13 de abril de 2010

Tampoco es una crónica de viaje (Guaranda)

Jesse Wallace, en uno de los diálogos con su Celine, en la hermana menor (Before the sunrise) de esa gran película Before the sunset, le comentaba que después de haber pasado días en tren recorriendo Europa se le había ocurrido que un buen programa de tv podría ser sentar a un grupo de personas en un largo viaje y que estos vayan comentando lo que piensan mientras ven los paisajes a través de la ventana. Mucha razón tiene el futuro escritor porque mientras estuve cinco horas en un bus con destino Guaranda, viendo el paisaje celeste de nubes y verde por los típicos valles, con música de Alex Murdoch que sirvió en ese viaje que es Away we go, experimenté la mayoría de sensaciones. Estuve cansado, irritado, curioso, ansioso, nostálgico, hasta que al final una suave placidez calmó los enredados pensamientos que tenía.


Al parecer la provincia de Bolívar no es destino de muchos guayaquileños. El primer bus sale a las ocho y el último a las cinco de la tarde. El regreso es lo mismo. Siempre hay asientos libres. Un recorrido de cuatro horas o menos se extiende a casi cinco. Además de las clásicas paradas para recoger pasajeros en Durán, Yaguachi, Juján (la carretera que va hacia Babahoyo), los choferes de la Flota Bolívar se detienen por largo rato en Babahoyo, Montalvo, Balsapamba, San Miguel y otras ciudades y pueblos. Pausas que son lo único que no vuelve totalmente disfrutable el viaje, porque en la Costa se puede ver a los campesinos llevando sus vacas para que pasten, los vendedores ambulantes gritando para levantar a los viajantes, las plantaciones de banano y cacao, pequeños botes transportando personas. Postales del litoral hasta llegar a Balsapamba, donde empieza la neblina y esa sinuosa y peligrosa carretera que no deja dormir. Por suerte está el paisaje con las verdes colinas que se sobreponen una sobre otra, las plantaciones de maíz, cebada, quinua, los recintos donde se ve en la escuela a niños con aspecto de duendes jugar en la polvorienta cancha de fútbol, mujeres indígenas sin dientes que igual no dejan de sonreír y sin importar el sol están totalmente cubiertas con sus abrigos de vivos colores, y las personas mayores (casi centenarios) sin nada que hacer sentados en alguna banca. Uno pasa por simpáticos pueblitos como Lourdes, Chillanes, San Miguel, Chimbo hasta llegar a Guaranda, la capital, con un bus ya lleno y yo el único costeño.



Ayer fue mi primera visita a la ciudad de las siete colinas. Sin embargo creo saber porque es tan reconocido su carnaval: además de recorrer una cálida ciudad con pocos autos, muchos caminantes, adolescentes con sus vestidos de colegio católico llamando a sus amigos que salían del colegio masculino, seguramente ubicado al otro lado de la ciudad, edificios de estilo republicano pintados con turísticos colores para la foto, casas de adobe y calles de otro siglo que podrían haber sido los lugares de filmación de Pasado y confeso, música chichera que raramente no generaba alboroto sino era parte de la armonía en los mercados, la catedral y el Parque del Libertador, el punto de encuentro al mediodía, lo que más resalta de la ciudad es su gente. Estuve un día y el trato no sólo era de hospitalidad y amabilidad, casi rozaba la fraternidad. Como estar en el pueblito de suave césped en Big Fish. Desde el taxista que me aconsejaba, sin necesidad de preguntarle, dónde comer, precauciones para más tarde porque había estado lloviendo y direcciones de cómo llegar a alguna plaza en caso de que me pierda; en el restaurante donde almorcé una pareja se me acercó y de la nada empezó a hablar conmigo, y además de preguntarme de dónde venía y qué estaba haciendo, me invitaron una cerveza caliente y unas empanadas (y aunque acepté la invitación, mi dañada mente guayaca no hizo que disfrutara tanto de la compañía estando alerta ante la posibilidad de yumbina o dulce sueños y terminar sin dinero, teléfono y zapatos); y en la entrevista que tuve con el Director del MIES para realizar algunos proyectos de comercialización para la región, con la apertura, las recomendaciones bien recibidas y el apoyo mostrado (incluso me invitaron a una de las reuniones que mantienen con los armeros de Chimbo), parecía que ya trabajaba ahí.

