8 de mayo de 2010

Fútbol: Además de buen toque se necesita garra

No resulta una exageración decir que en estos tiempos ver jugar al Barcelona de Messi, Xavi, Iniesta, Pedro y cía. es uno de los mayores placeres que existen. Asistir al Camp Nou podría compararse con ir a un espectáculo del Cirque du soleil, escuchar al coro de niños de Viena o disfrutar de la colección de Picasso en vivo. El Barça es el fútbol hecho arte. La filarmónica de buen toque, ataque y fantasía. Hasta mi vieja que no entiende nada de fútbol, viendo el partido contra el Arsenal, se preguntaba por qué nadie podía pararlo a Messi. Sin embargo Mourinho supo descifrar su juego y con una estrategia súper-defensiva y efectiva eliminó al equipo que todos hinchan. Ahora la final la juegan Van Gaal y Mourinho, un duelo de ultra-tácticos. Una final que no se la envidiamos a Europa en palabras de Jorge Barraza.


Ver al Barcelona de España es casi una obligación. Incluso aquellos individuos que dicen preferir un partido de tercera de cualquier liga sudamericana a uno de primera de Europa, porque en los primeros se juega por amor a la camiseta, no pueden resistirse al toque-toque catalán; aunque el Barça también demostró que con una posesión del 70 por ciento no basta para alzar una copa (sigue siendo el mejor camino). Mucha garra y amor se necesitan también. Algo que sobra en la Copa Libertadores viendo los octavos de final. En su mayoría juegos apretados (excepto los ganados por los finalistas del año pasado), reflejando la paridad de la competición. Muestras:

El Nacional uruguayo con mucho ímpetu y desorden trató, en un estadio Centenario con un clima de partido de infierno que parecía el Vietnam de Oliver Stone en Platoon, de remontar la ventaja de dos goles que el Cruzeiro le marcó en Brasil. Los del Bolso terminaron goleados ante el práctico esquema de los brasileños, pero su hinchada no dejaba de alentarlos demostrando verdadero amor y recordando que estos días juega la final del campeonato charrúa contra Peñarol. Y los pinchas, con mucha autoridad, haciéndose respetar de local, hicieron prevalecer la ventaja que obtuvieron en México. Estos fueron los encuentros con series más holgadas.

La paridad de La Libertadores se pudo ver en el Flamengo vs. Corinthias, donde después del primer encuentro trabado, por la lluvia, en el Maracaná y ganado por los locales, la vuelta entre los equipos de mayor presupuesto resultó en un abierto, con muchas ocasiones, tenso y emotivo partido (los rezos a los santos no faltaban), imponiéndose el conjunto de Ronaldo y Roberto Carlos por dos a uno, pero la clasificación se la llevó el cuadro de Adriano y Wagner Love por el gol marcado de visitante. Esa anotación marcada fuera de casa que también le sirvió para avanzar al Internacional de Porto Alegre, del cascarrabias de Fosatti, frente al timorato Banfield de Falccioni. La garra se la pudo ver en el estadio de Veléz Sarfield cuando los de Gareca quisieron remontar los tres goles que el Chivas, casi de suerte, marcó en México; lastimosamente faltó un gol para la remontada. Pero las cosas fueron diferentes en Paraguay, donde en los últimos minutos Libertad eliminó al Once Caldas que se sentía vencedor por el gol marcado fuera. Y la cereza del pastel la puso la vuelta entre la U. de Chile y el Alianza Lima en Santiago; cuando los visitantes necesitaban ganar, hasta los quince minutos del segundo tiempo lo lograban jugando bien, luego el empate chileno y cuando faltaban cinco minutos los aliancistas marcaron el segundo; una clasificación justa hasta que en el descuento, con ayuda del árbitro ecuatoriano, la U vuelve a empatar. Partidazo típico de la Libertadores, incluidos los golpes y reclamos.

Viendo estos octavos de final resultan verdaderas las palabras de Luis Omar Tapia cuando dice al inicio de cada partido: Aquí comienzan 90 minutos del deporte más hermoso del mundo... Uno le hincha a la garra y al bueno juego. Buen calentamiento para junio que empieza el mundial.

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