17 de octubre de 2007

¡Rezándole a los Dioses!

Estoy conciente que uno de los principales problemas en el mundo es el acceso al agua, con la mitad de la población mundial sin tenerla al alcance de sus manos (o bolsillos), de una forma potable o directa. Ni siquiera mi ciudad Guayaquil, líder del progreso en Ecuador se escapa de esta situación (40% de los habitantes no poseen el servicio).

Si embargo, personalmente nunca había sentido su importancia hasta ahora, en estos momentos que vivo de igual manera que las personas habitantes de la zona rurales del Ecuador, junto a esos hermanos ecuatorianos a los cuales nadie les ha regalado nada y si querían algo, ellos mismos lo hacían. Ellos no dependen o están esperanzados en algún municipio. En el pasado caminaron más de seis horas diarias e instalaron tuberías para acceder al líquido vital. Aquí encuentro una vez más que no se aplica el concepto de rentabilidad (principal indicador para la fuente de progreso e inversiones). Siendo ellos los que más necesitan el agua para sus cultivos y de esta manera generar competitividad, alimentarnos a los pobladores de las ciudades y tener ingresos constantes que les permitan salir de ese círculo de la miseria que expondré en otra ocasión.


Ahora pienso que el agua además de vida es riqueza (material) y mientras en el campo se le reza a la Pachamama por lluvias, los economistas de la ciudad le deben estar rezando a alguna privatizadora como solución a todos los males (recordemos que acá sí existe la telefonía móvil pero no el agua).
Fuentes:

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