Empiezo a leer una biografía de Auster, empieza a llover en Guayaquil, empieza una canción de los beatles. Empieza Eleanor Righby. Mi viejo llega a la casa y deja las llaves sobre la mesa (las coloca suavemente y no las lanza como lo hago yo). Empieza la nostalgia. Las historias no se parecen, pero el escritor de Brooklyn traspasa una barrera. Empiezo una historia de muy buena manera...
