31 de enero de 2008

Desarrollo rural no es igual a desarrollo agrario

Según el Informe sobre los Objetivos del Desarrollo del Milenio, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas, dos terceras partes de las personas que viven en la pobreza (menos de dos dólares diarios de ingresos), habitan en las zonas rurales de sus países, sobretodo en las naciones en desarrollo. Razón por la que, dentro de las estrategias señaladas por la misma organización, está impulsar un desarrollo agrario entre los pequeños productores, a través del fortalecimiento de la producción, con nuevas técnicas y las herramientas necesarias para volver rentables y sustentables los distintos proyectos que se lleven a cabo.
Una prueba es que en países como Perú, que le dieron una mayor parte de su presupuesto a actividades agrarias, el nivel de pobreza disminuyó notablemente, mientras que en naciones que dedicaron la mayor parte de su presupuesto en actividades productivas de otra índole, los índices de pobreza disminuyeron a menor ritmo.

Sin embargo durante estos días, entre las distintas discusiones y charlas que he tenido la oportunidad de participar, con personas y ahora amigos de diferentes países, he notado que este desarrollo agrario sólo es un pilar (importante) de las políticas de desarrollo en las zonas rurales, y que únicamente limitarse a cuestiones productivas, es creer en el mismo modelo simplista de: crecimiento económico igual a desarrollo.
Un verdadero desarrollo rural es además de dar las distintas herramientas productivas y comerciales para el autosustento, brindar servicios como educación, acceso a sanitarios, etc. Un ejemplo es China (en comparación a la India), que gracias a eficientes servicios sanitarios, educativos y una verdadera reforma agraria, tuvo un mayor éxito en abrirse a los mercados y, por lo tanto tener un mayor crecimiento económico (aunque también es necesario un buen sistema democrático, teniendo en cuenta que China tuvo la mayor hambruna de toda la historia con la dictadura de Mao, mientras que no se conoce un gobierno democrático que haya sufrido de hambre).

Entiendo si la persona que lee este artículo se pregunta que al final, siempre las soluciones terminan en cuestiones económicas, pero yo le propongo que se lo vea como dos modelos: En uno el crecimiento es lo predominante y después de tener altos índices de renta per cápita, se pueden adoptar medidas para un desarrollo más humano (que incluya temas ambientales, sociales y económicos); mientras que existe otra tendencia que a través de un desarrollo más humano, pragmáticamente expresado en políticas sociales, esto puede ayudar a un crecimiento económico.
Yo la verdad estoy un poco cansado del primer modelo, después de ver la situación del trabajo infantil, la cantidad de personas que viven en el campo sin tierras propias, la falta de acceso a educación y el hacinamiento en el que a veces sobreviven. Por esto sería una buena propuesta el comenzar empoderando a las personas y mejorando su calidad de vida para fomentar su crecimiento económico; no creyendo en verdades a medias que dicen: “no hay peor empleo que el que no se tiene”, por lo que si se quiere un desarrollo para el futuro, se debe ver más allá y mirar que lo que propuesto por algunas personas es lo “menos peor” que podemos encontrar y, sí existen ejemplos que pueden demostrar que comenzando a dar oportunidades en servicios básicos, se puede tener un mejor futuro.
Si no me creen pregúntenle a personas de distintas zonas de Namibia, Corea del Sur o algunas regiones de la India, que con una baja renta per cápita, tienen mayores esperanzas de vida que en algunas zonas donde viven afroamericanos en Estados Unidos y que ganan más que estas personas que provienen de países pobres. Otro ejemplo nos lo da Venezuela (sin hacer comentarios políticos), donde se muestra que las familias con padres sin ningún tipo de educación, sus hijos tampoco la reciben; mientras que en casos donde los padres por lo menos han finalizado la primaria, los hijos en la mayoría de los casos terminan la universidad.

Finalizo agradeciendo a todos mis compañeros de la Universidad Andalucía por contarme sus invaluables experiencias y a Amartya Sen por haber publicado su libro Desarrollo y Libertad que ha sido una gran fuente de conocimientos y un despertador de inquietudes.

Fuentes:
Desarrollo y libertad, Amartya Sen.
CUMPLIENDO OBJETIVOS Diseño de políticas para lograr los Objetivos del Milenio, Fernando Casado, Ana Fernández, Isabel García, Mónica Goded, Eveline Herfkens, Cristina Manzanedo, Diego Postigo, Federico Steinberg.

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