"En todas
partes nos aferramos a las paredes del mundo, y en lo más profundo de la resaca,pienso en dos amigos que me aconsejaron varios métodos de
suicidio. ¿Qué mejor prueba de amorosa camaradería? Uno de mis amigos tiene cicatrices de cuchillas de
afeitar por todo el brazo izquierdo. el otro introduce píldoras a montones en una masa de barba negra. los dos escriben poesía. hay algo en lo de escribir poesía que lleva a un
hombre al borde del abismo. sin embargo, es probable que los tres vivamos hasta los noventa. ¿te imaginas
el mundo del 2010 D.C? por supuesto,su aspecto dependerá en gran parte de lo que se haga con la Bomba. Supongo que los hombres seguirán comiendo huevos para
desayunar, tendrán problemas sexuales, escribirán poesía, se suicidarán".
22 de noviembre de 2012
1 de noviembre de 2012
Solía ser
No puedo sacármela de la cabeza. Mis panas me dicen que es vieja, que donde ando metido para no haberla escuchado antes. Lo siento, nunca estoy en el momento. Igual al final la encuentro...
21 de octubre de 2012
Mundo Borges
Confieso con vergüenza no haber leído hasta la fecha nada de Borges.... Empezamos por el principio y no está nada mal (suena a insulto, cualquier borgiano me entraría a puñete)...
Los propietarios de esa tierra trabajadora y de esas
negradas eran ociosos y ávidos caballeros de melena, que habitaban en largos caserones
que miraban al río ²siempre con un pórtico pseudo griego de pino blanco.
Un buen esclavo les costaba mil dólares y no duraba mucho. Algunos cometían
la ingratitud de enfermarse y morir. Había que sacar deesos inseguros el mayor
rendimiento. Por eso los tenían en los campos desde el primer sol hasta el
último; por eso requerían de las fincas una cosecha anual de algodón o tabaco o azúcar.
La tierra, fatigada y manoseada por esa cultura impaciente, quedaba en pocos
años exhausta: el desierto confuso y embarrado se metía en las plantaciones. En
las chacras abandonadas, en los suburbios, en los cañaverales
apretados y en los lodazales abyectos,vivían los poor whites, la canalla blanca. Eran pescadores, vagos cazadores,
cuatreros. Delos negros solían mendigar pedazos de comida robada y mantenían en
su postración un orgullo: el de la sangre sin un tizne, sin mezcla. Lazarus
Morell fue uno de ellos.
25 de agosto de 2012
Un asesino serial en Chile
El inicio de Estrella Distante de Roberto Bolaño, cuando Bibiano describe la primera vez que visitó el hogar del psicópata de Wieder, es uno de esos momentos en los que el no prevenido lector siente que está en presencia algo memorable, de las mejores cosas que se han escrito, o al menos él/ella ha encontrado.
Ese párrafo es más grande de lo que aparenta, describe exactamente un momento, el sentir de una horrible época que se avecinaba. Bolaño aplica lo que hizo Cortázar en Casa Tomada cuando nos decía que con la llegada del peronismo a Argentina todo estaba perdido. No había más remedio que botar las llaves a la ranura de la alcantarilla, esperando que ningún imbécil la encuentra. No había retorno.
Faltaba algo. En la casa de la película
de Polanski lo que faltaba eran los cuadros, descolgados prudentemente para no espantar
a Mia y a Cassavettes. En la casa de Ruiz-Tagle lo que faltaba era algo
innombrable (o que Bibiano, años después y ya al tanto de la historia o de
buena parte de la historia, consideró innombrable, pero presente, tangible),
como si el anfitrión hubiera amputado trozos de su vivienda. O como si ésta
fuese un mecano que se adaptaba a las expectativas y particularidades de
cada visitante. Esta sensación se acentuó cuando fue solo a la casa.
