14 de junio de 2008

Después del banquete ...

Después de las críticas a la última cumbre de la FAO en Roma, es hora de algunas soluciones y alternativas para disminuir el hambre e inseguridad. Son de resaltar las ideas expresadas en el Foro mundial de la soberanía alimentaria en Nyéléni - Malí (1), y las propuestas de OXFAM en su documento “La hora de la verdad” (2):


(1) En el foro de Nyéléni, con representantes de ochenta países, de movimientos agrícolas, campesinos, ecologistas, consumidores y otros, se lucha por: “La soberanía alimentaria como un derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo”.

Mediante el respeto al papel de la mujer en la agricultura, con apoyo a políticas de género; asegurando un comercio transparente que brinde salarios dignos y la información necesaria a los consumidores; dándole prioridad a las economías locales, mercados locales y nacionales; garantizando el acceso a los recursos naturales, medios de producción y mercados a los campesinos y a la agricultura familiar tradicional; promoviendo una reforma agraria que garantice y brinde a los agricultores plenos derechos sobre sus tierras; y una soberanía alimentaria sustentada en el respeto por las culturas y medios de vida de las personas, garantizando relaciones sociales que no se basen en la opresión y desigualdades.

Este concepto de soberanía alimentaria no puede llevarse a cabo con el actual modelo de seguridad alimentaria, relacionado con la capacidad adquisitiva de las personas, es decir el “producir para vender” que ha generado la proliferación de monocultivos; el dumping impuesto por algunos países; la privatización y mercantilización de formas de producción tradicionales, tierras y semillas; y las tecnologías que ponen en riesgo al ecosistema.

(2) OXFAM a través de su documento “La hora de la verdad” presenta algunas alternativas o soluciones para la crisis mundial de alimentos, en el corto y largo plazo, teniendo:

Ampliar las redes de protección social y la ayuda humanitaria, ayuda que además de aumentar en volumen debe cambiar de estructura, aprovechando los mercados locales y manteniendo reservas de alimentos; invertir en el aumento de la producción agrícola, a través de los presupuestos de los Estados y la ayuda agrícola internacional, inversiones que deben hacerse en los pequeños productores; dejar de promocionar los biocombustibles, porque su elevada demanda explica al menos el 30% de la inflación de los cereales y utilizan recursos escasos como fertilizantes, tierra y agua, ampliando la frontera agrícola; evitar que los países afectados recurran a medidas que en el largo plazo agraven la crisis y el acceso a recursos, como son las prohibiciones de exportación e importación; y promover el alivio de deuda y créditos para la balanza de pagos a los países más pobres.

Alternativas y acuerdos que se deben dar lo antes posible, recordando como los precios alimenticios han subido en un 83% a nivel mundial en los últimos tres años, colocando en la vulnerabilidad a 290 millones de personas, además de las 850 millones que ya padecen hambre actualmente, volviendo casi imposible cumplir los Objetivos del Milenio, por los mayores gastos alimenticios que no permitirán a las familias invertir en salud o educación.

FUENTES:
Declaración de Nyéléni: Foro Mundial de Soberanía Alimentaria, publicado por REVISTA PUEBLOS.
http://www.revistapueblos.org/spip.php?article548&var_recherche=nyeleni
La hora de la verdad: Qué deben hacer los líderes mundiales frente a la crisis de precios de los alimentos, publicado por OXFAM.
http://www.intermonoxfam.org/UnidadesInformacion/anexos/9857/080601_hora_de_la_verdad.pdf
Objetivos de Desarrollo del Milenio, por las NACIONES UNIDAS.
http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/

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