En “Soldados de Salamina” Javier Cercas cita al fusilado Sánchez Mazas al que le gustaba citar (lo había escuchado del poeta Antonio Machado) a Oswald Spengler cuando decía que un pelotón de soldados es el que al final salva la civilización. En Túnez un universitario-vendedor-de-legumbres se rocía con gasolina y se prende fuego para iniciar, sin saberlo, la caída de un régimen; y Baby Doc como si nada hubiera pasado, aclamado por algunos, vuelve a Haití, para recordarnos que a pesar de todos los avances alcanzados en materia de democracia y libertades, de los últimos años, la dictadura no es tan pasado como parece, y está a la vuelta de la esquina haciendo flexiones de pecho y tomando esteroides, esperando su oportunidad.
A aquellos que ven con envidia lo que sucede en Egipto, porque no pasa en el país, habría que recordarles, porque la historia lo dice, que las probabilidades de que al final de las protestas el poder sea tomado por un grupo radical con rasgos de talibán, es bastante alta. Fue (es) lo común en África Subsahariana, Medio Oriente y Lejano Oriente.
Por estos días, en Ecuador, rompió Ruptura con el régimen. Para bien a primera vista. Los asambleístas con tendencia (digamos) progresistas ahora no se ven atados por las decisiones impulsivas del régimen. Tienen mayor libertad para señalar sus puntos de vista sobre ciertos temas delicados, votar y hacer lobby. Lo de fondo, lo malo, es que desde la vuelta de la democracia en el país ningún partido político se ha consolidado. Seguiremos votando por personajes improvisados que no recuerden la politiquería de siempre, y/o por el que tienen suficientes recursos económicos para financiar una vasta campaña electoral. La lista 35 se está resquebrajando y junto a Correa queda el grupo más autoritario de los Mera, Alvarado y Patiño, y el de los zalameros de Panchana, Rodríguez y Vela (lamentablemente las mayores cabezas guayaquileñas herederas del estilo Febres-corderista). Los de más de una maña.
Abro el Facebook y me escupe la frase de una amiga diciendo que esos que se fueron del movimiento de gobierno son unos oportunistas que llegaron al poder gracias a Correa. Puede ser… Por mi lado voté por Alberto Acosta por ser Alberto Acosta, y lo mismo por otros. Igual es pasado, y todo lo que es pasado, como mencionaba Bolaño (creo), está podrido…
La publicidad de los diarios grita que ya se llevan más de un millón de firmas para la revocatoria de mandato impulsada por Carlos Vera. Tal vez gane el No en la consulta popular. Tal vez gane el que Correa se vaya a la casa. Y después… ¿Egipto?...
De acuerdo a las declaraciones del presidente Rafael Correa, publicadas en el diario EL UNIVERSO el 12 de octubre, cien mil ciudadanos acudieron a rescatarlo el día de la sublevación policial. Lo que resulta extraño de escuchar porque ese 30 de septiembre, en las imágenes mostradas por la televisión, se podían estimar como mucho dos mil personas en las afueras de la Plaza de la Independencia, en horas de la mañana, con las banderas verde limón de PAIS y en señal de apoyo; luego, a la tarde, la televisión pública que había monopolizado la sintonía no trasmitió en ningún momento dicha marea humana en las afueras del hospital, un acontecimiento que sin ninguna duda hubiera sido positivo para el régimen; y en la noche, con el Mandatario llegando triunfante, tampoco se podría calcular que hubiera dicha cantidad de simpatizantes. Ni siquiera en la marcha del viernes tan publicitada por radio y correos electrónicos, para defender la Revolución, se habla de una cifra de cinco ceros.
Además en la misma edición de EL UNIVERSO se publica que el Gobierno no decretó feriado al lunes 1 de noviembre. Pero dos días después aparece una rectificación por parte del Secretario de la Presidencia para señalar que el 1 será considerado parte de las festividades que se extenderán hasta el miércoles 3.
PERSONAL: Tal vez la razón de estos datos erróneos y contradicciones se deba a que la información fue suministrada por los Servicios de Inteligencia de los que depende el Ejecutivo, los mismos que no fueron capaces de detectar las inconformidades de la policía y no supieron prever las tamañas protestas que se avecinaban con sus lamentables consecuencias.
Unos organismos que son el reflejo de quienes lo crearon, reestructuraron y les dieron su apoyo. Después de todo hay que recordar que este es un Gobierno que quiere quedar bien con todos y para eso debe caer en muchas contradicciones, llevándolo en varias ocasiones al olvido de sus propias declaraciones, como muestra basta traer de la memoria el suceso de ¿Quién fue el estúpido que dijo eso? – Usted señor Presidente, usted. Lo no previsto es que las personas difícilmente olvidan las promesas.
