6 de septiembre de 2010

Mamá soy demente


La escena del célebre asesinato en la ducha. Sangre rodando para perderse en las tuberías. Una banda sonora que corta la atmósfera como un estilete oxidado, desgarrando y dejando marca. El hijo disfrazado de la madre siendo atrapado. Conocidos fragmentos que había visto por separado. Nunca como un todo. El viernes, en el canal de televisión TCM, al fin vi completamente Psycho y comprobé que Alfred Hitchcock fue un genio.

Un provocador también, que mostró por primera vez un inodoro en funcionamiento y que como nadie asesinó a la publicitada protagonista antes de la primera media hora, y los cuarenta mil dólares, proveedores de tanta angustia, se perdieron en lo más hondo de un pantano. Otros directores lo han intentado pero al final se arrepienten. El héroe sufre un disparo y para su suerte llevaba chaleco antibalas, o pende de un hilo salvándose en el último instante. Un susto momentáneo en el espectador es lo máximo que pueden lograr ante su falta de agallas. Únicamente Hitckcock sabría como continuar una historia al parecer finalizada.

Además algo de lascivo en su interior tenía el inglés – y de cruel –, como un morboso borracho que quiere impregnar de su apestoso aliento a una fina mujer vestida con un abrigo de piel. Le gustaba mostrar los lados de las personas que nadie había visto, como si su objetivo fuera matar cualquier esperanza que se tenga en la raza humana. La pobre Marion escuchando voces, casi paranoica mientras manejaba, mintiéndole a todas las personas que conocía; el coqueteo verbal y casi pornográfico que le hace el magnate dueño del dinero que roba al principio de la película; y la conversación que tuvo con el joven Norman, con un decorado lleno de cuervos, que muestran que algo está mal, en la que él le comenta que de vez en cuando todos nos volvemos locos, junto a las famosas escenas completan un guión que se asemeja a un tren a toda marcha que triturará todo lo que se le interponga.

Disfrutamos caminar por la cuerda floja y subirnos a una montaña rusa, siempre y cuando él nos lleve de la mano. Dice Carlos Gamerro que como Poe pensaba el cuento, Hitchcock veía su película: desde las emociones del espectador.


4 comentarios:

azul dijo...

saludos, raúl.

hablando de hitch no sé si conoces ya una serie de cortos suyos que pasó, creo, la televisión inglesa. te la recomiendo. en algunas ocasiones sale él mismo, tan serio y tan divertido a la vez -como cuando anuncia "unos importantes mensajes de nuestros patrocinadores".

azul

Raul Farias dijo...

Hasta hace poco CANAL UNO transmitía el programa Alfred Hitchcock presenta. Habría que hablar con los que se encargan de la programación para que vuelvan a darlos

Y de paso estoy esperando cuando TCM proyecta La ventana indiscreta, Vertigo y Los pájaros...

Saludos

PrincesaQuil dijo...

Me amagaste! Pensé que el post se trataba de la banda de rock psicodélico jeje

*Dayán Lorank* dijo...

... Nadie como Alfred Hitchcock ...
... Nadie como Edgar Allan Poe ...