe ser que las palabras entre ecuatorianos son conversaciones de sordos a la hora de construir un país incluyente, justo y solidario.

1 comentario:

christine dijo...

He intentado recorrer tu blog y me he quedado apenas al inicio del maravilloso camino, prometo volver por el resto. No me encuentro siempre "de tu lado", pero sencillamente no tengo ganas de discutir con vos, te expresas con tal exquisita mezcla de elegancia, cultura y transparencia que tengo ganas de estar de acuerdo por simple respeto a la estética.