31 de diciembre de 2008

Lecciones de Don Panta en la cooperación y en la AOD

Recordando la época de universidad, en una de las materias (Gestión estratégica) al iniciar el semestre el profesor encargado nos expuso los objetivos del curso y el contenido de este, señalándonos también algunos textos recomendados para entender mejor las clases, estando en la lista de libros los típicos de Peter Drucker y el resto de gurús del marketing y la elaboración de planes estratégicos; pero para nuestra sorpresa, al finalizar la diapositiva, también se encontraba anotada la obra de Mario Vargas Llosa: "Pantaleón y las visitadoras".


Para los que apreciamos la película o leímos la historia de Vargas Llosa nos sorprendió esta inclusión dentro del inventario de recomendaciones del profesor, pero viendo más de allá de las curvas de Angie Cepeda (en el libro la visitadora es brasileña y no colombiana) y de la sátira del autor a las Fuerzas Armadas del Perú, tratando de convertirla en el burdel más grande del mundo, podemos observar como los modos de operar de Pantaleón Pantoja (notable militar sin vicios y con profundo amor a su patria) son algunas de las mejores enseñanzas de cómo se debe manejar un negocio (por encima de ¿Quién se ha llevado mi queso? o La culpa es de la vaca), con lecciones de planificación, análisis de mercado, manejo del personal (siempre ten a tu lado a los mejores en el área en que se desenvuelven), políticas empresariales (mi favorita: Mezclar trabajo con placer es signo de mal proceder), entre otras que servirían a cualquier emprendedor.

No debe asombrar que un liberal como Mario Vargas Llosa haya incorporado al realismo mágico una novela donde se resalte la capacidad administrativa de su personaje principal y se exalten los conceptos que se adquieren en una facultad de administración, pero lo que sí debería en algo asombrarnos es como estas herramientas están tan en boga en el mundo de la cooperación internacional y la ayuda humanitaria, siendo “La Declaración de París: Sobre la eficacia de la ayuda al desarrollo” la máxima expresión de estos acontecimientos, mediante el uso de la “Triple A: Armonizar, Alinear, Apropiar y (principalmente) La gestión orientada a resultados” el génesis del uso de instrumentos empresariales en los planes de desarrollo humano.


Unos días más y sería un año desde que partí a España a estudiar el papel de la cooperación multilateral en el desarrollo humano, allá en la patria de Cervantes sin tratar de ser un Quijote esperaba aprender las medidas que se están llevando a cabo para cumplir los Objetivos del Milenio, cómo realizar el diagnóstico de necesidades y potencialidades de sectores geográficos, apoyar en la búsqueda de una vía donde el tercer sector (cooperación) sirva en la reducción de la pobreza junto al sector privado y político, encontrar formas de democratizar los fondos de la cooperación, entre otras dudas. Debo decir que en parte fueron satisfechas estas interrogantes pero para llevarlas a cabo los encargados de la cátedra utilizaban FODAs, matrices de marco lógico y otros instrumentos que se podrían impartir en cualquier MBA pero que al final se transforman en proyectos sociales.

Menciono este tema no con el motivo de promover la erradicación de las prácticas empresariales en la cooperación internacional y en la ayuda oficial al desarrollo, sino con el objetivo de reflexionar sobre el uso de estas herramientas y señalar eso: que son herramientas y no son fines. El objetivo de un proyecto, programa o política de salud (puede ser también de educación, desarrollo rural, etc.) es la disminución de las tasas de mortalidad y morbilidad, y no, aunque tiene importancia, el ahorrar costos o ser eficientes en aspectos distributivos. El principal reto es atacar las causas del problema sin olvidar que la cooperación internacional no es la única solución para terminar con los obstáculos que impiden el bienestar, sino una de los tantos brazos del desarrollo (sector político, empresarial, sociedad civil, etc.) que deben actuar coordinadamente.