Antes de conocer Bolívar y su capital, la imagen que tenía era la de un desierto. No hay que olvidar que es la región más pobre del país. La nueva imagen es lo primero que vi al llegar a Guaranda: en la carretera un perro dálmata, que daban ganas de llevárselo a la casa, comía un gran vómito. Uno no puede creer como una región con tanta riqueza puede estar tan olvidada (Salinerito es la excepción). «Aquí siempre todo está por hacer» me dijo el Director del MIES.




4 comentarios:

byceversa dijo...

Estuve en Salinas para este feriado de semana santa y pude conocer relativamente de cerca su proceso, entiendo que tienen una cuasi fraternal disputa eterna entre los guarandeños y salinenses por ver quien mas trabaja y quien mas se favorece; en Salinas me decìan que tenìan aproximadamente 15 productos y que de ellos generaban aproximadamente 300 (valor agregado), por ende que de allì radicaba la diferencia, no vender maiz para comprar humitas, se explica claramente. Las ciudades de la sierra se caracterizan por ese tinte paisajìstico, la razòn? no hay edificios monumentales que nos quiten la vista a las colinas y al cielo.. Yo soy de Babahoyo y vivì allì hasta los 3 años, bañarse en el Rìo cristal en Balsapamba o comer fritada en Montalvo era un tema obligado casi cada fin de semana, la gente es en extremo amable y pasar allì con mi familia nos dejò un agradable sabor a buen lugar, buena gente, buen viento y hasta queremos regresar!
Sobre la parte polìtica, de Guaranda a Salinas me decìan que el gobierno entregò tantos millones para arreglar la via, pero que entre prefectura y municipio no se han puesto de acuerdo en una factura y no terminan de habilitarla finalmente, aunque bien dijeron que ahora al menos està transitable... eso solo como dato de chisme politiquero gubernamental..

Buenìsimo el blog!, gusto conocerle... un abrazo

Erika

Raul Farias dijo...

Byceversa:

Gracias por pasar... la verdad que estoy verde en asuntos políticos de Guaranda y la provincia, pero espero comenzar a trabajar por esos lares porque en serio la gente es buena onda y también hay muy buen viento.

Saludos

Anónimo dijo...

la provincia bolivar es lo mejor y esperemos que nursteas autoridades trabagren en bien de ella

dchamorro dijo...

Estimada Erika y estimado Raul.

Les saluda un ciudadano salinerito, he llegado a leer el blog ya que siempre me encuentro monitoreando el internet a ver que se dice de Salinas. El articulo esta muy interesante con una redaccion muy entretenida, refleja con gran exactitud el diario vivir de los pequeños cantones de la provincia. Sobre la rivalidad que menciona Erika he podido constatar que es un fenomeno cultural de pueblos ecuatorianos especialmente los de la sierra, por ejemplo Ambato con Riobamba, Ibarra con Atuntaqui, Cuenca con Azogues, y con respecto a Salinas y Guaranda podria decir que en Salinas defendemos nuestra forma de trabajar y progresar pero no nos ocupamos de criticar a otros pueblos; mas bien si se nota (y de paso he escuchado cuando camino por Guaranda) que en Guaranda existe prejuicios muy marcados en contra de nuestra parroquia como por ejemplo: "-Que los salineros son ricos", "-que hay un cura que trae dinero a sacos para Salinas", "-Que los salineros son longos creidos". Entonces para resumir si se necesita recalcar hechos que son facilmente comprobables como por ejemplo:
- los gobiernos locales siempre ofrecieron presupuesto para "mejorar" la via Guaranda Salinas, pero eso no ocurrio a lo largo de 20 años que mas o menos tengo memoria, hasta que finalmente se ejecuto es asfaltado de la via con presupuesto directo del ministerio de Obras Publicas gestionado en inicio por el gobierno de Lucio Gutierrez y se termino en el gobierno de Rafael Correa.
- en las capitales cercanas como Riobamba o Ambato, una diligencia o gestion en una institucion publica (llamese municipio, consejo provincial, etc) demora de 2 a 4 horas, en Guaranda dura de 4 horas a 2 Dias.
- Salinas con sus altos y bajos suma alrededor de 50 empresas de transformacion de materia prima (fabricas de quesos, fabricas de confites, fabricas de derivados de soya, plantas medicinales, embutidoras, etc.), en Guaranda domina los empleos generados por la burocracia.
- la red vial interna de la provincia pienso que es una de las mas abandonadas del pais, basta con mencionar que hay comunidades de Salinas que aun tienen q caminar 1 hora para encontrar una via transitable, cuando Salinas reclama obras curiosamente el presupuesto no alcanza o en el peor de los casos no existe.

Atentamente,
Ivan de Salinas