8 de julio de 2009

Fumar (no es una apología)

Te aplasto por última vez, con una inmensa ternura, en el cenicero de mis desconsuelos, y luego te echo al basural donde yacen los olvidos (Soy el que pude, Francisco Febres Cordero).


Fumo por placer. Me gusta fumar después de comer. Fumo cuando estoy ansioso. Fumo cuando estoy aburrido. Fumo pero estoy de acuerdo en las leyes que no permiten fumar en los sitios cerrados. Fumo pero estoy de acuerdo que se prohíba la publicidad de los cigarrillos. Fumo pero ni loco me metería en una de esas cabinas como las del aeropuerto de Barajas, donde el resto de fumadores parecen animales en exhibición envueltos en una cortina de humo. No fumo para ser Bogart con su cigarro en mano o James Dean. Sería patético y una canallada porque ese era un rasgo propio de los dos y no una fachada de tipo rudo. El último cigarrillo, hasta la fecha, lo probé en la noche viendo al Obelisco. De eso casi un mes, así que estoy consciente que no soy un adicto. Por suerte el cuerpo no me pica porque pide nicotina.

Cuando tiempo atrás le hicieron un reportaje al dueño del bar Diva Nicotina de Guayaquil, de cómo escogió el nombre para dicho lugar (donde uno puede pasar ratos surrealistas), contaba que lo hizo después de haber leído un libro con el mismo nombre. A ese libro siempre me lo imaginé como la historia de algún espía que corrió muchos riesgos para llevar las primeras plantas de tabaco al Reino Unido. Algo con influencia de Ian Fleming y su James Bond, pero como nicotina tiene nombre de mujer preferí una espía al estilo Mata Hari. Así mejor. Pero cuando encontré el libro y leí sus primeras páginas, entendí que la cuestión era diferente.


El autor de “La diva nicotina”, Iain Gately (no aparece en wikipedia, pero eso no le resta importancia porque sus libros han cosechado críticas favorables), escribe el libro como una gran investigación periodística de más de 300 páginas. El escritor británico, criado en Hong Kong, hizo el trabajo sucio. Tal vez algún novelista se invente la historia de espías seducidos por el tabaco. Lo que leí se parecía más a un libro de historia que detalla las influencias de la planta en la humanidad. Como un documental con toda su suciedad y realidad pura y dura. Comenzando desde su descubrimiento cuando los primeros españoles pisaron América (el aspirar humo es uno de los mayores aportes del continente al resto del mundo), observando el uso de estimulante para producir alucinaciones, el humo como elemento primordial en sacrificios humanos, y como símbolo de jerarquía que le daban los mayas, aztecas, incas y otras tribus del continente; y años después las bondades del tabaco para curar la sífilis o la relación con el diablo que Fray Bartolomé de las Casas le dio; la llegada a China, a los musulmanes y sobre todo a África (inicio de la esclavitud); las primeras desastrosas expediciones de los ingleses a América; el uso de las pipas y la fascinación por estos instrumentos en los indios; la inspiración que le dio a muchos poetas a través del tiempo; los pensamientos de Thomas Jefferson, dueño de cultivos de tabaco, sobre las libertades después de que le aumentaron los impuestos a su principal producto; el masivo consumo de los obreros (porque calma el hambre) durante la Revolución Industrial; la compañía que les daba a los soldados durante las guerras mundiales; las campañas contra el tabaco; el esplendor que le dio el tabaco a la publicidad y su futura prohibición en el producto; hasta las estrellas de cine, rockstars, y super modelos fumando como signo de distinción y rebeldía.

El texto, ingeniosamente relatado, muestra la dependencia y adicción que ha tenido la humanidad con esta planta. La forma en como ha estado presente en todos los momentos de importancia durante los últimos cinco siglos. No es una apología al tabaco. Y estoy seguro de que fumar causa adicción, pero de que mata rápido y sin excepción no lo estoy. Sino los cubanos disidentes y exiliados deberían estar muy decepcionados con una planta que en cincuenta años no ha cumplido (tampoco la CIA ha podido) con lo profesado por muchos doctores y activistas.



Sobre las primeras colonizaciones de los ingleses en América:

Las colonias caribeñas funcionaban de forma similar a las de Virginia, pero con algunas interesantes complicaciones locales. St. Kitts era lugar predilecto de los caribes, un pueblo marinero de caníbales que vieron en los recién llegados hombres blancos la oportunidad de mejorar su dieta. Ya se habían comido a los franceses de una isla vecina, y les había gustado la carne de hombre blanco. Además, a los caribes les encantaba el tabaco, y realizaban arriesgadas incursiones nocturnas para arrancarlo de las plantaciones. Barbados, por el contrario, cincuenta millas hacia el interior del Atlántico, era una isla deshabitada y cubierta de una espesa selva virgen. A los colonos les llevó mucho tiempo abrir claros en la selva para plantar tabaco, ya que debido a la pequeña superficie de la isla no podían utilizar el sistema de incendiar el bosque sin arriesgarse a verse atrapados en el incendio.

