17 de agosto de 2012

El Tercer Reich en el Sur


Cortado en 5 slices, en YouTube, se encuentra un excelente documental de Roberto “El detective salvaje” Bolaño. Descargas de información que casi acribillan, sólidamente estructurado en formato de 60 minutos. Aparecen Juan Villoro,  el Gran Mario Vargas Llosa, además de vecinos y panas de RB contando y explicando su obra y vida. Consecuencias: Estar totalmente metido en la onda Bolaño, queriendo saber y entenderlo todo. No perderme de nada. Pretender crear un mundo de jóvenes punk y señoras yendo al mercado que caminan a la estación de bus cargando entre sus brazos la copia de alguna de la novelas del chileno. ¿Apresurado? Mi experiencia son las páginas que se adentran en el desierto de Sonora en busca de Cesárea Tinajero. Pare de contar. Para continuar la idea toca empezar desde el principio.

De volada, como si el mundo sí se extinguiera el 21 de diciembre, me metí en las, en apariencia, tétricas y morbosas páginas de “La literatura nazi en América”, sin oportunidad a otro ticket para repetir, más una maratón que un paseo. SPOILER ALERT: Creyendo todos que a  lo que nos metemos es a un ensayo de oscuras celebridades y oscuros personajes anónimos, en realidad lo que Bolaño hace es jugar con su imaginación y presentarnos a manera de enciclopedia un conjunto de biografías de infames inventados. Amantes del Tercer Reich , fascitas, racistas y otros engendros de ultraderecha salidos de su pluma. Y teniéndonos ya enganchados RB hace lo que mejor sabe. Transformar en poesía la vida de sus personajes, elevarlos o llevarlos al infierno. No importa cuál pero siempre los extremos, con viajes llenos de curvas y turbulencias que sin embargo no resultan nauseabundos, más bien la cara del lector pasajero está pegada al vidrio lateral.

Sencillas, resumidas en  datos generales a lo Reader’s  Digest y a ratos contando anécdotas, Bolaño a las vidas inventadas las mezcla con sucesos reales. Entonces aparecen los cameos y las asociaciones de los poetas y escritores del libro con autores que sí pisaron este mundo. Aparece Lezama Lima (no real) y su futuro contrincante a duelo de  espadas en la playa, y también por ahí se cree que están Lugones y otros de carne y hueso escondidos entre las letras. La maldad en oscuros callejones y  luminosos cócteles de sociedad queriendo crear, y lo que despiertan en sus sueños y fantasías se parece a este mundo pero con un aire más pesado y tóxico. Nubes negras y ratas saliendo en la noche.  Catedrales y seres que recuerdan las  atormentadas fantasìas de Ernesto Sabato.

Al final uno de los retratos pintados se mueve y del tomo enciclopédico pasamos a una historia salida de cine negro. Bolaño es un personaje como lo fue en los “Soldados de Salamina” de Javier Cercas, y acá tiene que resolver un misterio. Lo que también nos dice es que las cosas recién han empezado.

En 1929, mientras el crac mundial obliga a Sebastián Mendiluce a retomar a laArgentina, Edelmira y sus hijos son presentados a Adolfo Hitler, quien cogerá a la pequeñaLuz y dirá: «Es sin duda una niña maravillosa. » Se hacen fotos. El futuro Führer del Reichcausa en la poetisa argentina una gran impresión. Antes de despedirse le regala algunos desus libros y un ejemplar de lujo del Martín Fierro, obsequios que Hitler agradececalurosamente obligándola a improvisar una traducción al alemán allí mismo, cosa que nosin dificultad consiguen entre Edelmira y Carozzone. Hitler se muestra complacido. Sonversos rotundos y que apuntan al futuro. Edelmira, feliz, le pide consejo sobre la escuelamás apropiada para sus dos hijos mayores. Hitler sugiere un internado suizo, aunqueapostilla que la mejor escuela es la vida. Al terminar la entrevista, tanto Edelmira comoCarozzone se confesarán hitlerianos convencidos.

Cada cierto tiempo sus actividades o la bruma que encubría sus actividades erannoticia en los periódicos nacionales. Se hablaba de orgías paganas, de esclavos sexuales yajusticiamientos secretos. Testigos presenciales no del todo fiables juraban que en el patioprincipal no se alzaba la bandera chilena sino la enseña roja con el círculo blanco y la cruzgamada negra. También se decía que allí habían estado ocultos Eichman, Bormann,Mengele. En realidad el único criminal de guerra que pasó unos años en la Colonia(dedicado en cuerpo y alma a la horticultura) fue Walther Rauss, al que luego se quisovincular con algunas prácticas de tortura durante los primeros años del régimen dePinochet. La verdad es que Rauss murió de un ataque al corazón mientras veía por la tele elpartido de fútbol que enfrentó a las dos Alemanias durante el Mundial de 1974 en laRepública Federal


Al año siguiente viaja a Nueva York en autostop y se reúne con Ginsberg y un poetanegro en un hotel del Village. Conversan, beben, leen poemas en voz alta. Luego Ginsbergy el negro le proponen hacer el amor. O'Bannon al principio no entiende. Cuando uno delos poetas comienza a desnudarlo y el otro a acariciarlo la terrible verdad se abate sobre él.Durante unos segundos no sabe qué hacer. Luego la emprende a puñetazos con ambos y semarcha. «No los maté a patadas —dirá más tarde— porque me dieron pena. »

1 comentario:

Anónimo dijo...

Necesito hablar contigo sobre temas periodísticos. Gracias.
Claudia