23 de abril de 2008

Un@ para tod@s y tod@s para un@

“La aparición de asociaciones colectivas de trabajadores altera las relaciones tradicionales de poder”. Entre los años 20 y 30 se crearon asociaciones de distintos tipos donde se tenían: Los sindicatos, las cooperativas agrícolas, las comunas indígenas, los comités de barrios, entre otros, donde cada uno exigía el acceso a sus derechos. Esta introducción de Osvaldo Hurtado, nos permite encontrar algunas soluciones a lo que el diario EL UNIVERSO publicó el 23 de abril en un reportaje respecto a los beneficiados del aumento de los costos de los víveres, señalando como se expandió en un 6% la brecha de los precios entre productores y consumidores, desde octubre del año pasado a febrero del presente año.


En el país no es reciente la explotación que recibe el campesinado o agricultor por parte de los distintos intermediarios que compran la producción a precios bajos, para luego venderlo a los consumidores en precios altos (quedando un mayor margen de ganancias para el intermediario que para el agricultor), tanto en los productos destinados al mercado interno como externo. Dándose la necesidad o imposición de la intermediación por el poco conocimiento y acceso que tienen los agricultores a la comercialización, por los escasos volúmenes que ofrece (al ser reducida la cantidad de tierras que poseen la mayoría) y por los insuficientes recursos financieros con los que cuenta.

Dentro del comercio justo, uno de los requisitos principales para exportar es que los productores estén asociados en organizaciones, así tendrán un mayor poder de negociación ahora que la comercialización se da en mayores volúmenes y no de una manera individual; se podrá reducir distintos costos fijos como la transportación o las actividades que se realizan antes y después de la cosecha; habrá la posibilidad de acceder a diversas opciones en el mercado crediticio; mediante una mayor acción política será posible exigir y concertar distintos proyectos con el Estado como acceso a riego o asistencia técnica (que son casi nulos en la mayoría de zonas del rurales); y se lograría una considerable disminución de la cadena de comercialización. Además de que en el ámbito empresarial la cantidad, la calidad y la continuidad en las exportaciones serían tres factores claves para el éxito económico.


La fundación MCCH mantiene en el sur de Quito almacenes, donde los agricultores de las zonas rurales de distintas partes del Ecuador venden sus productos a consumidores de bajos recursos en el país, obteniendo mayores márgenes por las transacciones que si las hubieran realizado con intermediarios. El Gobierno además de los subsidios y controles de precios, también están promocionando este tipo de ferias. Medidas que favorecen en el corto plazo a los pobladores urbanos y rurales del país. Sin embargo el apoyo a la formación de asociaciones y brindarles distintos recursos financieros, administrativos, técnicos y reduciendo la cadena comercial, son cambios que disminuirían la pobreza y la dependencia actual que sufren un gran número de personas.

Uno de los principales defectos de las antiguas asociaciones estaba en que únicamente se preocupaban por exigir y reivindicar derechos, sin embargo no se preocupaban por las estructuras que los mantenían en la pobreza. ¡Ya es hora de ese cambio!.

Fuentes:

El poder político en el Ecuador, Osvaldo Hurtado.

20 años de utopía en el mungo de Goliat, Fundación MCCH

Como los pequeños podemos hacer negocios en grande, SICA

Márgenes de utilidad aumentaron para algunos comerciantes, publicado en Diario EL UNIVERSO

http://www.eluniverso.com/2008/04/22/0001/9/CDE2F00A4B4944D78F4ADFC83CACA441.aspx

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