12 de marzo de 2009

From Pyongyang with love

Son más que conocidos los planes armamentísticos de Corea del Norte por probar un nuevo misil de largo alcance en su territorio y las amenazas a Estados Unidos y Japón en caso de que este sea interceptado. No tan conocidas son las condiciones en la que viven los habitantes de este país, principalmente por el monopolio de la información que el gobierno ejerce según Amnistía Internacional. Información que es restringida limitando la libertad de movimientos de visitantes y periodistas del resto del mundo (se permite el ingreso de mil extranjeros en el año), censurando la correspondencia que entra y sale, impidiendo volver al país a refugiados norcoreanos (se castiga con cárcel y pena de muerte a los ciudadanos que huyen), además de prohibir la mezcla entre nativos y extranjeros (aparte del matrimonio también en reuniones y conversaciones).


José María Guillén, ciudadano español y empresario residente en Vietnam, en el año 2006 tuvo la oportunidad de visitar por quince días Corea del Norte. Señala en un escrito que durante su estadía después de arribar a la capital, Pyongyang en uno de los dos únicos vuelos internacionales, provenientes de Beijing, que llegan al aeropuerto, la ciudad le recordaba a la Albania de hace quince años (colores y olores homogéneos, monumentalidad en los edificios, personas desplazándose a pie y en bicicleta, e inexistencia de publicidad). En sus opiniones, Guillén también escribe que no todo le parecía como lo descrito por los medios: los niños no están desatendidos y tienen un óptimo sistema de educación, ni la gente va llorando por las calles; y además subraya que si durante la hambruna a mediados de los noventas el sistema aguantó, es imposible que en estos momentos se derrumbe, cuando las colas de abastecimiento son cosa del pasado y la prostitución, drogas y crímenes son invisibles. Todo esto gracias a la protección de valores ante la "amenaza extranjera" (además del gobierno norteamericano: Michael Jackson, Madonna y otros).


Los que no estén de acuerdo con la opinión de JMG tendrán siempre la excusa de que todas las visitas a Corea del Norte son guiadas por representantes del régimen. Paul Warrow otro de los afortunados que visitó Corea del norte menciona que después de lograr evadir a los guías, anduvo por su cuenta por el centro de Pyongyang y caminó 500 metros desde su hotel hasta la estación de trenes, parando en un puesto de comida a comprar un refrigerio, donde pagó con un billete de 5 euros y recibió 13,500 wons (1 euro = 170 wons) como cambio. Este hecho sucedió a pesar de la prohibición de utilizar moneda extranjera fuera de los establecimientos autorizados. Y el uso de moneda extranjera no es lo único prohibido como lo señala Pablo Diéz para ABC en español (en el mismo artículo donde se menciona la historia de Warrow), sino todo el comercio privado; aunque en las calles se pueden ver a mujeres ofreciendo vegetales cultivados en sus huertos o vendedores de cigarrillos que huyen cuando ven a un extranjero acompañado por su guía. Esta falta de un mercado es compensada por el Sistema Público de Distribución de Comida (del que depende el 70% de la población) que reparte mensualmente a cada persona 15 kilos de arroz, tres kilos de carne y 15 huevos, que no son gratuitos sino que deben cambiarse por cupones que representan el salario medio de 1,700 wons percibido por cada norcoreano (durante las fechas patrias, el 15 de abril y el 16 de febrero, hay la posibilidad de que también se distribuyan galletas y bizcochos de chocolate). Y en caso de que a un norcoreano se le hayan acabado sus cupones o desee comprar más cosas puede dirigirse a una "tienda de consumo", también controlada por el gobierno aunque algunos señalan de se trata de un mercado negro, donde a un tipo de cambio de 1 euro por 3 mil wons se pueden adquirir el resto de productos. La compra de automóviles están restringidas para la mayoría de ciudadanos (a excepción de las eminentes figuras públicas, deportistas y científicos), siendo las bicicletas y carretas el transporte común en las amplias avenidas de la capital, donde también se pasean tanques y aterrizan aviones de uso militar.


Definitivamente las condiciones de vida de los norcoreanos han mejorado desde la gran hambruna, pudiéndose ver ahora a familias o parejas realizando picnics en parques, además de varias reformas agrícolas realizadas por parte del gobierno; sin embargo los constantes cortes de electricidad y del suministro de agua dificultan la vida de numerosos ciudadanos. Problemas que suceden mientras el régimen destina gran parte del presupuesto a la política “songun”, que consiste en la primacía militar para contener un ataque de los Estados Unidos (además de su mayor fuente de ingresos al suministrar de armas a países como Birmania, Etiopía, Yemen, Ruanda, Libia, Sudán, Irán, Pakistán, entre otros).

“Que el único país que ha atacado a civiles con armas nucleares (Estados Unidos) es quién más presiona a Corea del Norte en su campaña militar o que gracias a estas restricciones se ha podido evitar que multinacionales ingresen a Corea del Norte y desaten una ola de consumo”, no creo que sean excusas para que el Gobierno niegue toda información, plantee tantas restricciones a sus habitantes y limite el número de visitantes. Tal vez algo de lo que encontré en internet puede no ser totalmente real. Y tal vez nunca lo sabré porque el régimen norcoreano jamás me dará la visa de turismo.

2 comentarios:

azul dijo...

¿y por qué crees que no te darán la visa de turismo? esos regímenes suelen tener más grietas que los que ellos creen que tienen...te lo digo en serio.

Raul Farias dijo...

Azul: Ya voy a buscar donde queda la embajada de Corea del Norte por aca. E igual ya estoy averiguando y tienes que estar asociado a alguna institucion del tipo: "Amigos de Corea del Norte" y solo aceptan mil turistas al año... A Nepal podria ser mas interesante ir.

Saludos...