5 de enero de 2010

Un review de HD de JFA x RF

Terminé hace dos días de leer y releer Hablas demasiado, la primera novela del cronista–baterista-de-rock–blogger–cuentista–articulista–cinéfilo–guionista–portovejense–manaba–ecuatoriano, Juan Fernando Andrade, y la sensación que me queda es la de haber recordado durante 210 páginas parte de mi infancia–pubertad–adolescencia–juventud-y-lo-que-se-llame-que-comienza-a-partir-de-los-23-y-uno-ya-es-un-profesional-joven-y-supuestamente-serio. Me sentí como el niño que en Pulp Fiction (y que después será el boxeador–asesino Bruce Willis) sólo pasa viendo televisión antes de que Christopher Walken, vestido de militar, lo interrumpa contándole la historia de la herencia del reloj de su padre prisionero y muerto en Vietnam.



El mundillo, real y ficticio, en el que uno se ha mezclado es lo que rodea a la novela. Recuerdo a primera mano la frase con la que empieza Juno: It all started with a chair, porque acá también la historia pasa a partir de un evento determinado, personal, que nada tiene que ver con acontecimientos históricos, sino sólo aquellos que marcaron, tatuaron o desmembraron parte de una vida, todo con un aire indie, relajado, coolto. También recuerdo la frase de Peter Parker, y que JFA la utilizó para uno de sus posts: esta, como cualquier historia que valga la pena contar, es sobre una chica, porque ahí aparece Clara, que es parte del universo en el que Miguel, el protagonista (graduado de la USFQ, la u más costosa del país), ha vivido pero nunca ha querido probar. Y la sensación puede ser bastante amarga. El costo de estar cerca de la perfección.
Esa es la historia lineal, la de tiempo real, en vivo y en directo, la de Miguel y Clara. Clara es la futura portada de Cosas o de Hogar, por ahora material de paja que se burla de los hombres y su excesiva confianza puede volverla irresistible. Por ahora se interesa en Miguel, aunque tiene un novio de toda la vida, con quien cree que todo podría ser diferente, alguien lejano a the beautiful people, que no le sirva de espejo para saber en el lugar en el que vive y del que difícilmente podrá escapar. Miguel que es un hijo huérfano de la generación X, nacido entre el glamour, las exigencias yuppies de los viejos y el mantener las apariencias, prefiere estar callado, o chupar a seguir el establishment. Y a un margen, sin ser menos importantes, el valido v… de su amigo Castor, la Casa del niño terror (el niño es un real rock´nrolla), donde terminan las noches las almas en pena quiteñas; y un Quito que no deja respirar, que marea y te aplasta pero es lo único verdadero, el nido y no vale la pena pelear con él.

JFA en su blog escribió que después de no haber muerto en el intento de llevar a cabo su obra, se dio cuenta que al final no hay que creer que uno está publicando la última gran novela latinoamericana; y es verdad, si uno va con aires de grandeza esperando encontrar algo del estilo Ulyses de Joyce o Cien años de soledad (la mejor manera de resumir el universo es escribiendo acerca de la propia aldea), va a salir perdiendo con HD; pero los que hemos visitado los posts del pescado, y no lo hemos agarrado como a un maestro, sino como a un pana a la distancia, que por ahí nos mostró buena música, buenas películas (materia prima para varios de los diálogos de HD y algunas de las frases que deberían aparecer en un bizarro texto de citas) y buenos libros, entramos a una historia que para bien o para mal, en parte, nos ha sucedido, y que por suerte, como Miguel, estamos siempre en proceso de superarlo sin morir en el intento.




Esos pijamas ausentes me unían a mi madre más que otras cosas. Nunca compré los famosos pijamas térmicos. Preferí escuchar, diez millones de veces, que me iba a enfermar y que no hay nada peor que enfermarse cuando uno está solo. La profecía se cumplió. Estuve enfermo. Estuve solo.

Clara es, definitivamente, material de paja.

El mundo es la planta baja, por donde paso sólo por obligación, el ascensor son las cosas que hago y el apartamento es mi cabeza, donde paso la mayor parte del tiempo. Tal cual.

Un día llegó a mi casa con un aparentemente inofensivo six pack y se quedó una semana entera. La misma semana que yo debía empezar la universidad. No fui a clases ni un solo día.

Creo que mi viejo está convencido de que soy maricón y de que Castor es mi marido… A veces me dan ganas de decirle que es verdad, que soy maricón, menestra, gay. Se me ocurre que mi viejo me daría un montón de billete para que desapareciera. Me podría borrar. Irme a cualquier parte del mundo con beca completa, darme una gran y anónima vida. La gente, envidiosa, me preguntaría que hago para vivir tan bien y yo, orgulloso diría: me dedico a ser la vergüenza de mi familia.

