2 de agosto de 2008

Leyendo al enemigo

Fidel Castro, en artículos que escribió anteriormente para un diario cubano, señalaba que el reemplazo de los cereales, de alimentos a combustibles, puede conllevar a una grave crisis alimenticia. De igual modo en los años 80, él hablaba de los peligros de la deuda externa. Pero: ¿Por qué nadie tomó en cuenta sus opiniones? No es por defenderlo a él o a sus acciones; porque conozco las violaciones, del Gobierno que presidió, a los derechos de las personas, al no permitir elegir un presidente democráticamente, restringir la libertad de expresión y practicar una constante represión; pero parece que la mayoría de empresarios o futuros, que crecimos con la ley de la competencia perfecta, creemos que Castro no sabe nada de economía (aunque tenga la razon y sin conocer que Cuba actualmente crece al 8% de su PIB), al igual que lo pensamos de todo no seguidor de las máximas del mercado.

El ejemplo cubano lo traigo a colacion porque así como se niega a Castro, satanizamos a Marx (sin haberlo leido); sin embargo algunos comentarios me han llevado a dudar de la maldad del autor de El Capital. John Cassidy, periodista de el New Yorker, en 1997 mantuvo una conversación con un banquero británico, el cual le dijo: ”Estoy plenamente convencido que los planteamientos de Marx son la mejor forma de analizar el capitalismo”. El corresponsal de economía después de escucharlo, corrió a saciar su curiosidad, quedando al final totalmente convencido de las afirmaciones de su amigo de Wall Street. Los pasajes de El Capital le parecieron cautivadores sobre la globalización, las desigualdades, la monopolización, entre otros. Anécdota que me resulta curiosa, si traemos a la memoria, que diez años antes, Francis Fukuyama decía que “con la caída del muro de Berlín y del comunismo, estamos presenciando el fin de la evolución ideológica de la humanidad”, pero en agosto de 1998 (1 año después de la conversación), el Financial Times se preguntaba si habíamos pasado “del triunfo del capitalismo global a una crisis profunda del mismo en apenas un decenio”.

Otros economistas mucho más influyentes que Cassidy han dado opiniones similares. John Maynard Keynes, consideraba al sistema capitalista como inestable y debía terminar algún día, coincidiendo en muchos aspectos con Marx, pero el británico negaba cualquier simpatía con el alemán. Un ejemplo más extremo es John Schumpeter, considerado un héroe entre los empresarios, el cual señalaba a favor de Marx que “percibió el proceso de cambio industrial con mayor claridad y se percató de más conscientemente de su importancia vital que cualquier otro economista de su época”. Y también son de destacar las contribuciones de la escuela de Frankfurt, con sus ideas acerca de las superestructuras y la alienación a la que estamos sometidos los hombres, ideas provenientes de las lecturas de los libros de Marx.

El capital presenta una forma de pensamiento crítico, es el capitalismo visto desde el lado de los pobres; pero para horror de la humanidad: Lenin, Mao y Stalin lo declararon como un dogma, por lo que de ahí en más, cualquier gobierno que se declaraba comunista, tenía su propia visión del Marxismo, sin mayor discusión (lo que Venezuela pretende al implantar el socialismo como cultura).

Como conclusión: Por leerlo no me pasé al lado oscuro, ni voy salir a la calle vestido de rojo. Al final esto solo es un granito de arena para desterrar esa suerte de pensamiento único que se pretende para la sociedad. Y que las Cámaras de Comercio promueven al invitar únicamente a personajes como Vicente Fox o José María Aznar a sus cócteles o celebraciones.

Nota Final: Leer El Capital es algo tan surrealista, que se necesitan otros libros para entenderlo (ver las fuentes).
Fuentes:
La historia de EL CAPITAL de Karl Marx, por Francis Wheen.
La sociedad justa según Marx, por Julio Barreiro.
América Latina: Las corrientes de discusión económica vigentes, por Oscar Ugarteche.
http://www.revistapueblos.org/spip.php?article896

3 comentarios:

Max de Tob dijo...

