9 de julio de 2012

De confesiones de un chef

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De modo que ¿quiénes son exactamente esos tíos, esas chicasy esos chicos que están en las trincheras? Por lo que cuento de minada estelar carrera, podrías sacar la conclusión de que todos loscocineros de una cadena son chalados perdidos, degenerados,drogatas maníacos, fugitivos... Una sarta de matones borrachos, rateros, psicópatas y fulanas. No estarías muy lejos de la verdad. Eloficio —según explica un chef de tres tenedores tan respetado comoScott Bryan— atrae a sujetos al borde de la legalidad, a gentes quehan pasado por alguna experiencia atroz en la vida. Es posible que nohayan hecho la secundaria, es posible que huyan de algo: una mujer,una historia familiar sórdida, penurias sin esperanza del TercerMundo. Se sienten a gusto con el código de conducta bastanteinformal y relajado de la cocina, donde es alto el nivel de toleranciaante las excentricidades, los hábitos personales poco ortodoxos, la falta de documentación y la experiencia carcelaria. En la mayoría delas cocinas, las inclinaciones personales cuentan poco o nada.¿Puedes mantenerte en pie? ¿Estás listo para el servicio? ¿Puedocontar con que mañana aparezcas en el trabajo para no hacermequedar mal? 

Eso es lo que cuenta.

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