Sobre la relación perpetua entre tabaco y arte:

La relación entre tabaco y arte seguía viva. La nueva generación de dramaturgos británicos – entre ellos, George Bernard Shaw – se aficionó al tabaco con el mismo entusiasmo que sus antecesores isabelinos. Los pintores franceses, como Henri de Tolouse – Lautrec, encontraban belleza en las azules volutas del humo del cigarrillo; Piet Mondrian compuso sus pinturas abstractas con la pipa en la boca y Vincent Van Gogh pintó sus girasoles de forma similar. El historiador Aubrey Beardsley descubrió que las figuras que pintaba guardaban mejor la proporción si tenían un cigarrillo en la mano, y el movimiento surrealista se dedicó a explorar la sorprendente simbiosis entre el tabaco y el hombre. En algunos casos, los objetos del fumador pasaban incluso a un primer plano: René Magritte pintó la pipa sola como emblema del hombre urbano, y suspendió al hacedor de nubes – el fumador – sobre un fondo liso. También la planta de tabaco mantuvo su relación con los hombres de ciencia. Albert Einstein, el más grande científico después de Darwin, meditaba sobre los misterios del espacio y el tiempo con una pipa en la boca. Einstein expuso clara sus razones para fumar: “Creo que fumar en pipa ayuda a pensar con serenidad y objetividad sobre todos los asuntos humanos”.

Las consecuencias en el consumo de tabaco de que Cuba se haya vuelto comunista:

Para los fumadores de cigarros en el mundo fue una vergüenza que el perfecto símbolo del éxito capitalista – el habano – cayera en manos de los comunistas. En Cuba, la producción de cigarros se concentraban en unas cuantas fábricas que producían varias marcas, y ahora a las torcedoras se les leía propaganda comunista en lugar de las románticas novelas de siempre. Algunas de las más destacadas familias cigarreras huyeron del país y se llevaron sus marcas consigo…

En la Cuba postrevolucionaria, los fumadores de cigarros no recibieron la misma persecución que los fabricantes. Tanto Castro como su compañero revolucionario, el argentino Che Guevara, eran grandes fumadores de cigarros, y los dos estaban convencidos de la bondad de su hábito. El Che había formulado el ideal de un “hombre nuevo”, un revolucionario preocupado por la justicia y la distribución de la riqueza, y que además fumaba. En su guía práctica para poner en marcha una revolución (la guerra de guerrillas, 1961), el Che señaló: “Uno de los placeres indispensables en la vida del guerrillero es fumarse un cigarro”…

4 comentarios:

Max dijo...

Estimado Raúl, con respecto al origen del tabaco siempre he tenido mis preocupaciones históricas.
Antes que todo, "tabaco" no le llamaban los indios cubanos a la hoja de la planta, sino al dispositivo en forma de "Y" que usaban para aspirar el humo, hecho de alguna rama ahuecada. A la planta le daban el nombre de "cohiba".

A la llegada de Colón a Cuba y La Española encontró a los indios aspirando el humo. No se si esa costumbre estaba generalizada en el continente o era solo en las islas.
Pero...¿han pensado?...que esos indios cubanos...en vez de dedicarse a inventar la rueda, o a mejorar la agricultura (no sembraban), a criar animales para el consumo...dedicaron sus esfuerzos físicos y mentales a... buscar el medio de drogarse.

Pero las drogas no se conocían. ¿A que cabrón indio se le ocurrió aplicar fuego a varias plantas hasta encontrar la buena...la voluptuosa...la que eleva los pensamientos, calma los nervios y espanta los malos espíritus?

Hay que estar genéticamente preparado para el ocio y el vicio.

Saludos

Raul Farias dijo...

Estimado Max:

Según la diva nicotina el tabaco nació en Perú. No hay historias anteriores porque no existía la escritura antes de la llegada de los españoles, pero deduciendo se piensa que algún nativo después de haber quemado la planta y sentido un intenso dolor porque se quemo mientras hacia esto, vio como el aspirar las hojas del tabaco le alivio el dolor. Lo que si pasó en Cuba fue que ahí los españoles lo vieron por primera vez.

La impresión que me dio este libra es de que ha sido una planta fundamental para la humanidad durante los últimos siglos. Un motor de las sociedades. Y parte importantisima del orden mundial.

Un saludo y gracias por la info...

Max dijo...

Es interesante lo que dices sobre el origen peruano del hábito de fumar y el uso de la hoja del tabaco (o lo que dice La Diva...).

Pero, no existían intercambios de ningún tipo entre las grandes civilizaciones precolombinas de América. Mucho menos entre los incas y los indios de las islas del Caribe, que se conectaban al continente a través de la desembocadura del Orinoco.
Por lo tanto, los indios que vió Colón "fumando" a su llegada a América descubrieron el uso del humo de esa hoja por su cuenta.
De todas formas, el tema es interesante y hay algunos textos que trataré de consultar. No me convencen algunos argumentos de "La Diva Nicotina"

Saludos, y sigue escribiendo como hasta ahora.

Raul Farias dijo...

Estimado Max:

Sobre los intercambios, los incas si lo hacian a través de todo su imperio por lo que concha espondilus que servía para realizar ceremonias religiosas y los productores únicamente eran las tribus ecuatorianas, se encontraron en asentamientos chilenos y argentinos.

Lo mismo pasa con algunas pipas que encontraron en Estados Unidos. Eran iguales a las fabricadas por los mayas. No se si alguna de las tribus predominantes llegó alguna vez a Cuba. Pienso que es posible

Un saludo.