30 de enero de 2009

Confesiones marketeras

“Siento que el actual régimen del país le da mucho valor a la comunicación y esto es muy bueno…”; “Ha sido un año positivo. Crecimos entre un 15, 20 por ciento comparado con el año anterior…”; “El 2008 fue un año bastante bueno para las agencias locales. En resumen, los clientes no han disminuido y desaparecido, y sí hubo la suficiente capacidad económica en el mercado, lo mismo que ha facilitado que se den mejor las cosas…”; “El balance del 2008 nos muestra que crecimos un 100% en facturación en comparación al 2007…”.

De casualidad la semana pasada un amigo me regaló la revista “Opiniones 08” de Markka ®, dedicada exclusivamente a la publicidad ecuatoriana, y las frases de arriba corresponden a entrevistas de personajes reconocidos en el medio marketero. Lo curioso aquí es que la mayoría de los comentarios son semejantes a través de toda la publicación, dando la impresión de que aquí, en Ecuador, la crisis no existe, así como en enero de este año que sudaremos sangre más de 1 millón de personas se dirigieron a la playa para disfrutar el largo feriado de inicio de temporada de playa, a diferencia de lo que podemos leer en el mayor diario del país que siempre son culpas hacia el gobierno de turno o en las sesiones de la Cámara de Comercio de Guayaquil donde se exclama que el estado mínimo debe crear 80 mil plazas anuales de trabajo, esto muy alejado del no pienses lo que el país puede hacer por ti sino lo que tú puedes hacer por el país que décadas atrás JFK repetía; además de reconocer que son vendedores los entrevistados, así que al hablar de sus empresas más de una mentira debió salir de ahí con tal de promocionarse, lo digo por experiencia porque a un par de esos ejecutivos aparentemente exitosos consultados para la edición de fin de año de Markka ® los tuve de profesores en la universidad, y en vivo y en directo y después de varias tortuosas clases uno sacaba la conclusión de que eran pobres diablos improvisados sin conocimientos que el director educativo seguramente los tomo en cuenta por falta de opciones.

Y volviendo a la frase de Kennedy y al tema de la crisis, sobre esta última por supuesto que creo que existe y el Gobierno no hace mucho por afrontarla, para comprobarlo está el sentarme con amigos y gente del trabajo y ser este el principal tema de conversación, quejas y amargura, y dándole un poco de credibilidad a los marketeros, lo que ellos hacen también podría parecerse a lo que mencionaba Vargas Llosa, pero el liberal de Álvaro y no el literato de Mario, que muchas empresas de América Latina han visto como una oportunidad para fortalecerse y mejorar constantemente su desempeño a la inestabilidad política y económica de la región, algo así como el diálogo que tiene Ricardo Darín en la conmovedora película “El hijo de la novia” cuando piensa vender su restaurante y el astuto comprador le dice que él ya no está para esos trotes porque lo ve peleando con proveedores y el hijo de la novia ante la ofensa del bajo precio que tiene la propuesta dicta una de las mejores clases de economía aplicada que he escuchado: “¿Cuándo no hubo crisis en este país? Si no es la inflación, es la recesión. Si no es el FMI, es el Frente Popular. Si no es en el frente es en el fondo, pero en esta casa siempre hay una mancha de humedad”.

Y ahí entre frases de JFK, de Vargas Llosa, de Darín en “El hijo de la novia” y confesiones marketeras, empresarios y gobierno podrían ponerse a dialogar pero para reales políticas comerciales y no solo para el aumento de aranceles, claro que los primeros deberían forjar alianzas entre ellos y no solo entre grandes, ser transparentes en sus cuentas y escuchar a sus trabajadores; y el régimen actual con flexibilidad y sin autoritarismo. Pero viendo como se han manejado las negociaciones de la ley minera y el interior del movimiento gobiernista con las elecciones primarias, y los escasos bloques empresariales existentes y la prueba del desinterés de ser claros en las cuentas por parte de los ejecutivos al no ingresar en el máximo mercado empresarial, el accionario, pocas son las expectativas de mejora en la economía.

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