
El Boss siempre tiene la razón. Cuenta la leyenda que cuando no está de gira o en los estudios de grabación trabaja en algún taller y/o fábrica de su natal New Jersey. Sus canciones son la voz de la realidad. La vida de la clase trabajadora. Historias de fontaneros, de tipos comunes. Relatos que transcurren en bares, entre juegos de billar, a los que llegan los camioneros a relajarse después de haber conducido catorce horas sin parar.
Fernando Navarro, a quien últimamente tengo como una especie de gurú musical, en su blog le ha dedicado memorables posts. Leo el último, el de su encuentro con Juanjo y corro a la computadora a poner esos mp3 que los tenía un poco guardados. Especialmente Waitin’ on a sunny day. Mi favorita. Escucharla una y otra vez hasta el cansancio. Bruce Springsteen es una suerte de predicador, con el poder de convencimiento de Martin Luther King o cualquier tipo que convoca a masas, que adoctrina y manifiesta su fe a máximo volumen, con temas que se convierten en himnos para corear y llenan estadios. Recomendación: nada mejor que sus presentaciones en vivo.
Trabajar. Viajar por Santa Lucía, Palestina, Lomas de Sargentillo. Maldita bachata por todos los lugares. Es una plaga. En Guayaquil cae la primera llovizna, pero llego a casa y enciendo la compu. Sale la voz del Boss. Es cuestión de minutos para que aparezca el sol.
Llueve, pero no he visto ni una nube en el cielo/ Debe ser una lágrima caída de tus ojos/ Todo va a salir bien/ Me pareció notar la dulce brisa/ Del verano: tal vez es que suspiras/ No te preocupes, vamos a encontrar el camino...
Fernando Navarro, a quien últimamente tengo como una especie de gurú musical, en su blog le ha dedicado memorables posts. Leo el último, el de su encuentro con Juanjo y corro a la computadora a poner esos mp3 que los tenía un poco guardados. Especialmente Waitin’ on a sunny day. Mi favorita. Escucharla una y otra vez hasta el cansancio. Bruce Springsteen es una suerte de predicador, con el poder de convencimiento de Martin Luther King o cualquier tipo que convoca a masas, que adoctrina y manifiesta su fe a máximo volumen, con temas que se convierten en himnos para corear y llenan estadios. Recomendación: nada mejor que sus presentaciones en vivo.
Trabajar. Viajar por Santa Lucía, Palestina, Lomas de Sargentillo. Maldita bachata por todos los lugares. Es una plaga. En Guayaquil cae la primera llovizna, pero llego a casa y enciendo la compu. Sale la voz del Boss. Es cuestión de minutos para que aparezca el sol.
Llueve, pero no he visto ni una nube en el cielo/ Debe ser una lágrima caída de tus ojos/ Todo va a salir bien/ Me pareció notar la dulce brisa/ Del verano: tal vez es que suspiras/ No te preocupes, vamos a encontrar el camino...
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