28 de mayo de 2008

Garantizando los bienes públicos universales

Los bienes públicos universales según Armand Mattelart no solo se refieren a la cultura, la información y el conocimiento, sino también a la salud, el agua, el medio ambiente, el espectro de las frecuencias de radio difusión, etc.; todos los ámbitos que deberían constituir excepciones a la ley del libre comercio. Son cosas a las cuales la gente y el pueblo tienen derecho, producidas y distribuidas en condiciones de equidad y libertad, cosas que constituyen la definición misma de servicio público.
Actualmente en el Ecuador, cuando algunos asambleístas hablan de que la Constitución que está tomando forma en Montecristi debe ser para los próximos cien años, me pregunto si existe en algún otro país y/o región ejemplos de cómo hacer perdurable nuestra Carta Magna. Las primeras ideas que se me vienen a la cabeza son la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de los Derechos Humanos, que con su universalidad e intemporalidad establecen el mínimo de garantías de cada persona y los anhelos de todos los ciudadanos del mundo, a vivir dignamente y en confraternidad.

A pesar de la excelente redacción, los principios y valores morales en los que se basan estas cartas de las Naciones Unidas, muchas veces no se han respetado o cumplido lo que en ellas se dice. Casos como el genocidio en Ruanda, o los efectos devastadores del cambio climático son ejemplos que muestran que no basta con haberlas publicado, lo que se necesita son instituciones y planes de desarrollo que cumplan con estas garantías, las hagan respetar y pongan en práctica todo lo dicho en ellas.

“Los derechos humanos no nos harán bendecir el capitalismo” señalan G. Delueze y F. Guattara en su texto “¿Qué es la filosofía? Y Gilles Chatelet nos explica que esto se produce porque los derechos humanos no dicen nada sobre los modos de existencia inmanentes del hombre provisto de derecho.

En Montecristi se necesita un enfoque que en primer lugar satisfaga las necesidades primordiales de las personas, sus deseos y los derechos básicos, y como se dijo anteriormente: buscar distintos mecanismos que hagan que se cumplan y respeten; para una vez logrado, como esas muñecas rusas, ir colocando sobre la base el resto de libertades y derechos que vamos obteniendo como humanidad a través del tiempo.

Entonces ¿Cómo lograr aquellos primeros derechos y necesidades fundamentales para todos? Una respuesta puede estar en la obtención y en el aseguramiento "para todos" de los bienes públicos universales, a través de leyes y acciones orientadas a la lucha contra la pobreza (creación de empleo, desarrollo e integración social), la defensa de los derechos humanos, políticas basadas en la equidad de género, sostenibilidad ambiental y un respeto a la diversidad cultural; con instituciones democráticas y transparentes que muestren como resultados, que los bienes públicos universales promueven un crecimiento sostenible y sustentable, reducen toda forma de pobreza e inequidad, y alientan la democracia y el respeto hacia todos; y planes de desarrollo que tengan como objetivo cumplir los ODM. No digo que no sean importantes conceptos como la plurinacionalidad o los derechos de la naturaleza, pero primero a lo más importante.

Fuentes:
Vivir y pensar como puercos, por Gilles Chatelet.
Plan Director de la Cooperación Española 2005 - 2008, por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España.
Informe de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, por las Naciones Unidas.
Declaración del Milenio, por las Naciones Unidas.
Bienes públicos universales, por Francisco Corretjé.
http://corretjeramis.blogspot.com/2007/09/bienes-pblicos-universales.html
Las consecuencias de la sobreexplotación de los bienes públicos universales, por Cecilia Carballo y Carlos Díaz de la Fundación IPADE.
http://www.socialwatch.org/es/informeImpreso/pdfs/capitulocuatroc2007_espana.pdf
http://www.revistacts.net/3/9/04/file

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