
Ya que estamos en fiestas julianas (474 años de la Fundación de Guayaquil), además de la evidente escasez de espacios verdes en la ciudad (de existir seguramente no podríamos pisar el césped, y mucho menos pasear al perro o andar jugando fútbol), en medio del asfalto de largas calles y edificios o el “represivo y monótono césped zombie”, las palabras y obra de Reynolds: “‘Existe esta sensación de que alguien más va a hacerlo por nosotros’… Respetamos el espacio público no degradándolo: no ensuciando, no vandalizando. Pero rara vez consideramos lo que podríamos contribuir a él. Por ello, las áreas comunes de nuestras ciudades terminan no perteneciéndole a nadie en lugar de pertenecernos a todos por igual”, sirven de ejemplo de la forma en que los ciudadanos podrían apropiarse de la ciudad y principalmente de los espacios públicos, en medio de las prohibiciones (por sentarse en flor de loto en el césped, de entrar con una bicicleta a los malecones, dar besos, permitirse el derecho de admisión) acompañadas por el siempre molestoso silbido de los metropolitanos, y la falta de diálogo que tiene el Municipio con grupos como los vendedores informales (no se justifica si hubo violencia por parte de los informales, como no se justifica la falta de apertura al diálogo del alcalde), que son claros ejemplos de los ciudadanos turistas en los que nos hemos convertido (además de la inexistencia de iniciativas de mayor alcance que promuevan una fiscalización ciudadana, o la participación en la administración), donde lo importante es mostrar una buena cara a costa de marginalizar lo que da mal aspecto.

La “guerrilla jardinera” caería como anillo al dedo para el proceso de regeneración de Guayaquil (que es de destacar después de la administración roldosista), pero lo más importante es que podría incentivar a otras actividades como huertos y jardines comunitarios, además de expresiones artísticas como las realizadas por Banksy y Julian Beever en otras ciudades del mundo, o cualquier acción (incluyendo música, literatura, expresiones corporales y no sólo artes plásticas) emprendida desde los barrios hasta los sitios públicos de mayor movimiento de personas que muestren la expresividad de las personas y las distintas realidades de la ciudad, y que no necesariamente sean acordes a la postal imaginada por la administración del calbido. Sin olvidar que lo más probable es que estas actividades no logren resultados satisfactorios enseguida, por el estado de consumidor de vitrina, donde sólo se nos permite mirar, en el que nos encontramos los ciudadanos; pero ver personas que se visten como quieren en los malecones o se expresan sin dañar a otras personas, ya sería un gran avance.
P.D. Más información de la "guerrilla jardinera" de Gran Bretaña en: http://etiquetanegra.com.pe/index.php?cat=37&titulo=Miedo%20Ambiente&numero=63&flip=http://issuu.com/etiqueta.negra/docs/en63final?mode=embed&documentId=080918003704-3760791c610446c68a72338c44a38ac8&layout=grey