26 de diciembre de 2008

Voyeurismo y "Prohibido prohibir"


“Todo empieza en París, en cierto día concreto, cuando nuestros héroes se conocen”. Este es el punto de partida de Bertolucci (genial director que revolucionó la sexualidad en el cine con The last tango in Paris, además de haber realizado las obras maestras: Novecento y The last emperator) para dirigir The dreamers (del libro: The holy innocents de Gilbert Adair), una película que la he visto más de una docena de veces y la sigo degustando y definitivamente es mi favorita, sobretodo en este año que se va y nos recuerda los cuarenta atrás (aquella época caótica de Vietnam, la Primavera de Praga, el asesinato de Martin Luther King, y otros significativos eventos) del Mayo francés para algunos sobrevalorado y de olvido (inclúyase aquí al pragmático de Sarkozy) pero para otros una inspiración que no debe servir para volver a repetir sino para volver a crear.

La historia es un menage a trois entre Michael (inocente californiano que va a aprender francés a París sin saber que en la ciudad de la luz recibirá la educación de su vida), Isabel y Theo (esto últimos hermanos). Los tres, sin conocerse, son cinéfilos que asisten lealmente a la Cinemateca de Henry Langlois (Solo los franceses son capaces de tener a un palacio como cine), hasta que un día se topan con la realidad cuando Langlois es despedido por el Gobierno (El cine ya desde sus orígenes se enfrentaba a un gran reto contra el tiempo, su paulatina y trágica desaparición…). Ese es el punto de partida donde Bertolucci menciona que se conocen estos héroes, para de ahí en más los tres embarcarse en un nihilista viaje de descubrimientos y límites, donde poco a poco podemos ir conociendo las vulnerabilidades y realidades de seres que en un principio despertaban la majestuosidad de los personajes del cine que ellos tanto aprecian.



Definitivamente no es una película histórica tratando de recrear la utopía política que se vivía en aquel entonces, en ella se capta aquel espíritu de rebeldía y libertad que se sentían en esos años, en este trío alejado del mundo y la realidad (a la cual por la ventana en vagos pasajes la apreciamos) y que inevitablemente, así como terminó el mayo del 68, se va descomponiendo en ese proceso humano llamado madurez. Pero más allá de cómo se desenvuelven estos personajes antes de que la revuelta entre en sus vidas y declare el fin, la estética presentada por Bertolucci es deslumbrante, con una sincronización de un artesano que sabe en que toma empezar una determinada canción (en la banda sonora hay algo de Janis Joplin, Bob Dylan, The Doors); un surrealismo que es capaz de encajar un desnudo de Eva Green a la música de la tan repetida La mer de Charles Trenet entre fosforescentes estatuas de Mao y sus guardias rojos; y sobre todo los debates (Chaplin vs. Keaton, Clapton vs. Hendrix) y el transponer escenas de clásicos del cine con la historia que se desarrolla en The dreamers (la favorita de este bloggero es cuando Isa, Theo y Mathew corren por el museo Louvre tratando de batir el record de Band Apart, seguido del canto de la famosa y bizarra Freaks con fenómenos de circo coreando: We accept you He´s part of us, para finalizar en Approximately Queen Jane de Bob Dylan).
The dreamers es un homenaje al cine de un voyeurista enamorado del cine. ¡Grande Bertolucci!

25 de diciembre de 2008

Voluntariado, emprendimiento, empatía, solidaridad y algo más...

Hoy en día, los jóvenes más admirables son los emprendedores sociales, los que ven un problema en la sociedad y se remangan las mangas de la camisa para hacerle frente en formas nuevas… En enero de este año que ya se acaba, apareció en el diario EL UNIVERSO uno de las columnas más inspiradoras que he tenido oportunidad de leer, escrita por Nicholas Kristoff bajo el título: La época de la ambición, en ella se hace referencia al emprendimiento social como otra vía (además de la comercial) de promover el desarrollo. Al artículo le sumo un libro que me regalo un amigo cubano, Jorge (un abrazo a la distancia y en Pinar del río el año que viene nos encontramos) llamado Con otra mirada, que hace referencia a los programas de voluntariado de la diputación de Córdoba – España, donde se detallan los ventajas de crear, apoyar y vigilar estas actividades beneficiosas para las comunidades y las personas que prestan sus servicios en ellas.

