11 de agosto de 2010

Adiós al tic-tac tic-tac de Jack Bauer

No hubo final espectacular, pero como todo lo que vale la pena debió terminar, y lo hizo con mucha dignidad y además agallas. En una revista Newsweek, dos años atrás, leí un artículo lleno de escepticismo por la séptima temporada de 24 que terminaba preguntando si no era hora de matar a su personaje principal. El autor no pudo estar más equivocado. El séptimo día, junto al cuarto, fue el más detallado, impresionante, impredecible; y el que incentivó a un octavo para resolver asuntos pendientes, el último de una de las mejores series de la televisión, solo que lo transmitido una semana atrás - otra vez equivocándose el tipo de Newsweek – fueron tres puntos suspensivos en lugar de un punto final.


O tal vez la sorpresa estuvo en que Jack Bauer sobreviviera cuando nadie lo esperaba, quedando en pie junto a pocos, entre ellos su entrañable amiga y ángel guardián Chloe, luego que la mayoría de personajes secundarios a lo largo de ocho temporadas perdieran la vida, lo que hacía inminente el final al menos de la serie. Un final sin funeral que también resultó adecuado para recordarnos la moraleja del programa: Jack Bauer con todos sus aciertos, excesos y errores representa a los Estados Unidos, y por eso no puede morir; además que después de la jubilación de seres inmortales capaces de enfrentarse solos contra todo un batallón, y que entrando a portales de internet se encuentran frases antes utilizadas para Chuck Norris, ahora revividas para el protagonista interpretado por Kiefer Sutherland como esa de “Jack Bauer una vez ordenó una Big Mac en Burger King y se la dieron”, recuerdan que el cazador de terroristas es una suerte de último héroe en acción para la pantalla.

Pero no es nostalgia ni heroísmo lo que volvieron a 24 imperdible y adictiva. Aparte del impresionante, para televisión, despliegue de recursos utilizando, por ejemplo, verdaderos aviones de combate para filmar escenas de acción; la aparición de actores de la talla de Dennis Hopper, John Voight y el Reservoir dog Michael Madsen; la sensación de premura que genera el formato del programa; y las similitudes con verdaderos hechos políticos como una invasión orquestada por conspiradores norteamericanos a un país del Medio Oriente para apoderarse de sus recursos energéticos, o que coincidente con la posesión de Obama – la serie presentó al primer presidente afroamericano ficticio o real ocho años antes – Bauer sea condenado por casos de tortura; 24 fue el único show de televisión capaz de mostrar cómo al final de la primera temporada, aunque detuvo la amenaza, asesinan a la esposa de Jack; o un ataque contra el avión presidencial; o la detonación de una bomba nuclear en plena zona residencial de Los Angeles, para nombrar solo algunos eventos impredecibles que se regaron en grandes dosis durante los episodios, y por los que los guionistas grababan diferentes tomas sin mencionar cuáles se proyectarían. Casi un Secreto de Estado.



Fue la serie donde todo podía suceder, sus creadores nunca tuvieron miedo de llevarla a los extremos más oscuros; y que la última temporada, luego de unas doce primeras horas de las más pobres hasta que llegó Charles Logan – el mejor villano de 24 y que a leguas de distancia recuerda a Richard Nixon –, gire en torno a la venganza, que Jack Bauer, el último patriota, el hombre calificado para hacer el trabajo que otros no quieren, termine como un fugitivo, luego de asesinar uno a uno a los responsables de la muerte de su compañera Renee, es algo para lo que hay que tener muchas agallas. Tantas como Bauer, que finalmente cruzó esa línea entre estar dispuesto a dar su vida en más de una ocasión y al mismo tiempo torturar a sospechosos de terrorismo o ejecutar a sangre fría a Nina Myers, la responsable de la muerte de su esposa. Lo que resultó satisfactorio ver en televisión, sobre todo saber que hay gente detrás de cámaras con producciones y guiones arriesgándose a cruzar los límites.

Se habla de una película o de la continuación de la serie con otro protagonista – como lo que hicieron con Tony Almeida en la penúltima temporada –. Lo único cierto es que Jack Bauer aún no se ha jubilado y que 24 fue una pionera y el último bastión para los seguidores de tramas llenas de acción. El reloj contó en forma regresiva y finalmente llegó a cero.





2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente reseña, el próximo año nos va a faltar "24" y quienes primero lo seguimos y luego nos transformamos en admiradores tanto de Jack como de la propia Serie (por todo lo que mencionas), nos quedamos con ganas de más.
Esta serie incluyó el mejor suspenso y acción (para quienes gustamos de ambos genéros fue genial por la cantidad y la calidad que tuvimos de ambos), y muchos esperábamos otro final. Personalmente (debo formar parte de la minoría) me hubiera gustado uno de los de las clásicas películas de Hollywood, donde Jack pudiera retirarse a disfrutar de su nieta, saber que pasó finalmente con Tony Almeida, con Audrey Raines y por qué no que ésta se reencontrara con Jack. Y todo eso podría resolverse en los últimos 15 minutos de la novena temporada que nunca llegó.
Si bien mi final deseado va contra casi todo lo que fue "24", como bien mencionas en tu reseña de la serie, Jack Bauer representa a los Estados Unidos y el sueño americano supone que en esa Nación todo es posible.
Esperemos entonces la película

Raul Farias dijo...

Anónimo, 24 es a la única serie que la he seguido en más de ocho años, desde el 1er capítulo; y la verdad que la última temporada al principio no me parecía tan buena hasta que apareció Charles Logan - una pena que casi esté muerto -, y darle un final donde la venganza prevalezca fue diabolicamente genial...

También espero esa película y qué pasó con Tony Almeida (que en la 7ma temporada tuvo mas protagonismo que el propio Jack)

Saludos y gracias por pasar...