20 de mayo de 2010

Gracias totales


¿51 años? Quién diría. Uno piensa que estos tipos son inmortales, no envejecen; algunos mueren tempranamente por sus propios excesos, llevando la vida al límite, terminando sus días agarrando una bandera de una mano y sus cojones con la otra al igual que un verdadero rock ´n rolla como lo decía Tom Wilkinson. Este no es el caso. Este es de los que se quedan por acá y siguen con sus never ending tours creando y tocando sin que importe mucho la salud y lo que para el resto resulta necesario. Sin principio ni final. Hablo de los íconos, las leyendas, no de cualquiera con un rato de inspiración y un par de éxitos. ¿Un accidente cerebro vascular isquémico? No sé, no lo creo. No me había puesto a pensar en que el tabaco, el estrés del frenético ritmo a llevar y las presiones, la contaminación, los fallos del cuerpo por la edad los podían afectar como a cualquiera. Aunque después de todo son 51 años y una trombosis anterior ya le había causado problemas.

No me declaro un fanático total de Soda Stereo ni de Gustavo Cerati. Nunca quise ser como él en mi adolescencia. La versión latina en los ochenta de The cure, aunque Soda me gusta más que la banda británica. Pero tenían (y lo siguen teniendo) algo genial en sus canciones: llegan a todo el mundo y a cualquier generación. De alto voltaje comercial por sus ritmos. Su música es una de esas cosas que puedes compartir en multitud. Cantar Persiana americana en un bar o en un concierto típico guayaquileño de covers es algo disfrutable, a diferencia de la irritación y vergüenza ajena que pueda causar estar en medio de un lugar coreando, se me ocurre, Me vale de Maná; y las letras de sus temas siempre quieren decir algo más, como ondas espaciales en busca de vida más allá de lo que conocemos. Mi hermano creció con ellos cantando Nada Personal y Cuando pase el temblor. Por mi parte los comencé a escuchar tarde, cuando ya se estaban separando. Como el resto de mi generación con De música ligera en el último concierto. Después vino empezar a disfrutar con ese plugged que trae la mejor versión de La ciudad de la furia con los coros de Andrea Etcheverry, y ya estaba metido en mi época Soda, al igual que la época Nirvana como todo adolescente normal la tiene. Al llegar del colegio corría a escucharlos.

La banda no existe más. Gustavo Cerati sufrió un problema cerebral y su doctor dice que las cosas no serán iguales. En su carrera de vocalista sólo recuerdo el homenaje al cine negro llamado Crimen. Sin embargo Cerati con Soda dejó A un millón de años luz que es la mejor canción para un rompimiento que se ha creado, y también la mejor canción en español, y mi favorita, que creo se ha escrito: Té para tres. La letra está inspirada en su viejo, cuando sufrió de cáncer. ¿Deberíamos escribirle alguna canción a Cerati? No sé. No me creo capaz. No doy para tanto. Tendré que hacer la típica y como muchos que han llenado sus cuentas de Twitter y Facebook desearle lo mejor en su recuperación y decirle, por todo lo regalado, gracias totales.






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