2 de mayo de 2008

Anarquismo del siglo XXI

Ernesto Sábato a través de Fernando Vidal Olmos (uno de los personajes principales de su obra “sobre héroes y tumbas”) nos explica la difícil categorización de un anarquista, mostrándonos que este puede ser desde un terrorista hasta un idealista que piensa en la paz mundial sin la necesidad de guerras y élites que decidan por los demás. Un ejemplo del último caso nos los da el mismo Sábato en su libro, al señalar como anarquista a una persona dispuesta a pasar el resto de su vida enseñando gratis en escuelas de las más remotas aldeas, porque su único propósito es aportar para vivir en un “mundo mejor”.


Las siguientes líneas no tienen como objetivo ahondar en el concepto de esta ideología, sus logros alcanzados (participación democrática, libertades individuales) o su vinculación con el caos, sino la finalidad es ahondar en el ejemplo de Sábato para analizar ideas y acciones no provenientes del orden convencional (neoliberalismo o como quieran llamarle) y que sirvan para establecer un camino que nos lleve hacia un "mundo mejor". En este caso sería un mundo donde el beneficio de unos no signifique perjuicio para otros.

El 22 de abril alrededor del planeta y con distintas actividades se celebró el “día mundial de la tierra”. Aunque la mayoría de los medios de información del país no le dieron mayor importancia a esta fecha (se debería analizar si en las instituciones educativas fueron realizados programas de conmemoración), que no se trata de una conquista sino una ocasión para fomentar en la conciencia de las personas el cuidado por el lugar que habitamos, EL UNIVERSO en su suplemento de ecología del 27 de abril nos mostró lo que algunas personas hacían con motivo de preservar el medio ambiente, estando dentro de las distintas opciones, la elección de vivir en una “ecoaldea”.

Para habitar o mantener un modo de vida parecido al que se tiene en una ecoaldea, existen aspectos ecológicos, socioeconómicos y culturales a considerar, teniendo entre estos: Consumir alimentos ecológicos producidos en propias tierras o lugares cercanos (para evitar la quema de combustibles provocada por el transporte), actividades que aseguren la estabilidad económica de todos y que no generen dependencia, alentar la creatividad de las personas y sus modos de expresión de una forma pacífica, entre otras.

Sus bases son la sostenibilidad y el desarrollo humano. ¿Esto no debería ser el anhelo de toda sociedad?, por lo que todas las personas de manera individual y colectiva, debemos tomar una aptitud que hagan posibles estos conceptos. Entonces para lograrlo ¿deberíamos ser anarquistas?
Existen además de las ecoaldeas, movimientos que pueden ayudarnos a disminuir las inequidades existentes y que den a las personas el poder directo sobre sus vidas, teniendo al ciclismo urbano, el software libre, la difusión del conocimiento, la economía social, el comercio justo y libre, como ideas que promueven la autonomía de la persona. Lastimosamente todos los ejemplos aún se aplican en pequeña escala, porque no son de interés para los que ya han alcanzado el poder y se benefician del orden actual.

Fuentes:
Sobre héroes y tumbas, Ernesto Sábato.
El mundo busca alternativas de lucha contra el calentamiento, publicado en el Diario EL UNIVERSO, 27 de abril del 2008.
http://es.wikipedia.org/wiki/Anarquismo
http://www.ecoaldeas.org/

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