Ruiz-Tagle, evidentemente, no lo esperaba. Tardó en abrir la puerta. Cuando lo
hizo pareció no reconocer a Bibiano, aunque éste me asegura que Ruiz-Tagle
abrió la puerta con una sonrisa y que en ningún momento dejó de sonreír. No
había mucha luz, como él mismo admite, así que no sé hasta qué punto mi amigo
se acerca a la verdad. En cualquier caso, Ruiz-Tagle abrió la puerta y tras un cruce
de palabras más o menos incongruente (tardó en entender que Bibiano estaba allí
para invitarlo al cine) volvió a cerrar no sin antes decirle que esperara un
momento, y tras uno segundos abrió y esta vez lo invitó a pasar. La casa estaba
en penumbra. El olor era espeso, como si Ruiz-Tagle hubiera preparado la noche
anterior una comida muy fuerte, llena de grasa y especias. Por un momento
Bibiano creyó oír ruido en una de las habitaciones y pensó que Ruiz-Tagle
estaba con una mujer. Cuando iba a disculparse y a marcharse, Ruiz-Tagle le
preguntó qué película pensaba ir a ver. Bibiano dijo que una de Bergman, en el
Teatro Lautaro. Ruiz-Tagle volvió a sonreír con esa sonrisa que a Bibiano le
parecía enigmática y que yo encontraba autosuficiente cuando no explícitamente
sobrada. Se disculpó, dijo que ya tenía una cita conVerónica Garmendia y
además, explicó, no le gustaba el cine de Bergman. Para entonces Bibiano estaba
seguro que había otra persona en la casa, alguien inmóvil y que escuchaba tras
la puerta la conversación que sostenía con Ruiz-Tagle. Pensó que, precisamente,
debía ser Verónica, pues de lo contrario cómo explicar el que Ruiz-Tagle, de
común tan discreto, la nombrara. Pero por más esfuerzos que hizo no pudo
imaginarse a nuestra poeta en esa situación. Ni Verónica ni Angélica Garmendia
escuchaban tras las puertas. ¿Quién, entonces? Bibiano no lo sabe.
17 de agosto de 2012
El Tercer Reich en el Sur
De volada, como si el mundo sí se extinguiera el 21 de
diciembre, me metí en las, en apariencia, tétricas y morbosas páginas de “La
literatura nazi en América”, sin oportunidad a otro ticket para repetir, más
una maratón que un paseo. SPOILER ALERT: Creyendo todos que a lo que nos metemos es a un ensayo de oscuras
celebridades y oscuros personajes anónimos, en realidad lo que Bolaño hace es
jugar con su imaginación y presentarnos a manera de enciclopedia un conjunto de
biografías de infames inventados. Amantes del Tercer Reich , fascitas, racistas
y otros engendros de ultraderecha salidos de su pluma. Y teniéndonos ya
enganchados RB hace lo que mejor sabe. Transformar en poesía la vida de sus
personajes, elevarlos o llevarlos al infierno. No importa cuál pero siempre los
extremos, con viajes llenos de curvas y turbulencias que sin embargo no
resultan nauseabundos, más bien la cara del lector pasajero está pegada al
vidrio lateral.
Sencillas, resumidas en datos generales a lo Reader’s Digest y a ratos contando anécdotas, Bolaño a
las vidas inventadas las mezcla con sucesos reales. Entonces aparecen los
cameos y las asociaciones de los poetas y escritores del libro con autores que
sí pisaron este mundo. Aparece Lezama Lima (no real) y su futuro contrincante a
duelo de espadas en la playa, y también
por ahí se cree que están Lugones y otros de carne y hueso escondidos entre las
letras. La maldad en oscuros callejones y
luminosos cócteles de sociedad queriendo crear, y lo que despiertan en
sus sueños y fantasías se parece a este mundo pero con un aire más pesado y
tóxico. Nubes negras y ratas saliendo en la noche. Catedrales y seres que recuerdan las atormentadas fantasìas de Ernesto Sabato.
Al final uno de los retratos pintados se mueve y del
tomo enciclopédico pasamos a una historia salida de cine negro. Bolaño es un
personaje como lo fue en los “Soldados de Salamina” de Javier Cercas, y acá
tiene que resolver un misterio. Lo que también nos dice es que las cosas recién
han empezado.
En 1929, mientras el crac mundial obliga a Sebastián
Mendiluce a retomar a laArgentina, Edelmira y sus hijos son presentados a
Adolfo Hitler, quien cogerá a la pequeñaLuz y dirá: «Es sin duda una niña
maravillosa. » Se hacen fotos. El futuro Führer del Reichcausa en la poetisa
argentina una gran impresión. Antes de despedirse le regala algunos desus
libros y un ejemplar de lujo del Martín Fierro, obsequios que Hitler
agradececalurosamente obligándola a improvisar una traducción al alemán allí
mismo, cosa que nosin dificultad consiguen entre Edelmira y Carozzone. Hitler
se muestra complacido. Sonversos rotundos y que apuntan al futuro. Edelmira,
feliz, le pide consejo sobre la escuelamás apropiada para sus dos hijos
mayores. Hitler sugiere un internado suizo, aunqueapostilla que la mejor
escuela es la vida. Al terminar la entrevista, tanto Edelmira comoCarozzone se
confesarán hitlerianos convencidos.