Mi estimado Farías, creo que existen algunas partes en su análisis con los cuales coincido.

Para empezar, noto en sus referencias a Fidel Castro la admiración oculta que no deja brotar. Pero que está a flor de piel. El Robin Hood latino enfrentado al Imperio. No amigo Farías, Cuba es un verdadero infierno. Olvídese de la educación gratis, la asistencia médica, el bienestar popiular. Nada de eso existe. Puro espejismo para extranjeros. Si Ud piensa que Cuba crece al 8%, puede creerlo. En definitiva son cifras que inventa el propio Castro, porque en Cuba no existe ninguna estadística de nada. Pero la realidad es que hace cincuenta años era uno de los paises más bellos y progresistas de América y ha sido destruído total y completamente, no solo en lo material (La Habana parece una ciudad bombardeada de la Segunda Guerra), sino en lo espiritual, en lo moral. Hoy el pueblo cubano es un o de los pueblos más ignorantes, maleducados y delincuentes de todo el mundo. Ese es el hombre nuevo revolucionario. YO SOY CUBANO.

Vaya a vivir a Cuba, un año, disfrazado de cubano, no de extranjero. Si sobrevive, me expone después sus opiniones.

Cuba es un país que no produce nada. País parásito. Unico en el mundo. Que vivía de la ex URSS y ahora del producto del robo que hace Chávez a los venezolanos, y del dinero que envían a sus familiares los cubanos exiliados para evitar que mueran de hambre (aunque tengan empleos, no importa).

En cuanto a Marx, creo que su análisis sobre el capitalismo fue válido por un breve período de tiempo, el tiempo en que él vivió. No obstante, descubrir que el desarrollo social de la humaniudad está ligado a las relaciones económicas y a los medios de producción si es un verdadero logro.
Por supuesto, la sociedad del año 3000 será comunista, porque no existe otro tipo, ya que el capitalismo no debe sobrevivir. Para llegar a esa etapa comunista tienen que sobrevenir grandes cambios. Cambios que algunos llamarán fascistas. Pero no se puede alcanzar el comunismo arrrastrando una sociedad planetaria en exceso y superpoblada por grupos humanos incapaces de adaptarse al desarrollo y al progreso.
La humanidad camina hacia un futuro comunista de las manos de Marx, Nietzsche y Darwin.

saludos

quark schiz dijo...

Yo creo que el viejo barbón no es tanto el problema, sino su club de fanáticos (y lo mismo se puede decir de otros ídolos). Yo lo conozco por los resúmenes de Agustín Cueva y otros.

Por ejemplo, del Ché de Guevara, los derechistas generalmente lo pintan como un guerrillero fracasado, un ignorante, un mezquino bastardo además de un pobre tonto. De que el tipo era un convencido y un tipo de armas tomar no hay duda, de que haya sido un sujeto sin mucho sentido práctico, también se puede decir; pero el Ché no era precisamente un tonto. Si revisas sus obras, entre fárrago y bazofia sí encuentras comentarios inteligentes y confesiones impactantes sobre maniobras políticas; el tipo va más allá de la imagen de guerrillero latinoamericano y estrella de camisetitas: no era cualquier imbécil y sí tenía ideas interesantes.

Raul Farias dijo...

Estimado Man de Tob:

Sobre su comentario me alegra la forma en que expuso su debate, porque este se dio con hechos y no con fundamentalismos.

De ahi mi principal objetivo de nombrar a Castro,fue esa polemica que tenemos la mayoria de estar en un lado o el otro. Yo jamas desearia que el Ecuador (donde vivo) tengan una revolucion como la cubana. Solo quise presentar un ejemplo de como actuamos ante las declaraciones de ciertas personas. Ademas tenga en cuenta que en un pais tan capitalista como USA, los afroamericanos tienen menos posibilidades de vivir que en algunas zonas de la India.

Mi objetivo fue unicamente exponer que nadie tiene la razon o que no hay una sola forma de hacer las cosas


Un saludo
Raul