Como los perros con pedigrí, las peladas como Clara siempre tienen dueño, siempre están amarradas, en proceso de, en una pelea que no durará mucho, evaluando pretendientes o matando el tiempo libre con algún comodín que las distraiga hasta que vuelvan, con su arma entre las piernas, a lamer la mano que los golpea y les pide comida.
La Casa Blanca es la casa de los desamparados, de las almas que penan esperando que el patíbulo se descongestione un poco.
Una vez, viendo Adaptation, Juliana entendió exactamente lo que le pasaba conmigo. En una escena, cerca del final, Donald Kaufman (Nicolas Cage) y su hermano gemelo Charlie (Nicolas Cage) hablan sobre un amor colegial de Donald. Charlie, el escritor torturado, solitario, gordo, calvo y pajero, le exige a Donald, que lo admira y es tan simpático como un arcoíris después de una refrescante llovizna, que reconozca que la chica en cuestión nunca lo amó, ni de lejos, que lo maltrató y lo escupió sin siquiera haberlo saboreado primero. Donald, inmenso en su sabiduría, dice que eso no importa, porque ese amor era de él, no de ella y él fue feliz, y con eso le basta. Después de ver esa escena, Juliana, que llevaba puesta mi camiseta de los White Stripes y mi calentador Umbro, me arranchó el control remoto y retrocedió y la vio de nuevo, toda, repitiendo, como loca, a Donald diciendo ese amor es mío, mío, mío. Luego dijo ya entendí y desde entonces todo ella cambió y estuvo orgullosa de las cosas que había hecho, en teoría, para conquistarme…
Si Juliana pasa sus depresiones a punta de Bob Dylan, todo esto ha valido la pena.
Joey Ramone, el vocalista, es un tipo que admiro de todo corazón. Era un freak por todos lados… En su vida tuvo una sola novia. Linda Cummings, su gran amor. La tipa terminó yéndose con Johny Ramone, el guitarrista. Esto sucedió antes de que la banda se disolviera y el bueno de Joey escribió la gran The KKK took my baby away, mi canción favorita de los Ramones, para sobrellevar en algo la pérdida.

No me voy a echar para atrás, pero el cuerpo de Clara no está listo para mí todavía. Debe ser duro. Ahí dentro está el vacío.

La ventaja de ser extranjero es poder quejarse de todo y no tener la culpa de nada.

Para mi viejo, el éxito se demuestra a la europea: el carro alemán, los restaurantes franceses, los zapatos y las corbatas italianas, el traje inglés y el reloj suizo. Por lo pronto el man tiene el Mercedes y el Rolex.

…Me hace pensar que las mujeres perfectas son un invento de los hombres imperfectos que no pueden conseguir mujeres imperfectas.

Me quería morir tomando y escuchando los Strokes, para que nunca te olvidaras de mí.

Atravieso La Carolina que está repleta de gente, obreros quemando sus quincenas, desempleados que brillan en las canchas porque en la vida no se brilla tanto, novios besándose debajo de los árboles.

Uno quiere ser otro, pero no siempre, lo suficiente como para existir dos veces. Uno no es siempre uno. Nadie es, siempre, alguien. Uno a veces es nadie, no existe, no importa, podría desaparecer y el resto seguiría tranquilo…

A menudo sueño que el tiempo se detiene y no tengo que hacer nada. En esta vida todos tenemos que hacer algo, que ser alguien, está en el contrato, escrito con las letras chiquitas que nunca leemos y que están allí para estafarnos.

Si le cuentas algo a un taxista es como si lo estuvieses contando a un agujero profundo en el muro de los lamentos, un grieta que nunca, jamás, te va a delatar.

Los comienzos son difíciles, a menudo más complicado y absurdo que los finales.

4 comentarios:

Manu Sava dijo...

Acabo el libro que estoy leyendo y seguro el prox será HD. Cuéntame, encontraste La Escafandra y la mariposa?
-m-

Casiopeia dijo...

Hola, ha pasado tiempo alguno que no he podido entrar a revisar los blogs y me encanta encontrarme con articulos como estos!...
Me he quedado con muchas ganas de leer este libro y aprovechando mi estadia en tierras manabitas voy a tratar de conseguirlo.
Sin duda con lo poco que lei me parece que el libro tiene un toque especial y estoy segura que es de esos que se leen muy rapido.
Gracias por el posteo.
Saludos
y en cuanto al comentario de arriba muy recomendable la escafandra y la mariposa es primordial verla la recomiendo totalmente.
Besos casiopicos

Raul Farias dijo...

Manu: Nada con la escafandra, no lo encontré aunque la verdad casi no voy a librimundi, más voy a mr books donde es mas probable encontrar los libros que uno quiere. Ahora le estoy echando el ojo a "Historia argentina" de R Fresán, pero debo terminar los detectives salvajes de Bolaño por ahora... y tu que andas leyendo?


Casio: Estamos en las mismas... yo tampoco casi puede leer blogs, menos comentarlos, y hay varios que me gustan. Vi un posteo tuyo de 500 days of summer y ya me la vi... buena recomendacion

Saludos

Manu Sava dijo...

R:
Terminé Poso Wells, de Gabriela Alemán. Muy recomendable.

Ahora me he aventurado con el célebre libro de Eduardo Galeano: Las Venas Abiertas de América Latina.

-m-