Una lástima la mayor caída en el populismo porque muchos de los que votaron por Correa lo hicieron debido a que en sus propuestas había una planificación y cierta coherencia en sus ideas. Algo que se ha perdido para empezar a tratar de retrasados a las personas, viviendo de las encuestas de popularidad y no de la búsqueda del desarrollo.
Habría que estar en coma clínico para no conocer de las protestas de los estudiantes y servidores públicos en contra de leyes que se están discutiendo en la Asamblea. Se sentían tiempos turbulentos; ¿pero alguien se esperaba lo que ocurrió hoy? Terminar el día, sentado frente al televisor, viendo el rescate del Presidente del país en medio de una batalla campal entre militares y policías. Viendo a ese pobre miembro del GOE rodar al caer del vehículo y permanecer inmóvil, rodeado por sus asustados compañeros que no sabían si debían moverlo.
Dudo que alguien hubiera imaginado que como gripe porcina se propagarían los levantamientos en los cuartes policiales luego de que el Regimiento principal de Quito y otro de Loja se declararan en paro, en rechazo a artículos de una ley en la que se le quitan beneficios adquiridos en el pasado. Menos aún si en principio se suponía que la manifestación duraría media hora. Sin embargo de un rato a otro todo el Ecuador se quedó sin el servicio público, y los gendarmes, como si estuviera todo planeado, se tomaron las ciudades. En Guayaquil bloquearon el acceso al Puente de la Unidad Nacional y se congregaron en la Av. de las Américas, en Babahoyo cerraron las vías de acceso al cantón, en Cuenca e Imbabura quemaron llantas en la vía Panamericana. En Quito las protestas eran mayores y a medida que pasaba el tiempo nos enterábamos de sublevaciones en Manabí, Esmeraldas, Chimborazo y otros lugares. ¿No saben los policías que con este tipo de protestas que terminan en un caos sin precedentes,Correa puede imponer ese régimen autoritario que todos temen; con restricciones a la prensa, militares en las calles y toques de queda? Sin sus uniformes, y nadie que los controle, son capaces de provocar más desmanes que cualquier otro grupo con bombas molotov en la mano.
Correa se sacaba la camisa y desafiaba a que lo mataran. Fue agredido con gases lacrimógenos y llevado al hospital. Al mismo tiempo se empezaba a escuchar del robo de una agencia bancaria en Portoviejo. Cerca de mi casa, en La Alborada, las calles parecían 1 de enero con los locales comerciales cerrados. Se rumoraba que en Plaza Mayor pandilleros estaban asaltando a transeúntes. En la televisión los ojos de Águila mostraban como el local de Jaher era vacíado - un hombre con una refrigeradora en sus espaldas se podía distinguir a lo lejos -. En la bahía un vendedor ambulante era pateado en el piso, al mismo tiempo que colegiales lanzaban piedras a los dueños de los comercios que con palos trataban de defender sus puestos. La radio era una máquina de malas noticias. Saqueos en el puerto. La Gobernación de Riobamba era tomada por el Frente Popular. La CTG también hablaba de sumarse al paro. Cualquiera que tenía algo que protestar salía a la calle - era de ellos, de los radicales -: los de la Federación Universitaria, los estudiantes del Aguirre Abad contra los del Vicente Rocafuerte, los afectados por el robo en Monte de Piedad en Cuenca. Lourdes Tibán - líder indígena – felicitaba por los actos a la policía. Se pedía a la ciudadanía que permaneciera en casa y la reportera de Canal Uno exacerbaba el miedo pidiendo que pongan trancas a las puertas. En Telesur se hablaba de golpe de Estado. WTF? ¿no sólo se trataba de una protesta? Aunque después de todo estamos en Ecuador. Lo único que faltaba era alguien declarando la constitución de la República Independiente del Guayas.
Revisando Facebook varios de los contactos que tengo agregados ponían en sus estados que se encontraban en el centro de Guayaquil y no podían salir, que estaban asaltando el Supermaxi y robando los autos en los semáforos. Otros escribían que Correa se vaya a Venezuela y no vuelva, lo tildaban de maricón y expresaban todo el odio acumulado contra él, que los policías por fin estaban haciendo su trabajo. Algunos, por otro lado, criticaban a la policía por la inseguridad de la ciudad, mencionaban que no debían atentar contra la democracia, invocaban a Dios para que proteja al país y al Mandatario. Y unos cuantos, minoría, se divertían con mensajes de que la protesta era contra Maruri y no contra el presidente, que mañana iba a haber mucho material para “En carne propia”. Me gustó un debate: Steven después de escribir en el muro de Mariglen que el presidente era un maricón y un estúpido en varios mensajes con la misma idea, ella le contestó que al parecer él no estaba sufriendo sino que estaba muy divertido con la situación. Steven le dijo que estaba cabreado porque a su hermano lo habían hecho marchar hasta el Puente para defender al presidente, y que si no lo hacía lo botaban de su trabajo – una empresa pública –. Mariglen también le mencionó que a ella en la marcha de Guayaquil la obligaron a asistir. Pude darme cuenta de que no existe diferencia entre ambos bandos. En Ecuador quien puede utilizar la fuerza bruta y la imposición siempre ganará.