Tradicionalmente, el voluntariado se ha identificado con las organizaciones no gubernamentales (además de motivos religiosos o de caridad) pero a través del tiempo, en España, entidades públicas también se han interesado por estos emprendimientos. Con este objetivo, añadido a las políticas de cooperación, se han destinado montos del presupuesto local a actividades que sirven para: 1) el establecimiento de relaciones entre las organizaciones de la sociedad civil beneficiaria y la sociedad civil donante. 2) Sentar bases para futuros programas de cooperación al desarrollo humano. 3) Dar respuesta a la creciente participación voluntaria en programas de cooperación al desarrollo.

Estos programas de voluntariado y emprendimiento social, y las personas que los desarrollan no solo responden a actos románticos o idealistas, deben estar sustentados en programas de ayuda humanitaria y de cooperación internacional, con fondos previstos para actividades relacionadas, planificación, seguimiento y un diagnóstico geográfico (en áreas con alta predominación de indígenas, lugares con altos índices de inequidad de género, etc.) y por temáticas (educación, creación de microempresas, protección y sostenibilidad ambiental, gobernabilidad, desarrollo rural, patrimonio histórico, etc.) de los sectores donde se pretende trabajar.

En Guayaquil y la provincia del Guayas el concepto de progreso y desarrollo ha estado expresado en términos de cemento (obras arquitectónicas). Sería importante que las autoridades locales impulsen estos programas para cubrir otras necesidades relacionadas con el bienestar humano en los lugares con mayores índices de pobreza u otras necesidades. No será sencillo por lo que los implicados deben comprometerse adaptando políticas de cooperación y desarrollo; otorgar recursos (a través de subsidios) para emprendimientos y actividades de voluntariado; leyes que protejan a las personas que participen; análisis de los sectores donde, basado en la experiencia de la alcaldía o la prefectura, se pueda colaborar con mayor eficacia; invitar a participar en alianzas a entidades experimentadas en la temática (Programa de Voluntariado de las Naciones Unidas u otras ONGs por ejemplo), entre otras cosas que el dinero no puede comprar. Pudiendo en un futuro expandirse a destinos nacionales (fuera de la provincia).

Siempre he creído que el desarrollo no está únicamente ligado a aspectos comerciales, sino que se deben atacar diferentes puntos que eliminen la pobreza y creen libertad y oportunidades a las personas. Con los programas de voluntariado y emprendimiento además de mejorar el bienestar de las comunidades afectadas también se están creando plazas de trabajo para las personas interesadas en la cooperación, además de otros beneficios como el de reducir las zonas periféricas (disminuyendo la migración hacia las grandes ciudades), concienciar a la sociedad de las realidades existentes en otros lugares y el principal (y que es el de mayor carencia en Guayaquil), el construir ciudadanía.

Hace unos meses trabajé en un Programa de Voluntariado en la serranía ecuatoriana, programa gracias al cual tuve un acercamiento a la realidad, y en palabras de Antonio Zurita (un abrazo también a la distancia): A vivir esa realidad de la pobreza económica y la riqueza humana.

PD: En la foto Jorge y Antonio en algún mítico bar de Córdoba entre mezquitas y catedrales/. Jorge esperando contarnos a mí y a Johanna alguno de sus viajes por Argelia/. Una vaga foto con el mentor de Anastasio (que me incentivó a tomar el Programa) el día de la sustentación de tesis (Anastasio es aquel bonachón a la izquierda).





24 de diciembre de 2008

Todo es igual y todo es diferente: Final de la atroz trilogía

Escribir al menos para eternizar algo: Un amor, un acto de heroísmo como el de Marcelo, un éxtasis. Acceder a lo absoluto. O quizá (pensó con su característica duda, con aquel exceso de honradez que lo hacía vacilante y en definitiva ineficaz), quizá necesario para gente como él, incapaz de esos actos absolutos de la pasión y el heroísmo. Porque ni aquel chico que un día se prendió fuego en una plaza de Praga, ni Ernesto Guevara, ni Marcelo Carranza habían necesitado escribir…


Con Abaddón El exterminador, Ernesto Sabato termina lo que empezó con El túnel y continuó con Sobre héroes y tumbas. En resumidas cuentas: El tratar de relatar el existencialismo vivido por personas atormentadas como él y el triunfo del mal sobre el bien (el espíritu de la gente que cree más en un pagaré que en una misa, en un ingeniero más que en un teólogo)…. Esto queda para milenarias discusiones.

