23 de diciembre de 2008

Una excusa

¿O es verdad que a pesar de todo, existe algún hilo, infinitamente estirable pero milagrosamente unitario, que a través de esos cambios y catástrofes mantenga la identidad del yo?...

El fragmento pertenece al Informe sobre ciegos que a su vez pertenece a Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sabato. Recuerdo esta parte en este momento, y aunque no tenga el libro que ahora está en manos de mi padre como herramienta para rememorar el Parque Lezema y otras plazas con estatuas que tal vez ya no se hallen sino únicamente en su memoria, porque existe una frase que ahora no la tengo anotada y borrosamente se presenta en la parte posterior de mis ojos, aquella parte que ve los recuerdos, donde Fernando Vidal Olmos nos pide explicaciones de cómo una persona después de haber sobrevivido terremotos, devastaciones, inundaciones y el infinito caos del alma, puede seguir llamándose del mismo modo que cuando nació y para colmo un documento oficial lo comprueba, sin que el papel plastificado sepa realmente la identidad del ser que la porta.

Esta bitácora empezó desde el día que me pidieron colaborar para un semanario español que trata temas de cooperación, ayuda humanitaria y desarrollo humano, con una mirada, la mía, de lo que estaba sucediendo en los países del Sur (especialmente en Ecuador). Así durante casi seis meses, haciendo copy - paste, desde septiembre del 2007, todos los posts tenían una carga política, ideológica y solidaria (habría que añadirle aquí: muchas veces de denuncia). Entonces pensé que para la causa el mejor título era: “Un granito de arena”, que definitivamente también es una excusa para mi condición de sentimental con ciertos aires de cursi, un sentimental como aquel portero de edificio, que se imaginaba familias con mujeres ideales tan solo por escuchar sus voces, del cuento de los montevideanos de Benedetti, La familia Iriarte: Porque yo soy definidamente un sentimental. A veces me lo reprocho, me digo que hoy en día vale más ser egoísta y calculador, pero de nada sirve. Voy al cine, me trago una de esas cursilerías mexicanas con hijos naturales y pobres viejecitas; comprendo, sin lugar a dudas, que es idiota, y, sin embargo, no pue­do evitar que se me haga un nudo en la garganta...


Un sentimental que se conmueve viendo I am Sam mientras una voz femenina canta Black bird y que en esta metamorfosis, causada por el caos, inundaciones y otras catástrofes, expresadas en publicaciones de cine, viajes, libros y anécdotas que nada tienen que ver con la cooperación, ayuda humanitaria y desarrollo humano, que poco a poco va teniendo este blog, un esclavo totalmente a sus servicios, le ha cambiado el nombre a esta bitácora sin saber si a uno menos cursi del que antes tenía, pero lo que si sabe, es que es tan sentimental que prefiere a Fito antes que a Charly y por eso me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa. Me gusta abrir los ojos y estar vivo, tener que vérmelas con la resaca...

PD: El post en un principio surgió como una excusa para recordar el cuento de Benedetti pero mutó, aunque no está ni a los talones de la analogía, como aquel cuento de Fantanarrosa donde los personajes no sabían que hacer, cuento que se lo puede encontrar por acá. Ah, por cierto el de Benedetti, para el que lo quiera disfrutar, está más acá.

1 comentario:

Chica Cosmo dijo...

Ya que vos me respondés allá, yo te contesto acá. El rebautizo de tu blog muy interesante, la mejor canción de Fito y no es sólo una cuestión de actitud.

Dos veces ya no es tipeo ¿por qué le decís Baulkin a Bakunin? Y citalo con calma, no se llevaba bien con Marx asi que dudo que aprobara a Lenin o Mao.

Gracias por los tips de viaje, iré a la primera oportunidad ¿buena la farra nocturna? ¿oferta diversa? o hay que tener "influencias femeninas"?

Y ¿aún no sabés si amada u odiada? sos difícil guambra, yo creía que ya te había seducido con mi sabatianismo.

No dejés de escribir nunca.