24 de febrero de 2011
Cuenk
20 de febrero de 2011
Una de vaqueros (otra de los Coen)

Fargo, The Big Lebowsky, No country for old men, The Ladykillers, A serious man (la menospreciada comedia judía que, pienso, está en el Top 4 de su filmografía) y un par más son un recordatorio de la magnitud de la obra de los hermanos directores. En True Grit la calidad estaba asegurada desde el inicio. El éxito se debe a que los Coen agarran lo mejor a un género para añadirlo a su estilo, no únicamente vistiéndolas de época, a sus películas, sino convirtiéndolas en clásicos. Acá cuentan una historia de venganza: de la niña de 14 años, Mattie Ross (presenciando el nacimiento de una estrella con la actuación de Hailee Stenfield que es para sacarse el sombrero), que quiere hacer justicia contra el asesino de su padre (en la piel del siempre oportuno para una película de desierto, Josh Brolin), para lo que contrata a un sheriff viejo-gordo-y-borracho interpretado por un eterno cumplidor Jeff Bridges, y los acompaña un Ranger de Texas (Matt Damon), adentrándose en el árido paisaje de Arkansas; el cual es excelentemente captado a través de una notable dirección de fotografía. Una muestra de la vida del Viejo Oeste con firma(s) de autor(es).

En una entrevista Joel & Ethan mencionaban que para la nueva versión de True Grit su línea de acción no estuvo trazada de acuerdo a lo hecho por John Wayne en la primera película, sino siguieron íntegramente al relato de Charles Portis. Dicho y hecho los Coen narran la historia como si se tratara de un cuento, sin apurarse, sabiendo que no le deben demostrar nada a nadie, y que tarde o temprano lo que tiene que pasar pasará. Demora un poco en despegar, se presenta en un inicio rara, pero enseguida encuentra la combinación necesaria de vaqueros, humor, ironía, desgracia y sátira. Los métodos recuerdan esos clásicos de los 60, específicamente a La fuente de la doncella de Ingmar Bergman, otra de venganza (sobre una violación) que no necesita marear sino de gente que se deje llevar. Algo que no va de acuerdo a un mundo que le encanta correr y no detenerse a contemplar.
La venganza siempre será una buena excusa, causante de millares de historias…
18 de febrero de 2011
Nada, no pasa nada
Cada vez que por alguna razón en el trabajo no hay el automóvil disponible y me toca viajar a Daule, Santa Lucía o Balzar en la Balzareña o El señor de los Milagros, o cualquiera de los buses chicheros que avanzan hasta el Empalme, desde la Planta de Ambev, pasando por Petrillo y Puente Lucía, se produce un interminable desfile de informales ofertando sus productos que van desde tarjetas y cd’s de música hasta corviches, incrementándose a partir de Nobol. Mendigos, ancianos, padres de familia, mujeres, pero sobre todo jóvenes no mayores de 35 años. Resulta frustrante y hasta irritante ser testigo de la inexistencia de empleo, de inversión, de oportunidades.¿Al salir del colegio la única opción de los graduados que viven en pueblos arroceros con calles de lodo en invierno es el subirse a los colectivos para ganarse la vida? ¿No hay otra esperanza? Conversando con un compañero de la capital concordamos en que claramente al recorrer las rutas y visitar otros cantones se puede ver el centralismo de Quito y Guayaquil.
Las protestas en Egipto, y que como un incendio se expanden por el Medio Oriente, por parte de jóvenes inconformes eran inminentes si se observa que la meta referente a empleo de la juventud, en los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas, está muy lejano a cumplirse. Ni siquiera la tercera parte posee un trabajo. En las zonas fuera de los polos del desarrollo, en el país, no se dan estos disturbios porque hay que ganarse la vida y no hay tiempo para reclamar. O tal vez (segunda teoría) porque todavía no le encuentran ese otro sentido al facebook además de buscar vacile…
13 de febrero de 2011
Dancing in the dark


Las palabras de Vincent Cassel, al inicio, cuando menciona que lo que busca con su nueva versión del Lago de los cisnes es mostrar la historia desde un lado visceral, cruel y real, pueden servir para describir lo que se intenta con la película. Presentar el dark side del ballet: la bulimia para mantener el peso, la sobreprotección de una madre que trata a una hija de 28 años como si tuviera 15, los huesos rotos, los pies sangrantes, la feroz competencia (Mila Kunis es una hiperrealista), el meterse en un personaje y volverse loco en el trayecto (Nina desde el inicio está perturbada y la presión del papel es el detonante). Para eso Aranofsky utiliza esa marca de la casa suya, en los planos desde atrás cámara en mano, dejando ver la vida de la protagonista. Y esa balletista totalmente quebrada e indefensa, con la perfección entre ceja y ceja, le permitió al director ir más allá que en sus otras historia y no dar vuelta atrás, sobrepasando los límites, jugando con la mente, siendo destructivo; con escenas que a ratos rayan en lo absurdo y se vuelven chocantes. Sin el compromiso de ser amable ante los espectadores, nauseabundo. La cosa no va por el lado de te gustó o no. Black swan tiene varios momentos que parecen una terapia de electroshocks, totalmente perturbadores; y a excepción de los masoquistas, a nadie le gusta la tortura. Pero por alguna extraña (atrapante) razón pocos se han ido de la sala de cine, incluso en esos ratos en que nada parece real y todo desvaría, pareciendo que todo es una burla artesanalmente elaborarada contra el público. Los curiosos que corren a ver la sangre derramada y el acero torcido de un accidente de tránsito.


