24 de agosto de 2009

Agua y sed, serio problema...

El domingo comenzó con viento recorriendo las calles. Se supone que en septiembre los días son menos calurosos. Uno duerme con una sábana para evitar el frío de la noche; pero es mediodía y en el cielo ya no hay nubes, aunque su color es más blanco que celeste, y el sol ya asesina en la calle junto a una pesada e insoportable humedad.



Se había avisado en los periódicos y en la televisión que casi el 70% de Guayaquil no tendría agua desde el viernes. En el mapa la ciudadela La Alborada, donde vivo, estaba dentro del grupo de zonas exentas del corte, pero a las once de la mañana, aparte de un fino hilo que desapareció a los dos segundos, nada más salió de la canilla. Fuckin´ Interagua. No cumplió lo que avisó y quién sabe cuanto dure el corte. Lo hicieron sin ningún comunicado y ante nuestra inocente credulidad, la de toda la familia, no recogimos agua en tanques, tampoco dejamos agua hervida en la refrigeradora, ni limpiamos la cisterna. Los vegetales para cocinar tuve que guardarlos, bebía agua por sorbitos, de lo que quedaba en una jarra, ante la sed que me quemaba la garganta. No podía volver a acostarme en la cama porque el cuerpo, sin tomar ducha desde el día anterior, húmedo por el sudor, se adhería a cualquier superficie, por lo que uno debía estar sentado todo el día, tratando de no hacer esfuerzos para no sudar más y con el ventilador en la cara. Había que evitar que el almuerzo comprado te deje melosas las manos. El calor te vuelve egoísta, no quieres que nadie se te acerque y te malhumora. En un día domingo donde normalmente veo a las personas lavando sus autos a punta de manguera, la sed y malos olores se sentían cada vez más.

En estos momentos, huérfano del agua, sin poder bañarme o mojarme la cabeza, pienso en como una gran parte de guayaquileños viven así todos los días. Años atrás leía como el cantón estaba en el puesto veinte entre las ciudades con cobertura al agua potable y alcantarillado a nivel nacional. Superada por cantones como Limones. Situación semejante al 40% (2800 millones de seres humanos) de la población mundial que vive sin acceso al líquido vital. Como en la crónica de Elías Urdánigo de la revista Soho (con Mirelly Barloza en la portada, que de volver a imaginarla se me hubiera hecho agua la boca si no tuviera tanta sed): “un baño en Guayaquil pobre”, en la que recorre Bastión Popular, barrio de 50 mil habitantes, donde el abastecimiento se da por los tanqueros que llegan cada quien sabe cuando y una red de mangueras unidas a algún pozo desconocido.


Hace mucho tiempo que no me había quedado sin agua en Guayaquil. En Punta Blanca, playa de la península, ahora privatizada para ricos pero que hace diez años carecía de agua potable, en la casa que teníamos, el baño era con balde y tarrina; y cuando vivía cerca de Otavalo, justo llegué en temporada de sequía y las canillas servían sólo dos horas al día para cocinar, bañarme y lavar. Suerte que en la primera tenía el mar al frente para cualquier cosa y en la segunda el frío disminuía mis ganas de bañarme. En Guayaquil la falta de agua pinta a tortura. Por suerte sólo fueron cuatro horas y cuando el calor ya lo tenía pegado y empezaba a despedir olores, pude bañarme. Salí donde unos amigos y en el encuentro también estaba una desconocida, que hablando del tema me salió con comentarios (si así se los puede llamar) de que desconocía el tema y que si eso le pasa a alguien es por mediocre y vago. Es cuando pienso que estas situaciones deberían ser obligatorias de vez en cuando y al estilo Clockwork Orange, con los párpados sujetos, recordarle y mostrarle a todo el mundo como viven otros; aunque dudo que esta persona en particular lo sepa algún día, porque cuando fuimos a dejarla, vi que vivía en una urbanización con nombre de agua, a orillas del río y con sistema de riego para el jardín.


3 comentarios:

Pepe dijo...

Raul en BP son alrededor de 80 mil personas, cada vez más tienen acceso a agua potable y a alcantarillado. Tuve la suerte de estar por ahí este fin de semana y comprobarlo.

Definitivamente el desabastecimiento de agua es un problema, no solo por la limpieza sino por la salud.

La obra municipal y la labor de Interagua hace que de a poco se cumpla con el plan de lograr una mayor cobertura.

Raul Farias dijo...

Pepe: Es un problema a nivel nacional, pero Bastión Popular no se pobló recién ayer, tiene más de una década y es lamentable que aún el servicio no llege a todos. Pero ojalá eso se resuelva pronto.

Saludos...

Pepe dijo...

Es un problema nacional, no hay duda.

Pero el caso preciso de BP es complicado. Tierras "baldías" que fueron tomadas a la fuerza hace 20 años por la gente, en donde pararon sus 4 cañas. Lógico que no iban a tener servicios básicos.

La gestión del municipio de legalizar las tierras y terrenos permitió, que cada familia saque su medidor con lo que ahora sí las cosas funcionan.

Complicado en zonas ya densamente pobladas colocar toda una red subterránea de tuberías, pero se lo está haciendo, pudiera ser más rápido, tal vez, pero se lo está haciendo.