13 de mayo de 2009

Escala en Santiago

Siempre he pensado que un avión se asemeja a una bala disparada. En el aeroplano se viaja a mil kilómetros por hora, por alturas que sobrepasan las nubes y en inhumanas condiciones climáticas como aquellos vientos huracanados que no sentimos. Así la diferencia no parece mucha con una bala de cualquier calibre disparada al azar. Ahí, dentro del avión, los pasajeros en una cabina herméticamente sellada, a prueba de contactos con el mundo exterior que intenta crear calma entre los intrépidos, ilusos y algo suicidas pasajeros.




Escribo esto mientras me encuentro en el aeropuerto Merino en Santiago de Chile. La verdad no me siento en Chile porque el estar en una terminal, no significa enteramente haber llegado a un país, sino más bien estar en el limbo (pregúntenselo a Tom Hanks en la Terminal). Todos son iguales con sus paseos de shopping, su blancura de hospital y su olor a bosque artificial. En un ambiente donde uno se siente estar en ningún lugar. Es la madre hermética, a prueba de contactos con el mundo exterior de un avión.

Pero en esta espera de dos horas, hasta que parta el vuelo que me lleve a Ezeiza, por lo menos puedo escribir. Con un cansancio que viene y va, producto, seguramente, de solo haber dormido un par de horas. Porque no quise dormir, porque por ahora la realidad se ve demasiado buena y no quería arruinarla con ninguna fantasía. Recuerdo haber partido viendo un Guayaquil en la noche, desde las nubes, donde por fin uno puede descubrir el orden en medio del caos; también descubrir incómodos asientos y sentir mi cuerpo como un guiñapo maniatado por el calor y el frío, lo que me hizo leer un par de revistas SOHO y agradecer que David Sosa ahora escribe en ellas (hace un par de meses leí un cuento de él en diario EL TELÉGRAFO que me dejó como loco). Pero mientras hago escala en Santiago, y ya, ahora, frente a una computadora corrijo letras y frases escritas durante una soñolienta mañana, donde aún así uno debe tener los sentidos alertas para no olvidar pasaportes y registrarse para el vuelo en la hora y puerta indicada, pienso que al menos puedo escribir.

2 comentarios:

•Laura Avellaneda• dijo...

Increiblemente vamos a encontrarnos relativamente cerca.

Raul Farias dijo...

jaja claro, podemos armar una picada o algo... aunque ahora ando por montevideo pero en junio regreso a bs aires.

Saludos y ojala pueda hacer un post pronto de lo que percibi en buenos aires