El libro relata una historia de contexto extremadamente personal, a diferencia de la universalidad de Sobre heróes…, y es el de mayor dificultad, personalmente, para leer, por estar escrito en fragmentos (inconexos) de seres con distintas perspectivas (Marcelo, Nacho, Natalicio y Bruno), que de vez en cuando salen de sus solitarios túneles y gritan desgarradamente todas esas palabras que podemos encontrar en más de cuatrocientas páginas.

Pocas soledades como la del ascensor y su espejo (pensaba Bruno), ese silencioso pero implacable confesor, ese fugaz confesionario del mundo desacralizado, el mundo del Plástico y la Computadora. Lo imaginaba a S. (de Sabato) observando su cara con despiedad. Sobre ella – lenta pero inexorablemente – habían ido dejando su huella los sentimientos y las pasiones, los afectos y los rencores, la fe, la ilusión y los desencantos, las muertes que había vivido o presentido, los otoños que lo entristecieron o lo desalentaron, los amores que lo habían hechizado, los fantasmas que en sus sueños o en sus ficciones lo acosaron. En sus ojos que lloraron por dolor, en esos ojos que se cerraron por el sueño pero también por el pudor o la astucia, en esos labios que se apretaban por empecinamiento pero también por crueldad, en esas cejas que se contraían por inquietud o extrañeza o que se levantaban en la interrogación y la duda, en esas venas que se hinchaban por rabia o sensualidad, se había ido delineando la móvil geografía que el alma termina por construir sobre la sutil y maleable carne del rostro. Revelándose así, según la fatalidad que le es propia (porque solo puede existir encarnada) a través de esa materia que a la vez es su prisión y su única posibilidad de existencia.
Si, ahí lo tenían: el rostro con que el alma de S. observaba (y sufría) el Universo, como un condenado a muerte por entre las rejas.



Como Sabatiano, un pana de él, como un discípulo de alguien que ha tratado de ver más allá (nunca vemos los suficientemente lejos, eso es todo), encuentro a esta novela como una justificación de Sabato de los relatos atroces de sus anteriores obras, insertándonos a un mundo real y ficticio, donde Sabato comparte escena con aquellos atormentados y esperanzados personajes productos de su cabeza; y junto a él ahondamos en el génesis del mundo de los ciegos (infinidad de veces consideré que debía destruir el Informe sobre ciegos y del cual considera su escritura: Era inútil que les explicara algunas realidades que solo pueden explicarse con símbolos inexplicables, como el que sueña no comprende lo que sus pesadillas significan) con videntes, sectas, logias, persecuciones, posesiones, amigos y enemigos (sacados de su bizarra realidad, llena de alcohol y locuras) que sirvieron de inspiración para crear a Alejandra, Martín, Fernando y Bruno, el leal de Bruno.

Estábamos estudiando un teorema de geometría cuando me sobresalté como si a mis espaldas hubiera aparecido uno de esos seres que dicen que llegan a la tierra en platos voladores y que tienen el poder de comunicarse sin hablar. Me di vuelta y la vi en la puerta que daba al patio principal: tenía los ojos grises, la misma expresión congeladora de su antepasado. Muchos años después, todavía recuerdo aquella aparición a mis espaldas y me pregunto si imitaba conscientemente a Rosas o si se repetía en ella la misma configuración de atributos, como las barajas, con el tiempo, vuelven a reiterar las mismas combinaciones de reyes y sotas… Soledad había aparecido en la sala nada más que para hacerme saber que existía, que estaba…

También a través de los pasajes, como es típico de Sabato, conocemos un poco del entorno sobre el cual se plasmaron estas líneas (aparecen Hemingway, Kafka, Bob Dylan, The Beatles y los fragmentos referentes al Che Guevara y las torturas a los comunistas son desgarradoramente geniales) y las opiniones del autor sobre las diferentes corrientes de pensamiento y artísticas existentes (De esto no copio un ejemplo del libro, en el video youtube el mismo Ernesto se los contará).




La metamorfosis está completa, el viaje finalmente ha llegado al descenso y todo es igual y todo es diferente (Sabato observó como sus pies se iban transformando en patas de murciélago… Y decidió tratar de vivir de cualquier manera, guardando su secreto en condiciones tan horrendas).

