10 de marzo de 2009

Tres cadáveres exquisitos

A la hora de comprar libros que no pertenezcan a célebres literatos, osea cuando no compramos a Hemingway, o a Borges, o a Camus, o a Dostoievksy, o a cualquier otro que no aparece dentro de alguna enciclopedia en la lista de los grandes, los consejos que te pueden animar a leerlos son limitados y de poco fiar: Tener amigos intelectuales desempleados que se leen un libro diario, hacerle caso a las críticas proporcionadas por extraños que escriben en la Soho o en la Rolling Stone, o ir a la librería y leer el final del libro para ver si te convence, entre otras excentricidades.

Viendo y leyendo la página web de la mejor revista de crónicas que en mi pequeño mundo existe, Etiqueta negra, me encuentro con un link que permite bajar primeros capítulos de libros, de nuevos autores, recomendados. Últimamente me he estado dedicando a leer estos entremeses para ver si encuentro algunas delicias literarias que me hagan trajinar entre librerías, donde al preguntar por estos desconocidos textos en el medio, los empleados me verán con incrédulos ojos que revelaran su vergüenza e ignorancia al no saber de qué diablos les estoy hablando. Como las versiones estaban en PDF, acá dejo lo más suculento de tres cadáveres exquisitos.

EL PASEADOR DE PERROS: De Sergio Galarza Puente, N.P.I., es decir ni puta idea y la verdad es que no me interesa mucho buscarlo en Google, lo único que sé, por casualidad, es que escribió El paseador de perros. Un libro que lo encontré bastante simpático sin llegar a ser bacán, aunque lo bacán puede estar en que las hojas sangran sinceridad y crudeza. La historia está contada en primera persona como esas películas existencialistas de cine negro, con femme fatales y personajes al borde de un precipicio. Trata de un tipo que junto a su pareja escapan hacia Madrid, y ese Madrid relatado es el de barrio, el de residente y no el del turista; y se nos muestra también como ese sueño de migrante que no es lo que uno espera, pero no por racismo o discriminación, sino porque un misántropo es un misántropo tanto en Lima como en Madrid.




Madrid es como una maternidad para los viajeros. Aquí todo empieza y yo tenía ganas de borrar el Lado A de un disco sin éxitos…/.Tuve la suerte de que unas estudiantes danesas me eligieran como compañero de piso al lado de la plaza Dos de Mayo, el alma de Malasaña, donde los niños corretean y trepan entre los juegos de un pequeño parque infantil, mientras bandas de adolescentes latinos matan las horas disfrazados de pandilleros del Bronx y los gringos convertidos en madrileños artificiales comparten las terrazas de los bares con los jóvenes españoles que se mudan al barrio de moda (por siempre)…/. Cuando uno se enamora escribe un diccionario de tonterías que nadie imagina que es capaz de pronunciar. Los diminutivos se convierten en un lugar común, se pierde la vergüenza y se reivindica el derecho al ridículo… ese que me faltó para estar con ella su último cumpleaños, cuando aún manteníamos el título de novios, o más bien yo el de sponsor, porque, es cierto, me sentía como su sponsor…/. Empecé a ir a la cancha solo, todos los sábados, cuando entendí que esta me proveía de la dosis justa de sufrimiento que yo necesitaba, porque el Alianza es un club fundado sobre desgracias…/. No me disgusta hablar. Lo que me jodía entonces era que mi soledad fuera perturbada por alguien a quien no había invitado…/. Mis recuerdos de esos años son gigantografías de detalles borrosos...





ELOGIOS CRIMINALES: Julio Villanueva Chang es creador, editor y cronista de Etiqueta negra. El tipo es un genio de la crónica y en este libro esboza perfiles de personajes extraordinarios realizando cosas comunes. Los elogios conferidos son a través de humanizar al personaje. García Márquez, Kapuczinsky y otros más son los retratados. El capítulo disponible trata del cocinero más innovador del planeta y como su personalidad se refleja en su obra. El Bulli, su restaurante.




Un plato que cae al piso es una obra maestra del ruido. Pero cuando estalla en El Bulli, el eco se prolonga hasta decibeles de culpabilidad en el expediente de un ayudante de cocina…/. Hoy para un cocinero ir a El Bulli es como ir a Disney World… Quieres tomarte una foto con Mickey Mouse.../ Hoy los cocineros son famosos y los cocineros famosos casi nunca cocinan: dan entrevistas, ganan dinero y se preocupan por la dieta de los niños…/. “La creatividad es dura, una bestia mala que no tiene compasión. Enamorarme de la creatividad no es lo mío”…/. Ser chef de un restaurante de alta cocina es como trabajar en un manicomio de prestigio. “Comparado con otros trabajos creativos, la diferencia es que siempre, todos los días, estás en el filo de la navaja”…/. Adrià había hecho de los puntos suspensivos un ingrediente de su cocina…/. De mil que citan a Adrià en una cena, uno ha ido a su restaurante; de mil que han ido a cenar a su restaurante, uno lo entiende…/. ¿Alguien podía saber qué se necesitaba para ser el cocinero ideal en El Bulli? Quizás un mamífero que pone huevos y tiene pico de pato, patas de rana, pelo de topo, cola de castor, bolsa de canguro y un voraz apetito. Todo eso vestido de cocinero…/. “El ritmo es aquí como de una banda rock”…/. “Lo que cuenta en mi cocina no es el plato, es la experiencia de ir a mi restaurante. Es necesario conseguir una reserva, esperar con excitación la llegada del día, tomar el avión para llegar a una bahía perdida y comer treinta platos”…/. “Para ser anárquico, tienes que ser organizado”…/. “Venir a comer solo es un poco como masturbarte”/. Fotografío cada plato. Otros clientes filman cada escena. Todo es novedoso e irrepetible: escribo notas para no olvidarme. “Comer es la experiencia más multisensorial que existe”, declaró el chef…/. A veces se pone filosófico y define el silencio como “el momento en que todos se miran para pagar la cuenta en El Bulli y nadie dice nada”…



