17 de diciembre de 2010

Viejo Ozzy

En oscuras reuniones celebradas en cuartos alumbrados tenuemente por luces negras, en callejones donde se acumulan los cuerpos sin vidas de palomas decapitadas, se habla de que el Viejo Ozzy, casi sordo y más, viene a Ecuador.

Un auditor-consultor peruano que vino a la oficina y me cayó bien, aunque revisaba hasta las migajas de lo que había hecho, porque ponía Pink Floyd mientras trabajábamos, me comentaba de que era seguro en Lima. El tipo estaba emocionadísimo. Bacán por el man. No pertenezco al ejército de las tinieblas ni soy un enfermo fanático de la vida y obra de Ozzy, pero si en el calendario continua apareciendo Quito y todo coincide armoniosamente, por un par de canciones iría.


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