16 de agosto de 2009

Una presente mirada del pasado

Dos escenas y una película: El Che Guevara, en “Diarios de Motocicleta”, en algún lugar de la Patagonia, encuentra a un señor algo mayor para pedirle comida y refugio. Al enterarse el hombre que el viajero es doctor, pide primero que le revise un ganglio. Cáncer es el veredicto y el galeno le recomienda que vaya a Buenos Aires urgentemente, lo que provocó que el asustado hombre no les ofrezca ninguna ayuda, para disgusto de Alberto Granados, su compañero de viaje. La segunda transcurre en Lima, en el puerto: al despedirse del Che la persona que lo acogió en la capital peruana, le pide su opinión sobre la novela que a su llegada le entregó y le confió como la obra de su vida. Ernesto Guevara le responde con críticas que desazonarían a cualquiera. El doctor peruano agradeció su sinceridad.



Los escritores, biógrafos y quienes han conocido o creen conocer la figura del revolucionario argentino, ven en su honestidad su principal característica (también lo recuerda el coro de Chico Buarque: Aquí se queda la clara,/ la entrañable transparencia/ de tu querida presencia/ Comandante Che Guevara…). Y de una manera honesta, o al menos real, es como lo ha querido retratar el periodista Juan Pablo Meneses en su libro “Crónicas argentinas”. “Lo que dice la gente es historia…. Lo que antes considerábamos historia –reyes y reinas, tratados, inventos, batallas, decapitaciones, César, Napoleón…– es mera historia formal y en gran medida falsa. Por mi parte, o pongo por escrito la historia informal de los de a pie –lo que esa gente tiene que decir sobre sus trabajos, amores, juergas, apaños, apuros y penas–, o muero en el intento", es la introducción de Crónicas… y resume como su autor concibió al libro, citando las palabras de Joseph Mitchell. Su propuesta consiste en no volver a los textos escritos décadas atrás, consultar a biógrafos e historiadores, sino preguntarle a las personas que quisieron participar, “los de a pie” (que manejan taxis, migraron, trabajan en camales), y que tienen presente, para bien o para mal, la imagen del Che: ¿cómo lo ven al día de hoy?, además de contestar la interrogante: “¿cómo llega un comandante de la revolución cubana a convertirse en protagonista de un pin universal?”, esperando de esta manera dejar un testimonio sobre lo que piensan hoy los argentinos de sus mitos. Y Crónicas… no solamente está dedicado al Che (su capítulo se puede leer en: http://etiquetanegracompe.siteprotect.net/wp-content/w1/data/Libros/Crnicas%20argentinas_p1-40.pdf) sino también a otros mitos argentinos que perduran hasta el día de hoy. En sus páginas se puede leer lo que sus habitantes piensan de: Maradona, Evita, los taxis, el psicoanálisis, el tango, la educación, la Patagonia y los inmigrantes.



Juan Pablo Meneses es un practicante del periodismo portátil (en palabras de JPM): “poder escribir desde todos los sitios y de cualquier tema”; y más allá de la publicación de su obra, lo destacable de su idea es que empezó con un blog (http://weblogs.clarin.com/cronicas/). Un medio que aunque al día de hoy no es accesible para la mayoría de ecuatorianos, puede servir de herramienta para recibir y transmitir información, y conocer el pensamiento de las personas. Ya sé que a JPM se le hace más fácil llevar este tipo de iniciativas porque sus crónicas se publican en revistas como Etiqueta Negra, Soho y se traducen a distintos países en varios idiomas, pero que el texto haya comenzado con una bitácora virtual y su contenido sea casi absolutamente proveniente de los comentarios dejados por los internautas, permiten ver que este tipo de iniciativas son posibles (en revista de crónicas como Soho o en esporádicos especiales de canales de televisión han existido intentos). Tal vez utilizar el mismo medio, en el Ecuador, no demuestre una visión general de lo que piensa el país, por ejemplo: ¿Cómo creemos que fue la relación de Bolívar con Guayaquil?, pero sería importante conocer y poner al tanto, a través de estos medios o de otros, de cómo los ecuatorianos vemos nuestros mitos, nuestra historia... Y no sólo es tarea del Estado, aunque casi no existen otras instituciones que les den un fuerte apoya a estas iniciativas, pero ya que estamos en bicentenario...

P.D. El primer trío de fotos corresponde a tres revolucionarias campañas de marketing inspiradas en el Che; y el otro par son de mi autoria: En Rosario y Altagracia.

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