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13 de enero de 2010

This is the story of a girl

Regina Spektor nació en Rusia pero parece salida de algún cuento (o adaptación tipo Alicia y el país de las maravillas) de Tim Burton con su piel extremadamente blanca y su estilo de niña con trenzas, vestido veraniego o colegial y una paleta. Canta y toca el piano, le abrió a los Strokes por algún tiempo. Rodrigo Fresán la cataloga como zarina imposible de derrocar del llamado movimiento anti-folk en el East Village de Nueva York… una perfecta cruza entre Kate Bush y Rickie Lee Jones. Las piruetas vocales y la fascinación por la mítica femenina de la primera y los devaneos jazzy-vagabundos de la segunda. Y a pesar de que (o sobre todo por eso) sus melodías suenan demasiado femeninas (más que las de Norah Jones, por ejemplo), terminan siendo irresistibles. Por eso ayer que vi 500 days of Summer, película dirigida por Marc Webb, y escuché, al principio, la canción “Us”, sabía que no me iba a arrepentir.



Zooey Deschanel también parece salida de un cuento de Tim Burton y también resulta irresistible por sus ojos, su sonrisa, su cabello estilo de los 60 (mucho mejor que el que tenia en la genial Almost Famous de Cameron Crowe), la forma de vestir, la manera pausada en la que habla y esa frescura que derrama por dónde camina. Por suerte el primerizo director de 500 days of Summer, Marc Webb (a quien me le saco el sombrero por haber dedicado a Jenny Beckam, presumo que una ex novia, la película y ponerle al final el clásico adjetivo: bitch), la hizo al alcance de las manos, alguien con quien te puedes encontrar, pasarle súper bien y de paso amarrarte y ser feliz. Porque después de todo: a quién no le gustaría andar con Summer (Deschanel) si escucha The Smiths, su Beatle favorito es Ringo Starr, se divierte viendo porno y pone en práctica lo visto, juguetea contigo en algo tan aburrido como ir a comprar muebles, escribió en su anuario una frase de una canción de Belle & Sebastian. Claro que al final hay que recordar la voz de la experiencia que te dice que salir con una mujer que está loca siempre es algo bueno, hasta que al final uno termina dándose cuenta que esa persona realmente está loca. Algo que Thomas, el que cae rendido a los pies de Summer (y no sabe con lo que está jugando por lo que todos sus actos están ridículamente justificados – y lo que en algo justifica a absurdos del director como la secuencia de baile -), no sabe. Al menos, no todos, tendrá 500 días de felicidad.


Di con esta película gracias un post de la bloggera Casiopeia (a quien también me le robé un par de fotos para este post que tiene el título de una mala canción de los 90´s), que dentro de su investigación encontró que esta fue catalogada la película indie del 2008. Indie es un término que aún no termino de comprender. Eso más allá de tener un buen guión que hable de personas comunes que les gusta soñar, con humor, buena fotografía, explicaciones bizarras de sentimientos, sin mucho presupuesto, música tranquila que pega en cada ocasión que aparece, personajes que disfrutan de momentos poco materialistas (digamos como la luz de sol cae sobre los ojos de ella). Después de ver 500 days of Summer (ahora que mis días libres son los martes y miércoles, tan lejos de un fin de semana de playa y alcohol, y que los paso con varias dosis de películas), el concepto ahora es menos borroso. Summer es la libertad, o al menos lo que uno se pasa buscando y pocos pueden saborear.








P.D. También me ví The boat that rocked. No me pareció tan buena, más allá de la banda sonora y las ganas de hacer eso que hacen los personajes, pero me recordó a otra canción de Regina Spektor.



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