3 de julio de 2009

Jorgenrique

No he leído todas sus obras pero lo respetaba. No eran mis favoritas pero las consideraba, junto a sus ensayos, un necesario golpe de realidad de un país que no se quiere ver en un espejo. Lo que leí lo valoré pero lo dejé por un tiempo, porque no soy un lector de obras completas y porque, quizás, sus mejores letras, sus mejores trazos estaban en la poesía, palabras y frases que aún me parecen extremadamente personales y a veces considero un asalto leerlas y apropiarse de ellas. Así que de alguna manera la obra de Jorge Enrique Adoum la tenía presente pero no estaba expectante de novedades, aunque siempre leía o escuchaba las entrevistas que le hacían, los comentarios del cartero de Neruda (Adoum es el verdadero y no el de Skarméta). Por eso me impresionó hoy conocer que falleció, como esas personas que te caen muy bien pero que no son parte permanente de tu vida, y cada vez que los ves los encuentras renovados y te alegras de que sean personas así. Su fallecimiento no fue cuestión de alegrías.

Pero además de sus obras, de sus letras, lo que más rescato de él era que Jorgenrique no se quedaba en su casa, detrás de su escritorio de intelectual, atormentado por sus ideas, esperando el nacimiento imprevisto de una nueva genialidad. Luchaba desde el frente, donde las papas queman, por un mejor país (y eso no siempre se traduce en política, y eso está bien), por dar a conocer nuevos valores en la cultura y principalmente en las letras. Peleaba por eliminar discriminaciones e inequidades, por tratar de responder la pregunta "¿qué es un ecuatoriano?”, pregunta al parecer tonta pero que ayuda a entendernos mejor en la diferencia. Y su obra, la que pude leer, estaba impregnada por ese aroma a realidad, realidades ajenas, a un mundo de distancia cuando uno no ve a los ojos a sus vecinos, realidades mostradas por un aventurero, un curioso.

Junto a Miguel Donoso Pareja y Fernando Artieda (también se encuentra enfermo) son lo mejor de la literatura ecuatoriana del siglo XX hasta acá. Ahora descansa junto a su pana Guayasamín en la Capilla del hombre doliente. Junto a algún cigarro y un vodka, que buenas charlas han de tener.


3 comentarios:

•Lola• dijo...

Hace largo rato que no pasaba por acá ni por ningún blog, pero vi las postales de Buenos Aires y creo que está descripta a la perfección. La Orquesta Típica el Afronte es una de mis predilectas.

El hecho de pensar que te tomaste el tren de Ezeiza a Constitución es realmente loco. Pasaste por la puerta de mi casa... porque vivo en frente de las vías a la altura de Monte Grande.

Eso de que es inseguro... es relativo. Para mí no porque viajo en ese tren, en época de clases, como mínimo cuatro veces por semana (sin contar las salidas de ocio). Pero para alguien que viene de afuera.... o sin ir más lejos, apra alguien que viene de Capital... el cruzar el Puente Avellaneda y pasar a "la Provincia" ya es entrar a la boca del infierno.

francisca dijo...

la palabra de Jorgenrique Adoum deja una señal tangible en el Ecuador y en los ecuatorianos; hace hincapié en los que somos y también en lo que no; nos da un sentido de identidad desde ese verso cargado de ternura, esas palabras llenas de ironía o desde la reflexión intelectual y profunda. Nos deja una lección que ojalá perdure.

El sigue presente y no me cabe la menor duda, que el Ecuador sabrá rescatar esa presencia no sólo conservando su palabra, sino rescatando en la acción cotidiana su pensamiento.

Me ha gustado tu blog y reconozco que aun cuando estamos en la misma página no te había leido antes. Ahora ya sé dónde tengo que leer.

Saludos,

Raul Farias dijo...

Lola: Mmm eso me dijeron, pero igual curiosidad no me faltaría para explorar algo de la provincia. Lo malo es que solo me hubiera resultado muy aburrido. Pero eso de viajar en el tren, que son los propios habitantes y no turistas que lo tildan de peligroso, pasa en todas partes. Y que bueno que estés de vueltas.

Francisca: Muchas gracias por comentar y la perdida de Adoum es algo muy lamentable pero estoy seguro que sus letras se seguiran leyendo. Estoy revisando tu blog y por ahora solo me dejo de llevar porque está dejando una agradable impresión.

Saludos...