Tres. Como la ópera (no soy adepto a la sobreactuación) el ballet no me despierta nada. Después de ver Black swan la opinión no ha cambiado; no me han dado ganas de correr al teatro o sintonizar Film & Arts. Sin embargo cuando por alguna casualidad se hable de arte, vea arte, escuche arte o coma arte, sabré que detrás de algo bello hay una oscura historia. (de la misma forma en que The wrestler me enseñó que nunca se debe hacer sentir abandonada a una hija) Algo que ya lo sabía (historias de chefs), pero por alguna razón siempre olvido…
10 de febrero de 2011
Nuestra Cristina

5 de febrero de 2011
Rupturas

Por estos días, en Ecuador, rompió Ruptura con el régimen. Para bien a primera vista. Los asambleístas con tendencia (digamos) progresistas ahora no se ven atados por las decisiones impulsivas del régimen. Tienen mayor libertad para señalar sus puntos de vista sobre ciertos temas delicados, votar y hacer lobby. Lo de fondo, lo malo, es que desde la vuelta de la democracia en el país ningún partido político se ha consolidado. Seguiremos votando por personajes improvisados que no recuerden la politiquería de siempre, y/o por el que tienen suficientes recursos económicos para financiar una vasta campaña electoral. La lista 35 se está resquebrajando y junto a Correa queda el grupo más autoritario de los Mera, Alvarado y Patiño, y el de los zalameros de Panchana, Rodríguez y Vela (lamentablemente las mayores cabezas guayaquileñas herederas del estilo Febres-corderista). Los de más de una maña.
Abro el Facebook y me escupe la frase de una amiga diciendo que esos que se fueron del movimiento de gobierno son unos oportunistas que llegaron al poder gracias a Correa. Puede ser… Por mi lado voté por Alberto Acosta por ser Alberto Acosta, y lo mismo por otros. Igual es pasado, y todo lo que es pasado, como mencionaba Bolaño (creo), está podrido…
La publicidad de los diarios grita que ya se llevan más de un millón de firmas para la revocatoria de mandato impulsada por Carlos Vera. Tal vez gane el No en la consulta popular. Tal vez gane el que Correa se vaya a la casa. Y después… ¿Egipto?...
30 de enero de 2011
Juego de niños

Después de leer a Loriga (estas dos novelas) no se me ha quedado grabada ninguna cita para algún momento cultural. Sus líneas, su frases, sus novelas dejan/despiertan un sentimiento, un recuerdo, creando un momento, una pequeña ventizca. Para bien. Como una canción, como levantarse de un sueño…
¿Dónde ibas después de Satisfaction?
¿Qué hacías después del Black and Blue?
Corría por una cuesta que había cerca de casa, era muy duro mientras subías, pero una vez arriba eras el primero en saber si iba a llover.
Simplemente estaba ahí sentado, esperando que los Stones no estuvieran demasiado lejos y también que no estuvieran haciendo nada muy diferente. Trataba de estar en la misma órbita que Keith Richards, nos separasen un millón de kilómetros todo podía salir bien si conseguía meterme en su órbita
Comprobé que la mayor parte de las luces se encendían y se apagaban sin contar conmigo; cines, cafeterías, grandes almacenes, coches, trenes y aviones, las farolas en los puentes y los semáforos. Así que puse los dedos sobre los interruptores que podía controlar. También imaginé que venía algo mejor y me senté a esperar dentro del Blood on the Tracks de Dylan.
De Héroes.
Uno puede querer mucho a su loro, pero luego va un perro y se lo come. Por otro lado, uno puede no querer nada a su loro, pero luego va un perro y se lo come. Así que da igual cuánto quiera uno a su loro, porque eso no va a servirle de gran ayuda si anda un perro.
Leí en el periódico que un pastor había derribado un helicóptero de una pedrada. Resulta que el helicóptero andaba por allí asustando al rebaño y al pastor se le ocurrió que a lo mejor conseguía ahuyentarlo a pedradas. Después aparecieron los de la televisión y los de la radio y los de los periódicos y al pobre hombre le faltaban piedras para sacarlos a todos de su prado. No debe ser nada fácil tirar un helicóptero de una sola pedrada. A veces las cosas son tan raras que hacen gracia, aunque se mate la gente. Fran cuando quería echaba a correr y yo no podía seguirle. Veía cómo se alejaba cada vez más y me entraban ganas de morirme, por eso me tiraba siempre al suelo y me ponía a gritar como si me hubiese roto una pierna, para que Fran diese media vuelta y me cogiese de la mano. Si corría otra vez deprisa se me escapaba la mano y no tenía más remedio que volverme a tirar por el suelo.
De Lo Peor de todo.
