5 de julio de 2009

Bacalaos

Lástima que perdí mi españolísima versión de “El guardián entre el centeno” de J.D. Salinger y no lo terminé, porque Holden Caulfield la verdad que me caía bien. Recuerdo al principio, cuando después de ser expulsado del colegio, en medio del intenso frío, a Holden le entran ganas de correr hasta la casa del único profesor que le simpatizaba, y el maestro le pregunta sobre qué discurso le dio el director del colegio a la hora de expulsarlo. Holden imitando al Director: “La vida es una partida muchacho. La vida es una partida y hay que vivirla de acuerdo con las reglas del juego… " Maestro: "¡De partida un cuerno! Menuda partida. Si te toca desde el lado que cortan el bacalao, desde luego que es una partida, eso lo reconozco. Pero si te toca del otro lado, no veo donde está la partida. En ninguna parte. Lo que es de partida, nada".


Es probable que Salinger nunca pensó en política y economía cuando escribió aquella frase, pero la utilizo como referencia para los actuales momentos, donde debido a la insistencia de varios presidentes por coartar libertades (sobre todo la de expresión que defiende la pluralidad de ideas), personajes como Mario Vargas Llosa, Álvaro Vargas Llosa, sin olvidarnos del bendito Aznar en España, se encuentran impartiendo la filosofía liberal, “meritocracia”, en distintos lugares del continente. En el diario La Tercera de Chile, del 14/06/2009, Mario Vargas Llosa escribe un artículo sobre su última visita a Venezuela y los obstáculos que enfrentó para participar en un encuentro sobre libertad y democracia, artículo que al final reza: “¿Cómo no va a haber esperanzas en un país donde todas las universidades, privadas y públicas, rechazan el proyecto totalitario y donde los estudiantes están en la vanguardia de las manifestaciones contra las pretensiones de Hugo Chávez… Ellos fueron el motor de la movilización que derrotó a Chávez cuando el plebiscito. ¿Y qué decir de los intelectuales, artistas y escritores? La revolución chavista es la primera en la historia que nació huérfana de ideas y de doctrinas…”

No desmerezco las palabras del escritor peruano pero lástima que este grupo de liberales, cada vez que son invitados a un país, dan sus conferencias únicamente a empresarios y sus cámaras de comercio, universidades privadas y asociaciones políticas relacionadas con la derecha. Y nunca tratan de integrar a grupos como jubilados, obreros, barrios, y gente de escasos recursos con los discursos que resaltan a la libertad económica (propiedad privada y libre mercado) como la máxima libertad posible. Eso, creo, porque ellos mismo no toleran ningún otro discurso relacionado con indigenismo, cooperativismo u otro tipo de asociación que ponga en peligro el ideal de individualismo que profesan. Difícilmente participan con los siempre marginados, que por extraña razón tienden al socialismo, que como decía Sabato: “No lo hicimos luego de haber estudiado minuciosamente El capital, ni por habernos convencido de la validez del materialismo dialéctico, o por haber comprendido lo que era la plusvalía… La palabra justicia prometía llegar a tener un lugar que en la historia nunca se le había dado. La lucha por los desheredados..."


Así sus discursos se quedarán siempre en las élites, y al igual que los totalitarios (de derecha o izquierda), nunca habrá una estrategia de inclusión y equidad, y la partida seguirá del lado de quienes corten el bacalao pregonando libertad. Pero viendo imágenes televisivas de Irán, Perú y la misma Venezuela, las palabras de Vargas Llosa sobre la juventud puede que sean el presagio de un futuro camino, y para el caso vale recordar lo dicho por Bob Dylan (porque participó de la política pero nunca políticamente sus palabras me resultan más válidas que las de muchos políticos) décadas atrás: “… me llevó mucho tiempo volverme joven y ahora me considero joven, y estoy orgulloso de serlo… Miro a la gente que me gobierna, los que hacen las reglas y no tienen pelo en la cabeza. Eso me pone muy nervioso”. Que así sea, siempre que la juventud incluya y deje prejuicios del pasado cultivados por muchos “padres de la patria” y “gente bien”.


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