PD: Escribe cuando no soportes más, cuando comprendás que te podés volver loco… Somos dioses cuando soñamos y mendigos cuando estamos despiertos.

23 de diciembre de 2008

Una excusa

¿O es verdad que a pesar de todo, existe algún hilo, infinitamente estirable pero milagrosamente unitario, que a través de esos cambios y catástrofes mantenga la identidad del yo?...

El fragmento pertenece al Informe sobre ciegos que a su vez pertenece a Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sabato. Recuerdo esta parte en este momento, y aunque no tenga el libro que ahora está en manos de mi padre como herramienta para rememorar el Parque Lezema y otras plazas con estatuas que tal vez ya no se hallen sino únicamente en su memoria, porque existe una frase que ahora no la tengo anotada y borrosamente se presenta en la parte posterior de mis ojos, aquella parte que ve los recuerdos, donde Fernando Vidal Olmos nos pide explicaciones de cómo una persona después de haber sobrevivido terremotos, devastaciones, inundaciones y el infinito caos del alma, puede seguir llamándose del mismo modo que cuando nació y para colmo un documento oficial lo comprueba, sin que el papel plastificado sepa realmente la identidad del ser que la porta.

Esta bitácora empezó desde el día que me pidieron colaborar para un semanario español que trata temas de cooperación, ayuda humanitaria y desarrollo humano, con una mirada, la mía, de lo que estaba sucediendo en los países del Sur (especialmente en Ecuador). Así durante casi seis meses, haciendo copy - paste, desde septiembre del 2007, todos los posts tenían una carga política, ideológica y solidaria (habría que añadirle aquí: muchas veces de denuncia). Entonces pensé que para la causa el mejor título era: “Un granito de arena”, que definitivamente también es una excusa para mi condición de sentimental con ciertos aires de cursi, un sentimental como aquel portero de edificio, que se imaginaba familias con mujeres ideales tan solo por escuchar sus voces, del cuento de los montevideanos de Benedetti, La familia Iriarte: Porque yo soy definidamente un sentimental. A veces me lo reprocho, me digo que hoy en día vale más ser egoísta y calculador, pero de nada sirve. Voy al cine, me trago una de esas cursilerías mexicanas con hijos naturales y pobres viejecitas; comprendo, sin lugar a dudas, que es idiota, y, sin embargo, no pue­do evitar que se me haga un nudo en la garganta...


Un sentimental que se conmueve viendo I am Sam mientras una voz femenina canta Black bird y que en esta metamorfosis, causada por el caos, inundaciones y otras catástrofes, expresadas en publicaciones de cine, viajes, libros y anécdotas que nada tienen que ver con la cooperación, ayuda humanitaria y desarrollo humano, que poco a poco va teniendo este blog, un esclavo totalmente a sus servicios, le ha cambiado el nombre a esta bitácora sin saber si a uno menos cursi del que antes tenía, pero lo que si sabe, es que es tan sentimental que prefiere a Fito antes que a Charly y por eso me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa. Me gusta abrir los ojos y estar vivo, tener que vérmelas con la resaca...

PD: El post en un principio surgió como una excusa para recordar el cuento de Benedetti pero mutó, aunque no está ni a los talones de la analogía, como aquel cuento de Fantanarrosa donde los personajes no sabían que hacer, cuento que se lo puede encontrar por acá. Ah, por cierto el de Benedetti, para el que lo quiera disfrutar, está más acá.

20 de diciembre de 2008

Lanarquismo

Ese anarquismo de los linyeras, clochards y vagabundos que recorren el mundo sin preocupación alguna siempre me ha generado simpatía y algo de envidia por aquellos nómadas que si pueden llevar ese estilo de vida tan lejano de la american way of life y que se ha transmutado también, para no marcharse, a la ecuatoriana. Un par de semanas atrás en el blog de la tan odiada y amada “chica cosmo”, en uno de sus posts, mencionó una frase de Baulkin que hace mucho no me venía a la memoria: "No todo socialista es anarquista, pero todo anarquista es socialista". Por cuestión de tiempo no pude comentarlo, pero eso del anarquismo y socialismo quedó vagando en esa caja que está encima de la cejas y ahora que recuerdo, Sabato en Abaddón El Exterminador tiene un espacio dedicado para lanarquismo de las Pampas gauchas.

