1 de septiembre de 2009

Que no los engañe el nombre

Quisiera preguntar y preguntarme si alguna vez – alguna – estaré en el derecho de convocar a los que quiero para celebrar, con una sonrisa que viene de la infancia, con un abrazo fresco como recién salido del cariño, mi despedida. Ofrezco que habrá música. Y ofrezco – sobre todo ofrezco – que habrá sombra… (Soy el que pude, Francisco Febres – Cordero).


Remy ha leído una cantidad increíble de libros y espera algún día escribir algo parecido a Archipiélago Gulag, mientras Sebastien se divierte en sus ratos libres con videojuegos. Remy tardó seis meses en engañar a su esposa y Sebastien tiene la novia perfecta (guapa, profesional, comprensiva) con la que espera casarse. Remy encanta a todas las personas que conoce con su facilidad de verbo y Sebastien compra a todo el mundo con dinero. Remy es un socialista voluptuoso y Sebastien un capitalista puritano. Remy es el padre y Sebastien el hijo. Remy tiene cáncer terminal y Sebastien lo verá morir.

La película es del año 2003 (ganó el Oscar al mejor film extranjero). Su historia no tiene nada de original pero es una de mis favoritas. Hace mucho que no la veía y revisando un anaquel la encontré llena de polvo. Grabada en formato vcd. Emitía a ratos graznidos de aves por lo rayado del disco y está hablada en español (con los infaltables: capullo, joder, menudo y otros). La historia va más o menos así: Remy y Sebastien nunca se han entendido y en algunas ocasiones se odian, pero después de olvidar las diferencias, Sebastien quiere que su padre tenga una muerte cómoda, por lo que además de sacarlo de las habitaciones del hospital llenas de personas y con los pasillos también llenos de enfermos (y cables, y construcciones a medias), lejos del idílico sistema de salud canadiense de Michael Moore en Sicko, utilizando lo que más le sobra: el dinero, también reúne a todos los amigos de Remy de juergas, viajes, conversaciones y aventuras, que es cuando viene lo realmente bueno: charlas de remembranzas, vinos, música, libros de un grupo de hedonistas que no han perdido el espíritu con el pasar de los años; a lo que se suman los diálogos de Remy con la hija de una de sus amantes (la guapa doctora de Jean Do en La escafandra y la mariposa). Ella es una adicta a la heroína que le provee de las dosis para que sienta menos dolor. Los dos juntos: los mejor de la película.

No sé que tienen algunas películas francesas (esta es canadiense pero podría entrar en la categoría) que hace que se sientan casi propias las historias que cuentan (o por lo menos de un pasado que nunca existió pero que se lo deseó). Ese no se que tal vez sea la manera en que filman los exteriores llenos de paisajes como una pintura de Monet; o como hacen parte de la vida a la muerte y la disfrutan, despidiéndose de los amigos; o el homenaje al cine, incluyendo escenas de películas más viejas dentro de la película; o como cuentan poéticamente con palabras e imágenes lo que pretenden contar (que no es como el resto del cine francés que de la realidad se quiere contar otra cosa, como un espejo que refleja a otro espejo que está reflejando otro espejo y así infinitamente sin que nadie se decida a lanzar una piedra). Parece una hermana mayor de La escafandra y la mariposa, menos refinada, menos estilizada, con más corazón que cabeza (de lo último nada le falta por el excelente guión con frases que te quedan tatuadas en la cabeza) y con algunos personajes (además de la doctora) que se repiten y que también vemos en Munich de Spielberg.


El fin de semana estuve en la casa de una amiga que no le veía desde épocas de colegio (ocho años). Recuerdo que en el barrio donde vivía el parque era un lugar ideal para los romances y para caminar. Ahora que regreso veo los árboles sin hojas, los adoquines del piso levantados, las paredes manchadas de humedad. Sentí esa decadencia en la que vivimos. Con la película es lo mismo. La muerte de Remy es la muerte de esas cosas que hacen a la vida llevadera. El presente a veces erosiona al pasado y a veces no.

P.D. El nombre de la película es “Las invasiones bárbaras” y nada tiene que ver con la trama.




No hay comentarios: