25 de junio de 2008

¿Ustedes ya saben?

¿Saben si su voto va por el o por el No en el próximo referéndum aprobatorio? Para ser sincero, yo no tengo idea. En un principio estuve bastante emocionado con la Asamblea, porque sus integrantes recibían a la mayoría de grupos que se acercaban (a excepción del vergonzoso evento en el que se le prohibió el paso al Alcalde Nebot).

Pero ahora tengo ciertas dudas, al ver que a falta de un mes todavía existen más de un centenar de artículos por debatir y aprobar. Tan importantes como la salud, educación, comunicación y libertades individuales. Y los asambleístas van a cumplir el plazo como sea.

Mi voto en el referéndum no será por la posición que tengan los grupos “pro-vida”, o lo dicho por la iglesia, los ecologistas, empresarios o partidos políticos. Tampoco mi decisión se basará en los pensamientos unilaterales de cada asambleísta.


No votaré porque Alexandra Ocles dijo que Aminta Buenaño se ha aliado con la derecha (único argumento de Alianza País a cualquier protesta de la oposición), al considerarle garantías a los montubios, o por la personalidad que irradia el presidente; no votaré No porque Leonardo Viteri, a cualquier propuesta de la mayoría, diga que es favorable a los intereses del Gobierno (parecen estas denuncian su único aporte en Montecristi), o porque Lucio Gutiérrez ya está tocando cada puerta del país para desmentir al primer mandatario.

La verdad, pienso que mi decisión debe venir de los pros y contras generados a partir de los intensos debates, que pronto espero escuchar y leer en los medios de comunicación. Pero me he adelantado un poco para no creerme cualquier cosa dicha en televisión.

Entonces, revisando algunos documentos, encontré un artículo de Xavier Flores Aguirre (el mejor articulista del diario EL UNIVERSO, personalmente) que vale la pena leer, sobre cuatro cuestiones para discutir y modificar a la Constitución de 1998, donde señala:

1) Reformas y creación de nuevos mecanismos de participación democrática para los ciudadanos.

2) Reformas a los partidos políticos y creación de distritos electorales que permitan el acercamiento de los votantes con las personas que elegimos y que nos permitan control.

3) Reformas a los mecanismos de elección y vigilancia de las autoridades de control que involucren la participación activa de los ciudadanos en los procesos de elección.

4) Reformas y creación de nuevos mecanismos que nos permitan la exigibilidad del amplio elenco de derechos que la Constitución Política se supone que nos garantiza.


Además de que los derechos y libertades ya adquiridos (leer la carta de los derechos humanos o la carta de derechos políticos, económicos, sociales y culturales), no sean coartados dentro de la nueva Carta Magna.

Aquí el único problema en el referéndum, son ciertos temas sensibles con los que la gente no simpatice y lleven al traste todo el proyecto político (derecho a la vida o temas de género). Sería recomendable entonces que la constitución sea aprobada por capítulos, como propone Alfredo Pinoargote en Revista Vistazo.

Fuentes:
Los conjurados (ojalá), por Xavier Flores Aguirre, publicado en diario EL UNIVERSO.
http://archivo.eluniverso.com/2007/09/29/0001/21/56BD4CF56DE1416AA8B00CDACEDA41AD.aspx
Vericuetos, por Alfredo Pinoargote, publicado en Revista Vistazo. http://www.vistazo.com/webpages/edicionanterior.php?edicion=976&sID=3&ID=1801

1 comentario:

quark schiz dijo...

Lamentablemente Xavier Flores es un ingenuo. Él cree que mientras más garantista de derechos es una Constitución, mejor es. No. Yo diría que es lo contrario. Si uno encarga que todos nuestros problemas se solucionen desde arriba lo último que vamos a obtener es la autonomia individual que el tanto defiende.

Además, la lista de derechos reconocidos en la declaración unviersal son en rigor imposibles de satisfacer. Pero suenan bonito, y eso es lo que más les importa a la mayoría.