¡La gran puta! Si habría lanarquismo… /¿Lanarquismo?/ Si, Nacho. Lanarquismo./ ¿Y qué es eso?.../ Ya te dije que al año 18, justo cuando terminó la guerra, yo pionaba la estancia de Don Jacinto. Junto con Custodio Medina pionaba. Entonce llegó Luvi. ¿Sentiste hablar de lo linyera, no?/ ¿Linyera?/ Sabían vení de muy lejo, con latadito a la espalda. Caminando por la vía del ferrocarril, y despué por lo camino. Venían a la estancia y siempre había comida y un catre pa lo linyera, esa é la verdad./ ¿Pero entonces eran peones, como vos o Medina?/ No señó, no eran pione. Lo linyera eran linyera, no pione. Lo pione eran conchabando pa trabajá./ ¿Conchabado?/ Pero sí, sonso. Trabajabamó pa ganá dinero, comprendé./ ¿Y los linyeras no trabajaban?./ Si que trabajaban, pero no pa ganá dinero. Nadie lo obligaba…/ Lo linyera eran libre como lo pájaro, ¿entendé? Venían a la estancia, hacían algún trabajito si querían y despué se iban como habían venido. Lo estoy viendo como hoy, cuando Luvi había guardado toda su cosita y había hecho latado pa irse. Don Busto, el mayordomo, le dijo que si se quería quedá aquí, amigo Luví, tiene trabajo si quiere. Pero Luvi dijo no don Busto, se lo agradezco pero tengo que seguí viaje./ ¿Tenía que seguir de viaje? ¿Adónde?./ ¿Cómo adónde? ¿No te acabo de decí que lo linyera eran como lo pájaro? ¿Adónde van lo pájaro? ¿Lo sabés vó?./ No./ Aí tené lo que te digo, sonso…/Me parece que lostoy viendo. Alto y flaco con su barba casi colorada y lojo azule clarito. Con latado al hombro. No quedamo todo viendo como siba entre la casuarina, y despué al camino. Quién sabe adónde…/ ¿Y no lo viste nunca más?./ Nunca má. Vaya a sabé si ha muerto./ ¿Qué nombre raro Luvi, no?/ Si nombre destranjero. Era alemán o italiano, pero no sé, porque no era italiano como mi padre. Decía que era de una parte rara, que ahora no sé. Luvi. Eso é. Vino, hizo algún trabajido de mecánico, arregló uno motore, algo en una trilladora. Sabía de todo. Y de noche, al galpón de lo pione esplicaba lanarquismo./ ¿Lanarquismo?/ Si, leía un librito que tenía y esplicaba./ ¿Y qué es lanarquismo, Carlucho?.../Te voy a hacé una pregunta, Nacho. Atendé bien./ Sí./ ¿Quién hizo la tierra, lo árbole, lo río, la nube, el sol?/ Dios…/ Muy bie. Entonce, ¿por qué uno poco tienen que apoderarse de la tierra y lotro tenemo que trabajar de pione? ¿De dónde sacaron ese campo? ¿Lo fabricaron ello?.../Ahora yo te pregunto que pasaría si mañana desaparecería lo patrone. Lo patrone no siembran el maí ni el trigo ni hacen lo zapato ni la casa, ni levantan la cosecha…/ Nada – respondio sorprendido. Nacho de la enormidad. – No pasaría nada…/ Todo está a mano de lo patronal. Por eso lo pobre estamo esclavizao…/ Si nosotro lo pobre no apoderamo la tierra y de la máquina y de lorno de ladrillo, podemó fabricá zapato y levantá construccione, y sembrá y cosechá, porque pa eso tenemo lo brazo. Y no habería pobreza ni esclavitú. Ni enfermedá y todo podríamo ir a la escuela…/ A cada uno lo que precisa. Pero nada má que lo que precisa…/ El dinero é un pedazo e papel. Y sucio, lleno de microbio…/¿Y si el gobierno no quiere?/ ¿Gobierno? ¿Pa qué necesitamo gobierno?...



PD: Este post no es por el asunto del comunismo (me gusta tener laptop y comprar los libros que quiera, aunque reconozco las graves injusticias de la propiedad privada), solo se trata de una sabatiana afirmación de lo dicho por la bloggera que no pude comentar pero que me recordó este párrafo de Abaddón.