Cada cierto tiempo sus actividades o la bruma que
encubría sus actividades erannoticia en los periódicos nacionales. Se hablaba
de orgías paganas, de esclavos sexuales yajusticiamientos secretos. Testigos
presenciales no del todo fiables juraban que en el patioprincipal no se alzaba
la bandera chilena sino la enseña roja con el círculo blanco y la cruzgamada
negra. También se decía que allí habían estado ocultos Eichman,
Bormann,Mengele. En realidad el único criminal de guerra que pasó unos años en
la Colonia(dedicado en cuerpo y alma a la horticultura) fue Walther Rauss, al
que luego se quisovincular con algunas prácticas de tortura durante los
primeros años del régimen dePinochet. La verdad es que Rauss murió de un ataque
al corazón mientras veía por la tele elpartido de fútbol que enfrentó a las dos
Alemanias durante el Mundial de 1974 en laRepública Federal
Al año siguiente viaja a Nueva York en autostop y
se reúne con Ginsberg y un poetanegro en un hotel del Village.
Conversan, beben, leen poemas en voz alta. Luego Ginsbergy el negro le proponen
hacer el amor. O'Bannon al principio no entiende. Cuando uno delos poetas
comienza a desnudarlo y el otro a acariciarlo la terrible verdad se abate sobre
él.Durante unos segundos no sabe qué hacer. Luego la emprende a puñetazos con ambos
y semarcha. «No los maté a patadas —dirá más tarde— porque me dieron pena. »
5 de agosto de 2012
Avistamientos Z
1947. D.C. JARVIE, COLUMBIA BRITÁNICA.
Una serie de artículos de cinco periódicos diferentes cuentan
los acontecimientos sangrientos y el heroísmo individual asociado con esta pequeña aldea
canadiense. Los historiadores sospechan que el transportista Mathew Morgan, un cazador de la zona, regresó a la aldea una noche con un
misterioso mordisco en el hombro. Al amanecer del día siguiente, veintiún zombis merodeaban por las calles de Jarvie. Devoraron por completo a nueve personas. Los quince humanos que quedaban hicieron una barrera en la
oficina del sheriff. Un disparo fortuito
de uno de los ciudadanos aguerridos demostró lo que podía hacer una bala en el cerebro. Pero para entonces la mayoría de las ventanas estaban cubiertas, por
lo que nadie podía apuntar con sus
armas. Planearon trepar hasta el tejado,contactar con la oficina de teléfono y telégrafo y avisar a las autoridades en Victoria. Los supervivientes estaban a mitad
de camino por la calle cuando
los gules percibieron su presencia y les dieron caza. Un miembro del grupo, Regina Clark, les dijo a
los otros que continuaran mientras ella
detenía a los no muertos. Clark, armada únicamente con una carabina MI de EEUU, dirigió a los zombis hasta un callejón sin salida. Los testigos insisten
en que Clark lo hizo a propósito,
reuniendo a los no muertos en un lugar limitado que le permitiera alcanzar a un máximo de cuatro objetivos a
la vez.Con una puntería fantástica y
un tiempo de recarga pasmoso, Clark eliminó a todo el grupo. Varios testigos aseguran que vació
un peine de quince balas en doce
segundos sin fallar un solo tiro. Más pasmoso aún resultó que el primer zombi al que derribó fuera
su marido. Fuentes oficiales
tachan el suceso de «exposición inexplicablede violencia pública». Todos los artículos que salieron en el
periódico se basan en lo que dijeron
los ciudadanos de Jarvie. Regina Clark se negó a ser entrevistada. Sus memorias siguen siendo un
secreto guardado por su familia.
De Gula de supervivencia zombi, Max Brooks.
28 de julio de 2012
Consejos para sobrevivir a un ataque zombie
Cuando usas un arma sin filo, el objetivo es aplastar el cerebro (recuerda que la única manera de matar a un zombie es destruyendo su cerebro). Esto no resulta tan fácil como suena. El cráneo humanoes una de las superficies más duras y perdurables de la naturaleza.Del mismo modo, lo es el del zombi. Se necesita una fuerza extrema para fracturarlo y no menos para hacerlo pedazos. Sin embargo, debehacerse, y hay que hacerlo, de un único golpe en el lugar adecuado.Fallar tu objetivo o no conseguir traspasar el hueso te
dejará sin unasegunda oportunidad.
Un aporte de Max Brooks a la comunidad (Guía para sobrevivir a un ataque zombie).
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