13 de marzo de 2011

Tres oscarizadas

EL REY HA HABLADO.
Bonita. Mona. Arreglada, correctamente maquillada, con la bisutería apropiada, vestida de época, acompañada de emotivas notas de piano, sin importar que quien rellenará el atuendo sea una cualquiera, The King's speech es el tipo de película hecha para agradar a los críticos y llevarse premios. Los productores felices por el bajo presupuesto invertido y los logros alcanzados (tiene el aval de la Reina). Apuesta segura. No importa que la historia sea inmediatamente olvidada, la de un rey tartamudo, y se vea a una realeza de carne y hueso, motivo para continuar venerándola y hablar de ella, como ahora que son tiempos de boda.

Comienza como una fina comedia que a ratos se burla de la monarquía, con un rey tratando de superar todos sus impases y defectos físicos, para convertirse en una de esas películas de boxeadores que se preparan para el gran combate por el título mundial, sólo que en este caso la música de fondo es clásica. Ahí se lo ve a Jorge VI entrenando al estilo de Rocky, blasfemando y realizando ejercicios para mejorar la pronunciación, y un Geofrey Rush en su papel del irreverente y amante de la obra de Shakespeare terapista de lenguaje Lowe, transformado en un pseudo Mickey que poco a poco va moldeando a su pupilo hasta llegar al momento cumbre, al discurso de tiempos de guerras, que es sublimemente interpretado por Collin Firth, en los únicos minutos que erizan la piel (bien merecido el Oscar pero el año pasado por A single man).

El Rey recibe felicitaciones y todos contentos. Pareciera que nadie se da cuenta de lo que vendrá con la II Guerra Mundial. Ni siquiera el mísmisimo Winston Churchill…



FAMILIA MODERNA.


¿Punk? Por lo irreverente y no tanto por lo violento. Anarquista en el buen sentido. Lo que agrada en Sundance o cualquier festival de cine independiente. The kids are alright es una de esas películas que trata de mostrar la vida cotidiana de las familias de los suburbios norteamericanos, cada uno de sus miembros con sus problemas propios y problemas en conjunto. Sólo que en este caso quienes están a cargo de este hogar, las cabezas, son un par de lesbianas. Un par de lesbianas que utilizan camisetas “cools” y bastante progresistas a primera vista, que han criado a un buen par de hijos para la ira de los republicanos y los miembros del Club 700.

La directora Lisa Cholodenko supo definir a los personajes, los llenó de personalidad y singularidad, únicos (hippie a su manera en el caso de Mark Ruffalo que se pasa en su papel, madres punk, hija llena de valores y futura congresista, hijo competitivo y deportistas). A cada uno los puso en situaciones distintas y después los unió, pasando todos con calificación notable. El punto más destacable en el guión, al que lo acompaña una muy buena banda sonora. Annette Bening tiene a otra familia perfecta, luego de American Beauty, a punto de derrumbarse, y se hubiera llevado de largo el Oscar tan sólo con el cautivante momento en que canta All I want de Joni Mitchell, si Aranofsky no le hubiera ofrecido un papel de doble personalidad a Natale Portman.

Como la pasajera visita del egoísta donante de esperma, todos los problemas son temporales…



LUCHAS EN LA CALLE, NO TANTAS EN EL CUADRILÁTERO.


Las películas de boxeo más que del deporte hablan sobre un momento particular en la vida de los estadounidenses (el entorno), historias de crisis económicas, de tipos que vienen de abajo, de las calles, de bares donde se fabrican sueños y se buscan salidas. A The fighter lo que menos le interesa son los ring. Pareciera que David O. Russell y los guionistas se encontraron con un par de anécdotas de luchadores y quisieron ver hasta donde llegaban. Desembarcaron en el pueblito de Lowell en Massachusetts (donde nació el mismísimo hombre beat Jack Kerouac) y le agarraron tanto cariño a los personajes (los hermanos Ward) y al lugar que no podían salir sin algo de allí. Involucrando en el camino (más Kerouac) a Christian Bale, Melissa Leo, Walhberg, Amy Adams (cada vez más guapa) y cada uno de los que iban formando parte del proyecto.

Con The fighter lo primero que se viene a la mente es Christian Bale. La del, también, caballero de la noche debe ser una de las mejores interpretaciones de los últimos veinte años. Se come la pantalla. Simplemente genial, demente, acelerado en revoluciones. Hace lo que quiere y es quien dirige el show; aunque Walhberg (Micky) es el protagonista, de quien queremos saber más y que salga en cada escena es Dick. En el discurso del Oscar Bale le agradeció al personaje real por ser como es. Siempre vale la pena conocer gente llena de errores. En Lomas de Sargentillo trabajaba en un proyecto de cultivos orgánicos y el organizador del recinto era un tipo igual a Louis Armstrong, que se ganaba la confianza de cualquiera y al final terminó fugándose con su cuñada, pidiéndome un par de dólares sin saber yo para qué era. Algún cuento, crónica o perfil que valga la pena debe salir de ahí. Sin juzgar está a disposición la materia prima de todos esos desconocidos que pasan frente a sus ojos.

David O. Russell no sabe dónde a dónde dirigirse ni que terminará contando con su película. El campeonato es un simple relleno. El reparto es el que se hace presente.




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