Se hablaba de que el Presidente estaba secuestrado en el hospital. Patiño invitaba a que vayamos a liberarlo. Las estaciones de televisión estaban en cadena nacional ininterrumpida y se notificó que hubo intentos de atentar contra las antenas de varias. Un oficial de policía decía que era falso lo del secuestro y que el diálogo para solucionar el inconveniente estaba dándose. Cualquier duda de que se trataba de un intento de golpe de Estado se despejó con la balacera y el rescate. A continuación la decepción: Correa libre en Carondelet decía que mucho debían aprender los oficiales y la oposición con este acto, lástima que no menciono lo que él había aprendido.
Acciones totalmente injustificadas como las del día de hoy pudieron haberse prevenido con la existencia de diálogo, invitando a participar a los involucrados y no imponiendo vetos con artículos que no fueron discutidos en las leyes en un principio. Esa es la lección de hoy, además de que pudimos conocer que el interés principal de la policía no es servir y proteger, y finalmente supimos hasta dónde son capaces de llegar - el oficial inmóvil en el rescate sigue cayendo en mi cabeza -.
Afuera, en la calle, que se ve tan lejos y vacía, suena una sirena. Seguramente nada bueno avisa.
Apenas él la amalaba la noema, a ella se le agolpaba el clemiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al novalo, sintiendo como poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas filulas de cariaconcia....
Este párrafo, con tintes eróticos, corresponde a un capitulo imposible de entender, aparentemente inane de la Rayuela de Cortázar; así de incompresibles son los discursos de políticos ecuatorianos (sin el erotismo aquí descrito), pero de esos políticos o personajes de renombre y de facilidad de palabra, adictos al maniqueo, donde todos lo que ellos proclaman es lo bueno y lo correcto, mientras las ideas de la oposición, para él no son más que deyecciones. Así son las disposiciones del presidente de la República, cuando señala que la mitad de los asambleistas, para conformar el congresillo, es lo que el pueblo quiere, como si solo sus palabras reflejaran el sentir ciudadano. Ahhh es que debe ser que como alguien un día dijo que la voz del pueblo es la de Dios (Velasco Ibarra), y como el Correa se cree Dios, entonces en una de sus divinas interpretaciones hizo conjeturas y en su magnánima posición proclamó que todo lo que él dice es el sentir de la nación. Pero ahora que recuerdo, el Nebot es igualito, él se autoproclama portavoz de Guayaquil y que el No ganó en la ciudad y que su modelo de desarrollo no se puede tocar, sin importarle el cuarenta por ciento de la ciudad que avaló la actual Carta Magna; para él esos son la minoría y no son guayaquileños de corazón. Y ahora que hablamos del burgomaestre porteño, en una entrevista para revista Vistazo, él dijo que los alcaldes no necesitaban leyes para cumplir con su mandato, sino cojones (agallas en caso de ser mujeres), entonces para qué tanta campaña a favor del No. Hes que no Hentiendo Ha Hestos políticos la verdad. Pero en Ecuador no nos quedamos ahí, los mismos ex asambleistas que participaron apoyando y promocionando la actual Constitución, nos dicen que por ahora no se podrán tener elecciones primarias (que consta en la nueva carta política) en los partidos políticos por falta de tiempo, además de que nos comentan de cómo va a ser elección a una sola vuelta del flamante Consejo Nacional Electoral, porque la premura no permite algo más transparente (no me queda espacio para comentar la “diáfana” forma de elegir a los jueces de la Corte de Justicia). Y los diarios de Guayaquil que durante la campaña electoral rezongaban la inseguridad de la ciudad en las primeras planas, ahora no prestan mayor atención a estos problemas (parece que estas galimatías no solo pertenecen a los políticos).
Las iglesias católicas, evangélicas y los laicos comprometidos que se reconocían a si mismos como enviados de Dios, por el momento no tienen nada para proponer y encontrar (esta vez junto al resto de grupos que buscan el bienestar del país) un modelo de sociedad, quedando comprobado su egoísmo e individualismo a la hora de defender solo sus derechos y demandar únicamente sus necesidades. Incluso algunos dejamos de entender a Jefferson Pérez, que por el momento se dedicar a reclamar el por qué el Gobierno no le hace una cena exclusiva para él, declarando con sus palabras de mediocres al resto de la delegación olímpica ecuatoriana (la mayoría con poca experiencia), que comió junto a él y de seguro mantuvieron alguna tertulia, como si cenar con el presidente fuera su principal razón para competir y ganar.
Debe ser que las palabras entre ecuatorianos son conversaciones de sordos a la hora de construir un país incluyente, justo y solidario.