10 de febrero de 2011

Nuestra Cristina

No sólo es coincidencia el cambio de look, la asesoría de imagen, el cabello brillante y con volumen, los trajes de sastre. Paralelo a lo sucedido en la Patagonia, con el aumento exponencial de su fortuna, en el Ecuador tenemos una versión de Cristina Kirchner en la asambleísta de Tungurahua Irina Cabezas, quien en tres años incrementó su patrimonio nueve veces. Así cualquiera es del grupo de los que sí son leales. Bonil la metió de chilena con su caricatura…
Vivimos en un país donde la política no aburre. Da para guión de cine o cientos de historias. Miles de charla donde suenan los vasos de whisky o las botellas de cerveza. Millones de cabreadas y de puteadas. Cada semana una noticia nueva. Ahora la corrupción que parecía algo oculta mostró todos sus tentáculos. Hay para escoger: los 500 mil dólares de la Cervecería Nacional a la Corte Constitucional; el escándalo de una asambleísta por tráfico de influencias y el crecimiento de su patrimonio; la veeduría a los contratos de los Correa, mientas el hermano Fabricio se defiende usando términos machos-febres-corderistas-con-un-toque-amenazante-a-lo-Alexis-Mera. Mario Vargas Llosa ya señalaba que el inventario de acontecimientos grotescos del Ecuador dan para una buena novela, y que tal vez porque la realidad supera a la ficción esto no se daba. De los pocos casos en que es preferible a la imaginación encerrada en hojas papel bond.

1 comentario:

Rudolf dijo...

Ese es el resultado de manos ardientes, mentes lucidas y corazones limpios, o era corazones lucidos, mentes vacias y manos ardientes......en cualquier caso los nuevos ricos a costa del gobierno es un secreto a voces