25 de octubre de 2008

Promiscuos

La crisis hipotecaria es una enfermedad venérea que se contagia por no usar protección. En Wall Street diariamente se practicaban mezquinas orgías buscando el punto g con la técnica del levantamiento del Dow Jones. Así, con la ayuda de los chamanes Greenspan y Bush y sus pociones mágicas, se esperaba retardar la eyaculación y prolongar el placer al máximo de púberes recién salidos de la universidad que querían evitar su precocidad. Pero en los últimos días, el sistema eyaculó pus, propagando una epidemia, que al parecer, como el SIDA o cualquier otro virus, no tiene contemplaciones de raza, etnia o ideología. Todos sufrirán las consecuencias.

¿Y al enfermo que le recetamos? Repiten los médicos FMI y BM, con licencias caducas; pues algo de socialismo grita la Reserva Federal norteamericana. Los enfermos, de males menores, ya recuperados: Corea del Sur y Rusia protestan, pero como todos sabemos: al capitalismo y libre mercado nadie se le queja. 700 mil millones de anticuerpos es la primera dosis, esperando que la sangre circule por las arterias y venas, restableciendo los órganos, sobre todos los reproductivos para que siga la fiesta, pero parece que el efecto será temporal, porque taquicardia, paros y esterilidad son los reportes médicos que en Wall Street se escuchan todos los días. El tratamiento por ahora: Otros billones en dosis.

Más órganos son atacados, y células, glóbulos rojos y blancos dejan de funcionar, muchos mueren y otros quedan inútiles para el rato y como desesperada solución coprófaga, típica de chaman homeópata, se pide alimentarse de los desperdicios y en algo funciona, pero mayores efectos pareciera tener la necrofilia, esperando que el organismo dentro de poco otra vez esté vivo y más viril que nunca, para que los púberes de universidad puedan seguir inventando financieros kamasutras, con sinnúmero de mezclas y posiciones, porque como los doctores nos recomiendan, la actividad sexual mejora el ritmo cardíaco y prolonga la vida.

Y los médicos no realizan ninguna investigación para encontrar un antídoto más higiénico a la epidemia, siendo a simple vista el control la solución; no son necesarias vasectomías, ni flagelaciones de clítoris, ni fálicos cortes para los violadores. Las bajas fueron pocas: Los abuelitos de Lehman, Merryl Lynch, la tía Fannie y el tío Fred y AIG salvado de último momento; pero los que no fueron portadores de la ladilla, gonorrea, o sífilis, todas egoístas y codiciosas (tantas opciones, porque la verdad no se sabe y al final de cuentas no se ha investigado) reclaman de los expuestos que siguen. Los chamanes recomiendan el libertinaje absoluto, esperando que la misma enfermedad dé creación a la cura.

Estén todos contentos, porque con la ayuda de cada uno daremos con la solución, el apocalipsis pronto pasará y solo los pocos fuertes que quedarán, seguirán con su vigor y volverán a ser tan ricos como ayer, todo gracias a ese verde viagra que permitirá una nueva erección.

Esquirla final: La anterior ocasión ya mencioné, pero lo vuelvo a hacer, las palabras del Pájaro Febres – Cordero, de que los peores gobernantes son los que más nos alimentan de humor. Algo semejante podría decirse con la economía, así que comparto estas caricaturas.




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