Sexografías: Gabriela Wiener escribe en estilo gonzo, que consiste más o menos en realizar crónicas solo de las cosas que uno ha experimentado, es decir contar la historia de otros pero a través de lo vivido con ellos. Lo que yo sentí. Es bastante bizarro que la introducción a este libro la haga otro autor en estilo Gonzo, contando todo lo vivido con Gabriela y el porqué ella es así. Y sería aún más bizarro hacer gonzo lo escrito por mí en estas líneas. Mencionando lo que sé de Javier Calvo, autor de la introducción, o lo que pienso del gonzo, tal vez podría hacerlo pero mejor no, porque el capítulo que tuve chance de leer habla de sexo y de sexo nunca escribiré, menos aún de poligamia porque no conozco a ningún gurú, menos a uno como Badani.

Mi obra muestra las olas que llegan a la orilla del lago; la de ella muestra al monstruo que vive en el fondo…/. Si Badani fuera un electrodoméstico, sería uno que corta, pica y raya a su interlocutor a miles de revoluciones por segundo…/. Badani huele tus intenciones, adivina tus preguntas, interpreta tus gestos, sospecha de tus palabras…/. Ellas pasan a ser parte de él y él se juega la vida por ellas. Parece una reciclada pero revolucionaria fórmula para ser feliz…/. A los machos y a las hembras los unen sus carencias, por eso la familia es para Badani la obvia integración de complementarios…/. Nada de periodistas, según Badani, mercaderes de gente…/. Vivir con una mujer es difícil, con dos es peor, imagínate con seis. El tipo es un genio…/. Dice Badani que nació en el clan de los “catolocos”. Léase católico=loco. Me explica que era demasiado inteligente para seguir prendiéndole cirios a la trasnacional más grande del mundo, que pide limosnas a los pobres mientras bebe en cálices de oro…/. Para las Badani ha sido una cuestión de elección. Tuvieron la oportunidad de ser mujeres emancipadas a la manera de las demás, pero escogieron esta singular manera de ser libres…/. Badani ha hecho realidad sus sueños, según él prefirió ser un loco como Don Quijote a morir de empacho en una cama a lo Sancho Panza…/. A veces Badani está en la cama haciendo el amor con dos de ellas y entra una tercera con galletitas y algo de beber para los fatigados amantes. Si alguien llama, una cuarta puede contestar al teléfono y disculpar al esposo que está muy ocupado. Son los siete mosqueteros: uno para todas y todas para uno, o todas para todas…

4 comentarios:

Adriana Manuela dijo...

oye me parece una idea genial esa de poner un capítulo o pedacito de los escritos para decidir a leer o no los libros y autores nuevos.
me parece que los tres libros que has puesto están o estarían muy buenos, eso se decide cuando se acabe de leerlos. pero, en todo caso, suenan muy bien.
especialmente el paseador de perros suena muy bueno; me gusta la menera en la que habla del enamoramiento o ilusión, lo que sea.
aquel de sexografías también me ha gustado bastante aunque parece muy bizarro (tal vez en exceso, no sé).
y con esto de los libros y autores desconocidos, tengo uno muy bueno. su libro es Athros el muelle y la rapsodia en azul. muy buen libro aunque en momentos se acerque a ser un plagio de Sábato o por ahí.
si se te ocurre alguna manera por la que te pueda hacer llegar una copia me avisas y con gusto te envío una y autografiada... jaja.
si te animas a leer este nuevo libro avísame.

Raul Farias dijo...

Manu:

El paseador de perros tambien es mi favorito entre los 3, es medio existencialista en la narrativa de primera persona y enien cierta misantropia. Pero los 3 estan buenos... Mmmm sobre el de Gabriela: El gonzo es cool

Y sobre la recomendacion, Sabato es mi autor favorito, lastima que publico muy poco, ya voy a ver si aca en el Librimundi de Cuenca encuentro este plagio del que me hablas, aunque en la susodicha nisiquiera los cronopios de Cortazar estan.

Saludos...

Adriana Manuela dijo...

bueno no es tan plagio plagio... esque el estilo es muy parecido y la trama del túnel en cierta forma... pero en general es un muy buen libro, ahí tú avísame si lo encuentras...
saludos raúl...
un buen blog, que bacán que fue encontrarlo!

Raul Farias dijo...

Manu: Ya lo voy a buscar. Mmm si es como el tunel, debe haber alguna Maria Irribarne. Sabato es de lo mejor

Saludos y gracias por los halagos y las recomendaciones.