27 de marzo de 2012

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De los últimos seis meses acá finalicé un proyecto con el BID y empecé otro con una ONG de Bélgica, leí a Tolstoi por recomendación y la trilogía de Stieg Larsson sólo por fe en David Fincher. Inicié hace ocho semanas La Broma infinita de Foster Wallace y pienso que abrí una caja de pandora. Salí con alguien y todo terminó. Conocí Caluma, Alausí, Echeandía, Muisne, Río Verde, y me tocó volver a un montón de textos desarrollo económico, desarrollo regional, desarrollo territorial y casi cualquier clase de desarrollo que existe. Yo colaboré con uno más para la pila académica con ese lenguaje técnico que tanto odiaba el mencionado Foster Wallace. Con la universidad y el RIMISP publicamos algo que no podría llamar un libro a pesar de su volumen… a falta de eso como le decimos nosotros (el equipo)… una investigación…

Más que los gráficos y las tasas obtenidas de base de datos lo que me queda de la elaboración son las fechas topes, sin ellas hoy estaríamos escribiendo perdidos en la inmensidad; las malas noches trabajando en grupo, revisando que cada dato esté bien calculado, que los resultados de diferentes indicadores no se contradigan entre sí; el caos que resulta que tres personas escriban en un mismo documento y que luego este tenga que ser editado; la falta de colaboración por parte de los Municipios y otras entidades públicas; la impotencia, rabia y desdén que provoca que los mismos Municipios no cuenten con información sobre las labores que realizan; la desorientación de cómo empezar; el escaso presupuesto que se dispone para llevar a cabo encuestas y perfiles; el querer escribirla como una crónica, una historia que condense toda una realidad, pero simplemente llenarme de números y tecnicismos.

También me quedan esos recorridos a tierras conocidas como Balzar, con profesores mencionando que sufren de gastritis por las ocho horas laborales seguidas que les han impuesto, los niños que deben salir tres horas antes para llegar a clases; en Santa Lucía con el Presidente del Centro Agrícola reuniéndonos frente a la Comisión de Tránsito y con un séquito de guardaespaldas creyéndonos sicarios por la voz colombiana de mi compañera; el haber conocido a Anita de la Parroquia Ayacucho en Santa Ana, Manabí y su constante emprendimiento con las mujeres; recorrer Junín y Calceta antes que se inunden; haber salido a comer con Juan Fernando Andrade en El Fruto Prohibido, Portoviejo y conversar de un libro sobre Quito que anda escribiendo; trabajar con dos personas que considero casi que Profesores X: Anastasio Gallego y Rafael Guerrero y haber compartido diferntes conferencias luego de la publicación. Ver tierras abandonas y tierras trabajadas, sacar las manos por las ventanas y mecerlas, haber escuchado centenares de voces…

En resumen en los cantones del norte del Guayas, Centro y Sur de Manabí, y la zona baja de Los Ríos se encuentra el mayor número de pobres en el país, y siendo una de las zonas más productivas. ¿Por qué y qué causa esto? Para eso visitar el link.

http://www.usm.edu.ec/pub_investigacion.php

Ese es nuestro objetivo: Propiciar el debate y la discusión sobre temas de importancia en una Región Litoral carente de espacios de diálogo y propuestas, donde se desconoce con cifras y resultados las condiciones en las que vive la mayoría de la población.

Se necesita mucho más que una publicación. Por algo hay que comenzar...

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