19 de diciembre de 2008

Verde hipocresía

Es innegable que el viejo panzón escandinavo que reside en el Polo Norte le está ganando la partida, en el mundo occidental, al niño nacido en un pesebre con mensaje de humildad y amor. De cualquier evento que represente las convicciones, anhelos o preocupaciones de las personas se puede obtener rentabilidad, esto los grandes empresarios lo tienen claro, y así como la navidad está en venta: empresas distribuidoras y productoras, para seguir ganando consumidores o generar confianza y aceptación, también comercializan la idea, gracias a la publicidad en los medios, de ser entidades socialmente y ambientalmente responsables.

"Creo muchísimo en la responsabilidad corporativa porque es justa y rentable" decía Francisco González, presidente de BBVA (banco español). A lo de la rentabilidad, además de la aceptación de la empresa y el ganar más consumidores, también debería sumárseles la sensación que le dan a sus clientes de que están comprando productos que no causan daño al medio ambiente o no traen repercusiones a las personas que los elaboraron. Claro que en esto de lo socialmente y ambientalmente responsable existe una brecha entre ser y aparentar ser una entidad con estas características, y el abismo parecería acrecentarse, como nos dice Rodrigo Fernández Miranda para un artículo de la Revista Pueblos, según el sector de la economía y la cantidad de países en los que una de estas compañías está presente.

Los sectores energéticos y de transporte son los que más invierten en este cambio de look, utilizando tácticas como el falseamiento y ocultamiento de información, y el brindarle bondades ecológicas a sus productos (también debería añadirse las autocertificaciones), que genera esa sensación filantrópica que tan buenos réditos financieros trae. Pero analizando más a fondo este fenómeno caritativo, se puede apreciar que un mínimo de estas acciones promovidas hacen referencia a cambiar nuestros actuales modelos de consumo, como el reducir el número de vehículos por ciudad o desistir del uso de combustibles fósiles. Lo mismo pasa con la venta de productos comestibles considerados ecológicos o con sellos sociales (fair trade), donde empresas como Wal – Mart, en la lista negra de inversiones del Gobierno noruego por no cumplir con mínimos de la legislación laboral, los promociona; u otros grandes supermercados que se jactan de tener en estanterías el 10% de sus productos con alguna certificación social, pero el 90% restante tiene dudosa procedencia.


En Ecuador aún no está en boga el consumo de productos con sellos ecológicos y sociales, los cuales si se utilizan para concienciar a las personas a que sepan de donde vienen sus compras y mejoran el bienestar de vida de los productores, deberían ser incentivados de innumerables modos (la Feria del comercio justo en el Parque de La mujer en Quito, o las promovidas por el Ministerio de Inclusión y Desarrollo social); ni los vehículos con atractivos ecológicos; pero lo que si nos quieren promocionar arduamente es el concepto de "minería sustentable". Un ejemplo podemos encontrarlo en la revista Terra incógnita, en su número de julio del 2008 con la empresa ECSA que nos promete $ 2.5 millones para rehabilitar la cordillera del Cóndor después de que concluya el proceso de extracción, que en realidad costaría más de $ 1.75 mil millones, o Ascendant Cooper que pretendía ganarse a las comunidades de Intag, Cotopaxi construyendo escuelas y universidades, pero cuando los comuneros se negaron la empresa no tuvo más remedios que recurrir a viejos trucos como el uso grupos paramilitares o la compra de tierras para separarlos.

Innumerable cantidad de quejas hubo con los "plenos poderes" de la Asamblea Constituyente, pero nada decimos de las empresas que actúan igual por no existir fuertes legislaciones que las controlen, siendo su único límite la voluntariedad de la Responsabilidad Social (sin olvidar a las firmas comerciales que no la aplican y distribuyen fertilizantes como el Mancozeb que es prohibido en EUA, pero es utilizado en Pueblo Viejo, Los Ríos con nefastos resultados para la población). Son solo negocios, ya saben, como dirían los veteranos de Pink Floyd al ritmo de máquinas registradoras: Money, its a gas/ Grab that cash with both hands and make a stash./ New car, caviar, four star daydream…


Powered By Blogger